↑El Rzeczpospolita Polska se trasladó rápidamente en un tren blindado al frente del Ejército Rojo pasando a Smolensk (el 24 de julio), a Minsk (el 25 de julio), a Wilno (el 27 de julio) llegando a Bialystok el 30 de julio, donde estableció su cuartel general permanente y comenzó su actividad política.
Con la firma delArmisticio de Compiègne, el gobernadorVon Beseler cedió el poder al general polacoJózef Piłsudski el 11 de noviembre de 1918.[1] Esta transferencia de poder significó el establecimiento del primer estado polaco independiente en más de doce décadas denominadoRegencia de Polonia o Reino de Polonia.
La Segunda República polaca dejó de existir tras el inicio de laSegunda Guerra Mundial el 1 de septiembre de 1939, cuando Alemaniainvadió Polonia. El 17 de septiembre, la Unión Soviética, siguiendo el protocolo adicional secreto con Alemania que acompañaba elPacto Mólotov-Ribbentrop,invadió Polonia desde el este, convirtiendo las defensas polacas en un caos mediante la apertura de un segundo frente. La defensa polaca no aguantaría la lucha en dos frentes a la vez. Un día más tarde, tanto el presidente polaco como el comandante en jefe huyeron a Rumanía. El 1 de octubre, después de un mes deasedio a Varsovia, las fuerzas enemigas entraron en la ciudad. Las últimas unidades polacas se rindieron el 6 de octubre de 1939.
Tras el hundimiento de lasPotencias Centrales surgieron diversos centros de poder que pugnaban por hacerse con el control del gobierno del nuevo Estado polaco y ser reconocidos como tales por los vencedores de la guerra.[2]
Por un lado, se encontraba el Comité Nacional Polaco (KNP), formado por miembros del conservadorPartido Nacional Democrático conRoman Dmowski a la cabeza. Con sede en París, contaba con ciertas simpatías de los aliados (sobre todo de Francia[2]), por haberse puesto del lado de laEntente desde el comienzo del conflicto. Aunque no había logrado ser reconocido como el gobierno legítimo en el exilio, ante todo por su acentuadoantisemitismo[2] y sus pretensiones territoriales, consideradas por parte de los aliados como desmesuradas,[2] contaba con su cercanía a los vencedores y con el control de las tropas polacas en el frente occidental, unos 70.000 hombres.[2] Su contacto con los territorios polacos era escaso, debido a la ocupación.[2]
En Polonia se encontraba, por un lado, el Consejo de Regencia, formado por tres personas, entre ellas el arzobispo de VarsoviaAleksander Kakowski y el alcalde de la misma ciudad, el príncipeZdzisław Lubomirski, los cuales estaban subordinados desde la creación del consejo a las Potencias Centrales. Su posición era precaria al haber dependido de los países ahora derrotados. Contaba, sin embargo, con el embrión de la futura administración y con ciertas tropas, unos 6000 hombres, aunque su control sobre el país era muy precario y no se extendía mucho más allá de la futura capital y ciertas áreas de la antigua zona rusa.[2] Su postura política, muy conservadora, defendía un Estado monárquico constitucional, a imagen del prusiano.[2] Por otro, las organizaciones de centroizquierda formaron el gobierno deLublin, en el sur de país liberado de la ocupación austrohúngara por las fuerzas paramilitares de la Organización Militar Polaca, formadas porJózef Piłsudski. El futuro mariscalRydz-Śmigły era el comandante de esta formación y el gobierno estaba dirigido por el socialistaIgnacy Daszyński. EnCracovia, la Comisión Polaca de Liquidación, controlada por los partidos agrarios, tampoco reconocía al Consejo de Regencia al considerarlo excesivamente conservador.[2]
El bloqueo se rompió al ser liberado de prisión el 10 de noviembre de 1918 Józef Piłsudski. De regreso en Varsovia llegado de la prisión deMagdeburgo, Piłsudski contaba con un gran prestigio en el país. Ese mismo día, mientras se procedía al desarme de las tropas alemanas, que recibieron de Piłsudski un salvoconducto para regresar a su país, el Consejo de Regencia se reunía con él y acordaba traspasarle su autoridad, disolviéndose.[2] El 19 el gobierno de Lublin y la Comisión de Cracovia deciden someterse al gobierno de Piłsudski y éste encarga a Daszyński la formación de un nuevo gobierno, quedando él como jefe de Estado hasta la formación de un parlamento. Sus intentos para llegar a un acuerdo con el KNP en París, sin embargo, fracasan hasta que éste reconoce su incapacidad para ser reconocido como gobierno.[2] Entonces, en enero de 1919, se alcanza el acuerdo: el KNP es nombrado representante oficial polaco ante los aliados en París yPaderewski, moderado representante de los nacional-demócratas, es nombrado primer ministro,[2] consiguiéndose así unificar finalmente los distintos centros de poder aparecidos tras la derrota de las Potencias Centrales.
