Félix Rubén García Sarmiento, conocido comoRubén Darío (Metapa, 18 de enero de 1867-León, 6 de febrero de 1916), fue unpoeta, escritor,periodista ydiplomáticonicaragüense. Fue máximo representante delmodernismo literario enlengua española. Es, quizás, el poeta que ha tenido una mayor y más duradera influencia en la poesía del siglo XX en el ámbito hispano, y por ello es llamado «príncipe de las letras castellanas».[1]
Fue el primer hijo de Manuel García y Rosa Sarmiento, quienes se habían casado enLeón en 1866, tras conseguir las dispensas eclesiásticas necesarias, pues se trataba de primos segundos.[4]
La conducta de Manuel, aficionado al alcohol y a las mujeres,[5] hizo que Rosa, embarazada, tomara la decisión de abandonar el hogar conyugal y refugiarse en la ciudad de Metapa, en la que dio a luz a su hijo, Félix Rubén.[6][7] El matrimonio se reconcilió; Rosa llegó a dar a luz a otra hija de Manuel, Cándida Rosa, quien murió a los pocos días. La relación se deterioró otra vez y Rosa abandonó a su marido para ir a vivir con su hijo en casa de su tía Bernarda Sarmiento, quien vivía con su esposo, el coronel Félix Ramírez Madregil, en la misma ciudad de León. Rosa Sarmiento conoció poco después a otro hombre, y estableció con él su residencia enSan Marcos de Colón, enHonduras.[6][7]
Aunque según su fe de bautismo el primer apellido de Rubén era García, la familia paterna era conocida desde generaciones por el apellido Darío. Rubén lo explicó en su autobiografía:
Lacatedral-basílica de la Asunción, en la ciudad deLeón, en la que transcurrió la infancia del poeta. Sus restos se encuentran sepultados en esta iglesia.
Según lo que algunos ancianos de aquella ciudad de mi infancia me han referido, uno de mis tatarabuelos tenía por nombre Darío. En la pequeña población conocíale todo el mundo por don Darío; a sus hijos e hijas, por los Daríos, las Daríos. Fue así desapareciendo el primer apellido, a punto de que mi bisabuela paterna firmaba ya Rita Darío; y ello, convertido en patronímico, llegó a adquirir valor legal; pues mi padre, que era comerciante, realizó todos sus negocios ya con el nombre de Manuel Darío [...].[8]
La niñez de Darío transcurrió en León, criado por sus tíos abuelos Félix y Bernarda, a quienes consideró en su infancia sus verdaderos padres (durante sus primeros años firmaba sus trabajos escolares como Félix Rubén Ramírez). Apenas tuvo contacto con su madre, que residía en Honduras, y con su padre, a quien llamaba «tío Manuel».
Sobre sus primeros años hay pocas noticias, aunque se sabe que a la muerte del coronel Félix Ramírez, en 1871, la familia pasó apuros económicos, e incluso se pensó en colocar al joven Rubén como aprendiz de sastre. Según su biógrafo Edelberto Torres, asistió a varias escuelas deLeón antes de pasar, en 1879 y 1880, a educarse con losjesuitas.
Lector precoz, en suAutobiografía señala:
Fui algo niño prodigio. A los tres años sabía leer; según se me ha contado.[9]
Entre los primeros libros que menciona haber leído estánel Quijote, las obras deMoratín,Las mil y una noches, laBiblia, losOficios deCicerón, y laCorina (Corinne) deMadame de Staël.[10] Pronto empezó también a escribir sus primeros versos: se conserva unsoneto escrito por él en 1879, y publicó por primera vez en un periódico poco después de cumplir los 13: se trata de laelegíaUna lágrima, que apareció en el diarioEl Termómetro, de la ciudad deRivas, el 26 de julio de 1880. Poco después colaboró también enEl Ensayo, revista literaria de León, y alcanzó fama como «poeta niño». En estos primeros versos, según Teodosio Fernández,[6] sus influencias predominantes eran los poetas españoles de la época:Zorrilla,Campoamor,Núñez de Arce yVentura de la Vega.
Más adelante, se interesó mucho por la obra deVictor Hugo, que tendría una influencia determinante en su labor poética. Sus obras de esta época muestran también la impronta del pensamientoliberal, hostil a la excesiva influencia de laIglesia católica, como es el caso su composiciónEl jesuita, de 1881. En cuanto a su actitud política, su influencia más destacada fue elecuatorianoJuan Montalvo, a quien imitó de manera deliberada en sus primeros artículos periodísticos.[11] En esta época (contaba 14 años) proyectó publicar un primer libro,Poesías y artículos en prosa, que no vería la luz hasta el cincuentenario de su muerte. Poseía una superdotada memoria, gozaba de una creatividad y retentiva genial, y era invitado con frecuencia a recitar poesía en reuniones sociales y actos públicos.[6]
En diciembre de 1881 se trasladó aManagua, capital del país, a instancias de algunos políticos liberales que habían concebido la idea de que, dadas sus dotes poéticas, debería educarse enEuropa a costa del erario público. No obstante, el tonoanticlerical de sus versos no convenció al presidente del Congreso, el conservadorPedro Joaquín Chamorro y Alfaro, y se resolvió que estudiaría en la ciudad nicaragüense deGranada. Rubén, sin embargo, prefirió quedarse en Managua, donde continuó su actividad periodística, colaborando con los diariosEl Ferrocarril yEl Porvenir de Nicaragua. En agosto de 1882 se embarcó en el puerto deCorinto haciaEl Salvador.