La situación económica del nuevo país era muy delicada.[2] Por un lado, la devastación de la guerra, especialmente intensa en la antigua zona rusa yGalitzia,[2] se unía a un notable desequilibrio en el desarrollo de las diversas regiones: mientras la industria se concentraba en el antiguo noroeste prusiano,Alta Silesia y los alrededores deVarsovia, la región oriental y la antigua zona austriaca eran abrumadoramente rurales y mucho más pobres.[2]
Las comunicaciones entre las distintas regiones era escasa, ya que las potencias que se habían repartido la antigua confederación habían privilegiado las comunicaciones con lametrópoli: Galitzia contaba con ocho líneas férreas que la conectaban con el resto delImperio austrohúngaro, mientras que solo dos la unían con el resto de los territorios polacos.[2] Igual situación ocurría en centros urbanos como Poznán o Lódz (antes regidos por elImperio alemán), conectados con una sola vía férrea con Varsovia mientras disfrutaban de conexiones ferroviarias directas con ciudades alemanas como Berlín, Danzig, Stettin, Breslavia o Königsberg.
La diversidad en legislación, divisa, fiscalidad y funcionamiento de las empresas era enorme.[2] Existían en enero de 1919 un total de 9 sistemas legislativos en uso en la nueva nación y 5 tipos de moneda diferentes, tanto las creadas por el gobierno polaco como por las heredadas de Austria, Alemania y Rusia, más las generadas como resultado de laPrimera Guerra Mundial.[2] Las tareas de reconstrucción y unificación del país eran ingentes y, junto con laguerra con los soviéticos, requerían una gran cantidad de ingresos al Estado, que no disponía de ellos, dado que la recaudación de impuestos era escasa y caótica.[2] Esta situación generó una gran inflación casi desde la misma declaración de independencia, dado que el Estado cubrió las necesidades de capital poniendo moneda en circulación.[2] Solo hacia 1923-1924 se alcanzó una cierta estabilidad de la hacienda polaca[2] y se logró la unificación fiscal de todos los territorios del país.[2]
A la vez, existía el peligro de revueltas sociales, que fueron evitadas gracias a la promulgación de una legislación social avanzada, aunque a veces no era respetada por completo.[2] Una importante preocupación del nuevo gobierno (a diferencia de lo sucedido en la época de laRepública de las Dos Naciones) era satisfacer las necesidades de las clases pobres, aunque con un espíritu paternalista más ansioso de prevenir conflictos y malestar social, que de implantar un igualitarismo democrático.
La unificación de las regiones en todos los aspectos (administrativo, fiscal, de comunicaciones, etc.) se logró solo en parte hacia mediados de los años veinte, y en algunas áreas no se asentó hasta bien entrados los años 30: el impuesto sobre la tierra solo se uniformizó en 1936.[2] Al mismo tiempo, la economía empezó a modernizarse a partir de mediados de la década de 1920 gracias a una serie de reformas económicas que privilegiaron una moneda fuerte y un aumento delintercambio comercial con el resto de Europa en vez de apoyar unaautarquía económica; si bien esta política favoreció el crecimiento económico de Polonia, la hizo más vulnerable a factores externos.
Al mismo tiempo, en respuesta a la represión cultural yrusificación sufrida antes de 1918, el gobierno polaco impulsó desde 1926 una serie de masivos planes dealfabetización tanto en zonas rurales como urbanas, con el fin de implantar la instrucción general enidioma polaco, promoviendo la lengua y cultura polacas como factor de cohesión nacional entre los habitantes de las tres áreas antes dominadas por imperios diferentes. Esta política fue no obstante resistida por los habitantesucranianos yrusinos (muy numerosos en las zonas rurales de las provincias orientales), que acusaban al gobierno deVarsovia de promover unapolonización forzosa de suminoría étnica como herramienta de discriminación y control político.
Varsovia, Plaza Teatralny en 1925La localidad de Szczawnica en elVoivodato de Pequeña Polonia, 1939Vista deKatowice a inicios de la década de 1930Pabellón polaco en la ciudad de Nueva York, 1939
No obstante, el país distaba de ser una entidad nacional homogénea, ya que contaba con una cantidad apreciable de minorías, siendo las más importantes los eslavos no polacos (ucranianos y bielorrusos) que sumaban el 16% de la población. Otras minorías importantes eran losjudíos (10%) y losalemanes (2%).