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La teoría litera de Rubén Darío, a diferencia de otros autores, no se recoge en una obra concreta enfocada en ese aspecto, si no que se puede observar y apreciar a través de un listado de obras determinadas, las cuales entre todas conforman los que puede ser una visión para entender sus ideas clave.
Desde el punto de vista literario, Rubén Darío se enfrenta a un modelo en el que predomina la función referencial del lenguaje. El realismo y el naturalismo conciben la lengua como un instrumento transparente destinado a representar la realidad social. Frente a ello, Rubén Darío formula una concepción del lenguaje en la que la finalidad no es reflejar el mundo, sino producir un placer estético (teoría la cual es afín a las ideas que mantenía Horacio). Esta característica, construye el núcleo de su teoría literaria y además destaca temas como la musicalidad y la imagen en su obra. Este autor, sin embargo, se enfrenta a una función referencial que predominaba en esa época, la cual mantenía las ideas de transmisión objetiva de información sobre la realidad, un hecho, o un concepto, sin incluir opiniones del emisor, lo cual no era la forma de pensar de este autor.
Todo esto encaja perfectamente con el modernismo, periodo en el cual se sentía un gusto o atracción por lo moderno y novedoso.
La obra más destacable acorde a este tema esLos raros (1896), donde funciona como un manifiesto estético del modernismo y defiende la autonomía del arte, el cosmopolitismo, la musicalidad del verso y la ruptura con el realismo y costumbrismo.
Por otro lado, su obraHistoria de mis libros (1909) actúa como texto fundamental para entender su pensamiento literario, ya que consiste en una poética autobiográfica. Esta obra destaca sus influencias literarias, su concepción del lenguaje poético y la función del poeta moderno.
A pesar de obras propias, su teoría se encuentra en otros formatos, como artículos periodísticos y crónicas, donde reúne la función del escritor y la relación entre tradición e innovación, además de sus pensamientos y experiencias que ha reunido a través de los diferentes viajes que realizó a lo largo de su trayectoria literaria.
Debido a los cambios y avances literarios que incorporó Rubén Darío en su momento, este autor fue calificado como el máximo exponente delmodernismo en España.
No obstante, no es incluido directamente dentro de laGeneración del 98 oGeneración del 27, si no que se encuentra un paso adelantado, ya que toda su producción literaria sirvió como las bases para que en el futuro se llevasen a cabo estos movimientos o grupos de intelectuales literarios, donde posteriormente, destacarían figuras como Miguel de Unamuno, Azorín, Pío Baroja, Antonio Machado o Valle-Inclán en la Generación del 98 y García Lorca, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Pedro Salinas, Jorge Guillén o Vicente Aleixandre en la Generación del 27.
Entonces, podemos decir que Rubén Darío no solo funda el modernismo, sino que inaugura una reflexión teórica sobre el lenguaje literario en español, anticipando conceptos centrales que marcarían la teoría literaria del siglo XX.
La innovación que marcó Rubén Darío, en gran parte vino influenciada por sus diferentes viajes alrededor del mundo, donde entró en contacto con diferentes culturas y literaturas, absorbiendo influencias del parnasianismo (perfección bajo el lema “arte por el arte”), simbolismo y literatura europea, y las contrastó con la realidad latinoamericana. Destacó su observación social y política, viendo de cerca la vida urbana, la política y los conflictos de los distintos países. A pesar de todo, sus viajes le mostraron la diversidad cultural y lingüística, reforzando su interés por la renovación del idioma y la autonomía del arte frente a la norma social o literaria.
Mediante todas estas experiencias, llegó a la conclusión de que el escritor hispanoamericano no debe encerrarse en lo nacional, debe absorber tradiciones extranjeras y recrearlas en español, tal y como hizo Rubén Darío a lo largo de su vida.
Destaca la visión de que poeta debe innovar en el idioma y en la forma, adaptando y enriqueciendo el idioma y la literatura, que, a su vez, debe ser autónoma, no subordinada a la moral, política o sociedad.
Rubén Darío, sostenía el pensamiento de que el lector debe desarrollar la capacidad para formar sus propias ideas y que sirva puente entre las tradiciones literarias, así, el lector no solo recibe el texto, sino que también participa en la expansión del idioma y la literatura. En sus artículos y crónicas, destaca la idea de que el lector puede cuestionar y reflexionar sobre la literatura, aportando un papel importante dentro de su marco teórico ya que puede ser el que continúe dando paso mediante las ideas creadas a las generaciones posteriores.
EnEl Salvador, el joven Darío fue presentado por el poeta Joaquín Méndez al presidente de la república,Rafael Zaldívar, quien lo acogió bajo su protección. Allí conoció al poeta salvadoreñoFrancisco Gavidia, gran conocedor de la poesía francesa. Bajo sus auspicios, Darío intentó por primera vez adaptar elverso alejandrino francés a lamétrica castellana.[12] El uso del verso alejandrino se convertiría después en un rasgo distintivo no solo de la obra de Darío, sino de toda la poesía modernista. Aunque en El Salvador gozó de bastante celebridad y llevó una intensa vida social, participó en festejos como la conmemoración del centenario deBolívar, que abrió con la recitación de un poema suyo.
Más tarde pasó penalidades económicas y enfermó deviruela, por lo cual en octubre de 1883, todavía convaleciente, regresó a su país natal.
Tras su regreso, residió breve tiempo en León y después en Granada, pero al final se trasladó de nuevo a Managua, donde encontró trabajo en laBiblioteca Nacional, y reanudó sus amoríos con Rosario Murillo. En mayo de 1884 fue condenado por vagancia a la pena de ocho días de obra pública, aunque logró eludir el cumplimiento de la condena. Por entonces continuaba experimentando con nuevas formas poéticas, e incluso llegó a tener un libro listo para su impresión, que iba a titularseEpístolas y poemas. Este segundo libro tampoco llegó a publicarse: habría de esperar hasta 1888, en que apareció por fin con el título dePrimeras notas. Probó suerte también con elteatro, y llegó a estrenar una obra, tituladaCada oveja..., que tuvo cierto éxito, pero que hoy se ha perdido. No obstante, encontraba insatisfactoria la vida en Managua y, aconsejado por el salvadoreñoJuan José Cañas,[13][14] optó por embarcarse paraChile, hacia donde partió el 5 de junio de 1886.
Desembarcó enValparaíso el 24 de junio de 1886, según las memorias del propio Darío detalladas por su biógrafo Edelberto Torres Espinosa, o en los primeros días de junio según sugieren Francisco Contreras y Flavio Rivera Montealegre.[15] En Chile, gracias a recomendaciones obtenidas en Managua, recibió la protección deEduardo Poirier y del poetaEduardo de la Barra. A medias con Poirier escribió una novela de tipo sentimental,Emelina, con el objetivo de participar en un concurso literario que la novela no llegó a ganar. Gracias a la amistad de Poirier, Darío encontró trabajo en el diarioLa Época, deSantiago desde julio de 1886.
En su etapa chilena, Darío vivió en condiciones muy precarias, y debió soportar continuas humillaciones por parte de laaristocracia, que lo despreciaba por su escaso refinamiento.[cita requerida] No obstante, llegó a hacer algunas amistades, como el hijo del entonces presidente de la República, el poetaPedro Balmaceda Toro. Gracias al apoyo de este y de otro amigo, Manuel Rodríguez Mendoza, a quien el libro está dedicado, logró Darío publicar su primer libro de poemas,Abrojos, que apareció en marzo de 1887. Entre febrero y septiembre de 1887, Darío residió en Valparaíso, donde participó en varios certámenes literarios. De regreso en la capital, encontró trabajo en el diarioEl Heraldo, con el que colaboró entre febrero y abril de 1888.
En julio, apareció en Valparaíso, gracias a la ayuda de sus amigos Eduardo Poirier y Eduardo de la Barra,Azul..., el libro clave de la recién iniciada revolución literaria modernista.Azul... recopilaba una serie de poemas y de textos en prosa que ya habían aparecido en la prensa chilena entre diciembre de 1886 y junio de 1888. El libro no tuvo un éxito inmediato, pero fue muy bien acogido por el influyente novelista y crítico literario españolJuan Valera, quien publicó en el diario madrileñoEl Imparcial, en octubre de 1888, dos cartas dirigidas a Darío, en las cuales, aunque le reprochaba sus excesivas influencias francesas (su «galicismo mental», según la expresión utilizada por Valera), reconocía en él a «un prosista y un poeta de talento». Fueron estas cartas de Valera, luego divulgadas en la prensa chilena y de otros países, las que consagraron para siempre la fama de Darío.