Polonia tenía el serio problema de mantener pleitos limítrofes y políticos con casi todos sus vecinos territoriales. ConAlemania subsistía una sorda hostilidad por la anexión polaca de laAlta Silesia (valiosa zona industrial dotada de una importante minoría alemana) y la existencia de especiales derechos territoriales polacos sobre la ciudad deDanzig. De igual modo persistía el pleito de Polonia conLituania por la ciudad deVilna, ocupada por tropas polacas en 1920 y poblada mayormente por polacos pero que los nacionalistas lituanos reclamaban como capital histórica de su país (Vilnius y toda la región de Vilnius estaban habitadas abrumadoramente por polacos y antes de 1795 la región estaba bajo influencia polaca)
Con laRepública de Checoslovaquia existían tensiones tras un breve conflicto armado en enero de 1919 por la región deCieszyn, enclave polaco en territorio checoslovaco, rico en minas de carbón y con un estratégico ferrocarril hacia el este deEslovaquia, y cuyo control resultaba vital para el gobierno de Praga; las relaciones entre los gobiernos dePraga yVarsovia mejoraron lentamente con el paso de los años pero sin llegar al extremo de una alianza efectiva. Respecto a laURSS continuaban las relaciones tensas desde la guerra de 1920-1921, manteniendo la mutua frontera muy vigilada y casi cerrada. Prácticamente el único país limítrofe con el cual Polonia no había tenido malas relaciones eraRumania, con quien existía una pequeña frontera en el extremo suroriental de Polonia.
Rodeada de países hostiles, Polonia buscó siempre el apoyo deGran Bretaña y deFrancia a nivel internacional, y firmó acuerdos de no agresión con sus vecinos más amenazantes: la Unión Soviética (en 1932) y Alemania (en 1934), tratando en vano de apaciguarlos. Al final, ambos tratados serían papel mojado, ya que ninguno de sus vecinos los respetaría.
Internamente, el país se organizó en torno al carisma del mariscalJózef Piłsudski, héroe y líder de laguerra polaco-soviética que aseguró la independencia del país. Para tal fin, Piłsudski logró que militares partidarios suyos dieran ungolpe de Estado en 1926 e instaurasen un régimen "apolítico" conocido comoSanacja (o "sanación" en polaco) destinado a asegurar estabilidad al país sin partidos políticos niliberalismo, estableciendo unadictadura nacionalista y conservadora como método para salvaguardar la independencia nacional y desarrollar laeconomía nacional en un ambiente estable, libre de las pugnas entre partidos políticos. Dicho régimen duró desde 1926 hasta 1939, aun cuando el propio mariscal Piłsudski falleció en mayo de 1935.
Finalmente, la llegada deHitler al poder en Alemania condenaría a Polonia, puesto que, insatisfecho por lasalida al mar que Polonia había recibido en elTratado de Versalles a expensas deAlemania, Hitler decidióinvadirla el 1 de septiembre de 1939, apoyada militarmente por laUnión Soviética yEslovaquia. Siendo consecuencia de la firma, el 23 de agosto, delPacto Ribbentrop-Mólotov dicha invasión dio comienzo a laSegunda Guerra Mundial. Los aliados franceses y británicos dePolonia no enviaron ayuda militar alguna, ya que no estaban preparados para la guerra. El otro potencial aliado importante dePolonia,Checoslovaquia, había sido desmembrado meses antes a consecuencia de losAcuerdos de Múnich, con la colaboración indirecta de la propia Polonia.[3] El 17 de septiembre, la Unión Soviética, siguiendo el protocolo adicional secreto del Pacto Mólotov-Ribbentrop,invadió Polonia desde el este. De esta manera, la Segunda República polaca desapareció al no poder reaccionar su ejército a lasinnovadoras tácticas militares alemanas seguidas de la inmediata intervención delEjército Rojo en cumplimiento del citado pacto.[4]
Mapas de Polonia (1918-1939)
Segunda República polaca, 1938.
Las lenguas de Polonia, hacia 1931. //Editar lituanos
Crisis económica, la desventaja del campo (precios 1930-1937) Según Seton-Watson (1945), p. 122.[5]
Gráfico no disponible temporalmente debido a problemas técnicos.
Nota: Porcentaje del precio de 1928 (1928=100).
Polonia se vio afectada por laGran Depresión de la década de 1930, en tanto era un país cuya economía dependía fuertemente de la exportación de productos agrícolas. Al reducirse los volúmenes decomercio internacional, los clientes agrícolas tradicionales de Polonia (mayormente enEuropa Occidental) redujeron drásticamente sus compras y causaron una seria disminución de rentas en el gobierno polaco. Laindustria polaca estaba comparativamente menos desarrollada y concentrada en las zonas deVarsovia yAlta Silesia (cerca deCracovia), pero la disminución de importaciones de manufacturas forzó a las industrias polacas a diversificarse para atender una nueva demanda interna que no podía pagar los precios impuestos en el extranjero.