Esta fama le permitió ser corresponsal del diarioLa Nación, deBuenos Aires, que era en la época el periódico de mayor difusión de todaHispanoamérica. Poco después de enviar su primera crónica aLa Nación, emprendió el viaje de regreso a Nicaragua. Tras una breve escala enLima, donde conoció al escritorRicardo Palma, llegó al puerto de Corinto el 7 de marzo de 1889. En la ciudad de León fue agasajado con un recibimiento triunfal. No obstante, se detuvo poco tiempo en Nicaragua, y enseguida se trasladó aSan Salvador, donde fue nombrado director del diarioLa Unión, defensor de la unión centroamericana. En San Salvador contrajo matrimonio civil con Rafaela Contreras Cañas, hija de un famoso orador hondureño,Álvaro Contreras, el 21 de junio de 1890. Al día siguiente de su boda, se produjo ungolpe de Estado contra el presidente, el generalFrancisco Menéndez, cuyo principal artífice fue elgeneral Ezeta (que había estado como invitado en la boda de Darío). Aunque el nuevo presidente quiso ofrecerle cargos de responsabilidad, Darío prefirió irse del país. A finales de junio se trasladó aGuatemala, en tanto que la recién casada permanecía en El Salvador. En Guatemala, el presidenteManuel Lisandro Barillas iniciaba los preparativos de una guerra contra El Salvador, y Darío publicó en el diario guatemaltecoEl Imparcial un artículo, titulado «Historia negra», denunciando la traición de Ezeta.
En diciembre de 1890 le fue encomendada la dirección de un periódico de nueva creación,El Correo de la Tarde. Ese año publicó en Guatemala lasegunda edición de su exitoso libro de poemasAzul..., ampliado, y llevando como prólogo las dos cartas de Juan Valera que habían supuesto su consagración literaria (desde entonces, es habitual que las cartas de Valera aparezcan en todas las ediciones de este libro de Darío). Entre las adiciones importantes a la segunda edición deAzul... destacan losSonetos áureos (Caupolicán,Venus yDe invierno) yLos medallones en número de seis,[16] a los que se suman losÈchos, tres poemas redactados en francés. En enero del año siguiente, su esposa, Rafaela Contreras, se reunió con él en Guatemala, y el 11 de febrero contrajeron matrimonio religioso en lacatedral de Guatemala. En junio,El Correo de la Tarde dejó de percibir la subvención gubernamental y debió cerrar. Darío optó por probar suerte enCosta Rica, y se instaló en agosto en la capital del país,San José. En Costa Rica, donde apenas era capaz de sacar adelante a su familia, agobiado por las deudas a pesar de algunos empleos eventuales, nació su primer hijo, Rubén Darío Contreras, el 11 de noviembre de 1891.
Al año siguiente, dejando a su familia en Costa Rica, marchó a Guatemala, y luego a Nicaragua, en busca de mejor suerte. El gobierno nicaragüense lo nombró miembro de la delegación que iba a enviar aMadrid con motivo del cuarto centenario deldescubrimiento de América, lo que para Darío suponía concretar su sueño de viajar aEuropa.
Rumbo aEspaña hizo escala enLa Habana, donde conoció al poetaJulián del Casal, y a otros artistas, como Aniceto Valdivia y Raoul Cay. El 14 de agosto de 1892 desembarcó enSantander, desde donde siguió viaje por tren hacia Madrid. Entre las personalidades que frecuentó en la capital de España estuvieron los poetasGaspar Núñez de Arce,José Zorrilla ySalvador Rueda, los novelistas Juan Valera yEmilia Pardo Bazán, el eruditoMarcelino Menéndez Pelayo, y varios destacados políticos, comoEmilio Castelar yAntonio Cánovas del Castillo. En noviembre regresó a Nicaragua, donde recibió un telegrama procedente de San Salvador en que se le notificaba la enfermedad de su esposa, que falleció el 23 de enero de 1893.
A comienzos de 1893, Rubén permaneció en Managua, donde renovó sus amoríos con Rosario Murillo, cuya familia le obligó a contraer matrimonio.[17] En abril viajó aPanamá, donde recibió la noticia de que su amigo, el presidente colombianoMiguel Antonio Caro, le había concedido el cargo decónsul honorífico enBuenos Aires. Dejó a Rosario en Panamá, y emprendió el viaje hacia la capital argentina (en un periplo que primero lo lleva aNorteamérica y Europa), pasó porNueva York, ciudad en la que conoció al ilustre poeta cubanoJosé Martí, con quien le unían no pocas afinidades; y luego realizó su sueño juvenil de viajar aParís, donde fue introducido en los medios bohemios por el guatemaltecoEnrique Gómez Carrillo y el españolAlejandro Sawa. En la capital francesa conoció aJean Moréas y tuvo un decepcionante encuentro con su admiradoPaul Verlaine (tal vez, el poeta francés que más influyó en su obra).
El 13 de agosto de 1893 llegó a Buenos Aires, ciudad que le causó una honda impresión. Atrás quedó su esposa Rosario, encinta. El 26 de diciembre dio a luz un niño, bautizado Darío Darío, del cual diría su madre: «su parecido con el padre era perfecto». Sin embargo, la criatura moriría a consecuencia del tétano[18] al mes y medio de nacido, porque su abuela materna le cortó el cordón umbilical con unas tijeras que no estaban desinfectadas.[19]
Bartolomé Mitre, a quien Darío dedicó suOda a Mitre.
En Buenos Aires, Darío fue muy bien recibido por los medios intelectuales. Colaboró con varios periódicos: además deLa Nación, donde ya era corresponsal, publicó artículos enLa Prensa,La Tribuna yEl Tiempo, por citar algunos. Su trabajo como cónsul deColombia era honorífico, ya que, como indicó en su autobiografía, «no había casi colombianos en Buenos Aires y no existían transacciones ni cambios comerciales entre Colombia y la República Argentina».[20] En la capital argentina llevó una vida de desenfreno, siempre al borde de sus posibilidades económicas, y sus excesos con el alcohol fueron causa de que tuviera que recibir cuidados médicos en varias ocasiones. Entre los personajes que trató se encuentran políticos ilustres, comoBartolomé Mitre, pero también poetas como el mexicanoFederico Gamboa, el bolivianoRicardo Jaimes Freyre y los argentinosRafael Obligado yLeopoldo Lugones.
El 3 de mayo de 1895 murió su madre, Rosa Sarmiento, a quien apenas había conocido, pero cuya muerte le afectó mucho. En octubre, surgió un nuevo contratiempo, ya que el gobierno colombiano suprimió su consulado en Buenos Aires, por lo cual Darío se quedó sin una importante fuente de ingresos. Para remediarlo, obtuvo un empleo como secretario de Carlos Carlés, director general de Correos y Telégrafos.
Los Raros, libro publicado por Rubén Darío en Buenos Aires en 1905.
En 1896, en Buenos Aires, publicó dos libros cruciales en su obra:Los raros, una colección de artículos sobre los escritores que, por una razón u otra, más le interesaban; y, sobre todo,Prosas profanas y otros poemas, el que supuso la consagración definitiva delmodernismo literario en español. Como Rubén lo explica en su autobiografía, con el tiempo los poemas de este libro alcanzarían una gran popularidad en todos los países de lengua española. Sin embargo, en sus comienzos no fue tan bien recibido como hubiera sido de esperar.
Las peticiones de Darío al gobierno nicaragüense para que le concediese un cargo diplomático no fueron atendidas; sin embargo, el poeta vio una posibilidad de viajar a Europa cuando supo queLa Nación necesitaba un corresponsal en España que informase de la situación en el país tras elDesastre de 1898. Con motivo de la intervención militar de los Estados Unidos en Cuba, Darío acuñó, dos años antes que lo hicieraJosé Enrique Rodó, la oposición metafórica entreAriel (personificación deLatinoamérica) yCalibán (el monstruo como metáfora de los Estados Unidos).[21] El 3 de diciembre de 1898 Darío se embarcaba rumbo a Europa, y el 22 de diciembre llegaba aBarcelona.
Darío llegó a España con el compromiso, que cumplió en forma impecable, de enviar cuatro crónicas mensuales aLa Nación acerca del estado en que se encontraba la nación española tras su derrota frente a Estados Unidos en laguerra hispano-estadounidense, y la pérdida de sus posesiones coloniales de Cuba,Puerto Rico,Filipinas y la isla deGuam. Estas crónicas terminarían recopilándose en un libro, que apareció en 1901, tituladoEspaña contemporánea. Crónicas y retratos literarios. En ellas, Rubén manifiesta su profunda simpatía por España, y su confianza en la recuperación de la nación, a pesar del estado de abatimiento en que la encontraba.
En España, Darío despertó la admiración de un grupo de jóvenes poetas defensores del Modernismo (movimiento que no era en absoluto aceptado por los autores consagrados, en especial los pertenecientes a laReal Academia Española). Entre estos jóvenes modernistas estaban algunos autores que luego brillarían con luz propia en la historia de la literatura española, comoJuan Ramón Jiménez,Ramón María del Valle-Inclán yJacinto Benavente, y otros que hoy están bastante más olvidados, comoFrancisco Villaespesa,Mariano Miguel de Val, director de la revistaAteneo, yEmilio Carrere.
En 1899, Darío, que continuaba casado con Rosario Murillo, conoció, en los jardines de laCasa de Campo de Madrid, a la hija del jardinero, Francisca Sánchez del Pozo, una campesina analfabeta natural deNavalsauz (provincia de Ávila), que se convertiría en la compañera de sus últimos años. Él la llevó a Francia y le enseñó a leer y a escribir, se casaron por lo civil y le dio tres hijos, de los cuales solo uno le sobreviviría; fue el gran amor de su vida y el poeta le dedicó su poema «A Francisca»:
Ajena al dolo y al sentir artero, / llena de la ilusión que da la fe, / lazarillo de Dios en mi sendero, / Francisca Sánchez, acompáñame...
En el mes de abril de 1900, Darío visitó por segunda vez Francia, con el encargo deLa Nación de cubrir laExposición Universal que ese año tuvo lugar en la capital francesa. Sus crónicas sobre este tema serían recogidas en el libroPeregrinaciones. Por entonces conoció en la Ciudad Luz aAmado Nervo, quien sería su amigo cercano.[22]
En los primeros años del siglo XX, Darío fijó su lugar de residencia en la capital de Francia, y alcanzó una cierta estabilidad, no exenta de infortunios. En 1901 publicó en París la segunda edición deProsas profanas. Ese mismo año Francisca dio a luz a una hija del poeta, Carmen Darío Sánchez, y, tras el parto, viajó a París a reunirse con él, dejando la niña al cuidado de sus abuelos. La niña fallecería de viruela poco después, sin que su padre llegara a conocerla.
En 1902, Darío conoció en la capital francesa a un joven poeta español,Antonio Machado, declarado admirador de su obra. En marzo de 1903 fue nombrado cónsul de Nicaragua, lo cual le permitió vivir con mayor desahogo económico. Al mes siguiente nació su segundo hijo con Francisca, Rubén Darío Sánchez, apodado por su padre «Phocás el campesino». Durante esos años, Darío viajó por Europa, visitando, entre otros países, elReino Unido,Bélgica,Alemania eItalia.
En 1905 se desplazó a España como miembro de una comisión nombrada por el gobierno nicaragüense cuya finalidad era resolver una disputa territorial conHonduras. Ese año publicó en Madrid el tercero de los libros capitales de su obra poética:Cantos de vida y esperanza, los cisnes y otros poemas, editado por Juan Ramón Jiménez. También datan de 1905 algunos de sus más memorables poemas, como «Salutación del optimista» y «A Roosevelt», en los cuales enaltece el carácter hispánico frente a la amenaza del imperialismoestadounidense. En particular, el segundo, dirigido al entonces presidente de Estados Unidos,Theodore Roosevelt:
Eres los Estados Unidos, / eres el futuro invasor / de la América ingenua que tiene sangre indígena, / que aún reza a Jesucristo y aún habla en español.
Ese mismo año de 1905, el hijo habido con Francisca Sánchez, «Phocás el campesino», falleció víctima de unabronconeumonía.
En 1906 participó, como secretario de la delegación nicaragüense, en laTercera Conferencia Panamericana que tuvo lugar enRío de Janeiro. Con este motivo escribió su poema «Salutación del águila», que ofrece una visión de Estados Unidos muy diferente de la de sus poemas anteriores:
Bien vengas, mágica águila de alas enormes y fuertes / a extender sobre el Sur tu gran sombra continental, / a traer en tus garras, anilladas de rojos brillantes, / una palma de gloria, del color de la inmensa esperanza, / y en tu pico la oliva de una vasta y fecunda paz.
Este poema fue muy criticado por algunos autores que no entendieron el súbito cambio de opinión de Rubén con respecto a la influencia de Estados Unidos en América Latina. En Río de Janeiro, el poeta protagonizó un oscuro romance con una aristócrata, tal vez la hija del embajador ruso enBrasil. Parece ser que por entonces concibió la idea dedivorciarse de Rosario Murillo, de quien llevaba años separado. De regreso a Europa, hizo una breve escala en Buenos Aires. En París se reunió con Francisca Sánchez, y juntos fueron a pasar el invierno de 1907 aMallorca, isla en la que frecuentó la compañía del después poetamodernistaGabriel Alomar y del pintorSantiago Rusiñol. Inició una novela,La isla de oro, que no llegó a terminar, aunque algunos de sus capítulos aparecieron por entregas enLa Nación. Por aquella época, Francisca dio a luz a una niña que falleció al nacer.
Interrumpió su tranquilidad la llegada a París de su esposa, Rosario Murillo, que se negaba a aceptar el divorcio a menos que se le garantizase una compensación económica que el poeta juzgó desproporcionada. En marzo de 1907, cuando iba a partir para París, Darío, cuyoalcoholismo estaba ya muy avanzado, cayó muy enfermo. Cuando se recuperó, regresó a París, pero no pudo llegar a un acuerdo con su esposa, por lo que decidió regresar a Nicaragua para presentar su caso ante los tribunales. A fines de año nació el cuarto hijo del poeta y Francisca, Rubén Darío Sánchez, apodado por su padre «Güicho» y único hijo superviviente de la pareja.
Después de dos breves escalas en Nueva York y en Panamá, el poeta llegó a Nicaragua, donde se le tributó un recibimiento triunfal, y se le colmó de honores, aunque no tuvo éxito en su demanda de divorcio. Además, no se le pagaron los honorarios que se le debían por su cargo de cónsul, por lo que se vio imposibilitado de regresar a París. Después de meses de gestiones, consiguió otro nombramiento, esta vez como ministro residente en Madrid del gobierno nicaragüense deJosé Santos Zelaya. Tuvo problemas, sin embargo, para hacer frente a los gastos de su legación ante lo reducido de su presupuesto, y pasó dificultades económicas durante sus años comoembajador, que solo pudo solucionar en parte gracias al sueldo que recibía deLa Nación y en parte gracias a la ayuda de su amigo y director de la revistaAteneo, Mariano Miguel de Val, que se ofreció como secretario gratuito de la legación de Nicaragua cuando la situación económica era insostenible y en cuya casa, en lacalle Serrano 27,[23] instaló la sede. Cuando Zelaya fue derrocado, Darío tuvo que renunciar a su puesto diplomático, lo que hizo el 25 de febrero de 1909.[24] Permaneció fiel a Zelaya, a quien había elogiado en forma desmedida en su libroViaje a Nicaragua e Intermezzo tropical, y con el que colaboró en la redacción del libro de esteEstados Unidos y la revolución de Nicaragua, en el que acusaba a Estados Unidos y al dictador guatemalteco,Manuel Estrada Cabrera, de haber tramado el derrocamiento de su gobierno.
Durante el desempeño de su cargo diplomático, se enemistó con su antiguo amigo Alejandro Sawa, quien le había solicitado ayuda económica sin que sus peticiones fueran escuchadas por Darío. La correspondencia entre ambos da a entender que Sawa fue el verdadero autor de algunos de los artículos que Darío había publicado enLa Nación.[25]
Tras abandonar su puesto al frente de la legación diplomática nicaragüense, Darío se trasladó de nuevo a París, donde se dedicó a preparar nuevos libros, comoCanto a la Argentina, encargado porLa Nación. Por entonces, su alcoholismo le causaba frecuentes problemas de salud, y crisis psicológicas, caracterizadas por momentos de exaltación mística y por una fijación obsesiva con la idea de la muerte.
Porfirio Díaz, quien se negó a recibir al escritor en México.
En 1910, viajó aMéxico como miembro de una delegación nicaragüense para conmemorar el centenario de la independencia del país. Sin embargo, el gobierno nicaragüense cambió mientras se encontraba de viaje, yPorfirio Díaz se negó a recibir al escritor. A pesar de esto, Darío fue recibido de manera triunfal por el pueblo mexicano, que se manifestó a favor del poeta y en contra de su gobierno.[26] En su autobiografía, Darío relaciona estas protestas con laRevolución mexicana, entonces a punto de producirse:
Por la primera vez, después de treinta y tres años de dominio absoluto, se apedreó la casa del viejo Cesáreo que había imperado. Y allí se vio, se puede decir, el primer relámpago de la revolución que trajera el destronamiento.[27]
Ante el desaire del gobierno mexicano, Darío zarpó haciaLa Habana, donde, bajo los efectos del alcohol, intentósuicidarse. En noviembre de 1910 regresó de nuevo a París, donde continuó siendo corresponsal del diarioLa Nación y desempeñó un trabajo para elMinisterio de Instrucción Pública mexicano que tal vez le había sido ofrecido a modo de compensación por la humillación sufrida.[cita requerida]
En 1912 aceptó la oferta de los empresariosuruguayosRubén yAlfredo Guido para dirigir las revistasMundial yElegancias. Para promocionar estas publicaciones, partió en gira por América Latina, visitando, entre otras ciudades,Río de Janeiro,São Paulo,Montevideo yBuenos Aires. Fue también por esta época cuando redactó su autobiografía, que apareció publicada en la revistaCaras y Caretas con el título deLa vida de Rubén Darío escrita por él mismo, y la obraHistoria de mis libros, muy interesante para el conocimiento de su evolución literaria.[cita requerida]
Tras el final de esta gira, y luego de desligarse de su contrato con los hermanos Guido, regresó a París, y, en 1913, viajó aMallorca invitado porJoan Sureda, y se alojó en lacartuja de Valldemosa, en la que tres cuartos de siglo atrás habían resididoChopin yGeorge Sand. En esta isla empezó Rubén la novelaEl oro de Mallorca, que es, en realidad, una autobiografía novelada. Se acentuó, sin embargo, el deterioro de susalud mental, debido a sualcoholismo. En diciembre regresó a Barcelona, donde se hospedó en casa delgeneral Zelaya, que había sido su protector mientras fue presidente de Nicaragua. En enero de 1914 regresó a París, donde mantuvo un largo pleito con los hermanos Guido, que aún le debían una importante suma de sus honorarios. En mayo se instaló en Barcelona, donde dio a la imprenta su última obra poética de importancia,Canto a la Argentina y otros poemas, que incluye el poema laudatorio del país austral que había escrito años atrás por encargo deLa Nación. Su salud estaba ya muy deteriorada: sufría dealucinaciones y estaba obsesionado con la muerte.[cita requerida]
Al estallar laPrimera Guerra Mundial, partió hacia América, con la idea de defender elpacifismo para las naciones americanas. Atrás quedó Francisca con sus dos hijos supervivientes, a quienes el abandono del poeta habría de arrojar poco después a la miseria. En enero de 1915 leyó, en laUniversidad de Columbia, de Nueva York, su poema «Pax». Siguió su viaje hacia Guatemala, donde fue protegido por su antiguo enemigo, el dictadorManuel Estrada Cabrera, y por fin, a finales de año, regresó a su tierra natal en Nicaragua.[cita requerida]
Tumba de Darío, esculpida porJorge Navas Cordonero al pie de la estatua de San Pablo.
Rubén Darío llegó a la ciudad de su infancia, León, el 7 de enero de 1916 y murió el 6 de febrero luego de una agonía trágica, víctima de unacirrosis hepática producida por elalcoholismo, que además le afectó fuertemente el sistema nervioso.[28] Francisco Tovar Blanco, citando a Edelberto Torres,[29] escribió:
Rubén no se esconde de su sombra: «Las cosas que me suceden son consecuencias naturales del alcohol y sus abusos: también de los placeres sin medida. He sido un atormentado, un amargado de las horas. He conocido los alcoholes todos: desde los de la India y los de Europa hasta los americanos, y los rudos y ásperos de Nicaragua, todo dolor, todo veneno, todo muerte. Mi fantasía, a veces en crisis; sufro la epilepsia que produce ese veneno del cual estoy saturado. Me siento entonces agresivo, feroz, con instinto de destruir, de matar. Así me explico los grandes asesinatos cometidos por el licor».[30]
El archivo de Darío fue donado por Francisca Sánchez al gobierno de España en 1956 y ahora está en la Biblioteca de laUniversidad Complutense de Madrid. Francisca tuvo cuatro hijos con Darío -tres murieron siendo muy niños, el otro en la madurez, enterrado en México-. Muerto Darío, Francisca se casó con José Villacastín, un hombre culto, que gastó toda su fortuna en recoger la obra de Rubén que se encontraba dispersa por todo el mundo y que entregó para su publicación al editor Aguilar, de quien era buen amigo.
Paul Verlaine, una influencia decisiva en la poesía de Rubén Darío.
Para la formación poética de Darío fue determinante la influencia de la poesía francesa. En primer lugar, losrománticos, y en especialVictor Hugo. Más adelante, y con carácter decisivo, llega la influencia de losparnasianos:Théophile Gautier,Leconte de Lisle,Catulle Mendès yJosé María de Heredia. Y, por último, lo que termina por definir la estética dariana es su admiración por lossimbolistas, y entre ellos, por encima de cualquier otro autor,Paul Verlaine.[31] Recapitulando su trayectoria poética en el poema inicial deCantos de vida y esperanza (1905), el propio Darío sintetiza sus principales influencias afirmando que fue «con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo».
Ya en las «Palabras Liminares» deProsas profanas (1896) había escrito un párrafo que revela la importancia de la cultura francesa en el desarrollo de su obra literaria:
Muy ilustrativo para conocer los gustos literarios de Darío resulta el volumenLos raros, que publicó el mismo año queProsas profanas, dedicado a glosas breves a algunos escritores e intelectuales hacia los que sentía una profunda admiración. Entre los seleccionados estánEdgar Allan Poe,Villiers de l'Isle Adam,Léon Bloy, Paul Verlaine,Lautréamont,Eugénio de Castro yJosé Martí (este último es el único autor mencionado que escribió su obra en español). El predominio de la cultura francesa es más que evidente. Darío escribió: «El Modernismo no es otra cosa que el verso y la prosa castellanos pasados por el fino tamiz del buen verso y de la buena prosa franceses».
No quiere esto decir, sin embargo, que la literatura en español no haya tenido importancia en su obra. Dejando aparte su época inicial, anterior aAzul..., en la cual su poesía es en gran medida deudora de los grandes nombres de la poesía española del siglo XIX, comoNúñez de Arce yCampoamor, Darío fue un gran admirador deBécquer. Los temas españoles están muy presentes en su producción ya desdeProsas profanas (1896) y, muy en especial, desde su segundo viaje a España, en 1899. Consciente de la decadencia de lo español tanto en la política como en el arte (preocupación que compartió con la llamadageneración del 98 española), se inspira con frecuencia en personajes y elementos del pasado. Así ocurre, por ejemplo, en su «Letanía de nuestro señor Don Quijote», poema incluido enCantos de vida y esperanza (1905), en el que se exalta el idealismo deDon Quijote.
En cuanto a los autores de otras lenguas, debe mencionarse la profunda admiración que sentía por tres autores estadounidenses:Emerson, Poe yWhitman.
La evolución poética de Darío está jalonada por la publicación de los libros en los que la crítica ha reconocido sus obras fundamentales:Azul... (1888),Prosas profanas y otros poemas (1896) yCantos de vida y esperanza (1905).
Antes deAzul... Darío escribió tres libros y gran número de poemas sueltos, que constituyen lo que se ha dado en denominar su «prehistoria literaria». Los libros sonEpístolas y poemas (escrito en 1885, pero no publicado hasta 1888, con el título dePrimeras notas),Rimas (1887) yAbrojos (1887). En la primera de estas obras es patente la huella de sus lecturas de clásicos españoles, así como la impronta de Victor Hugo. La métrica es clásica (décimas,romances, estancias, tercetos encadenados, en versos donde predominaban los heptasílabos,octosílabos y endecasílabos) y con predominante tonoromántico. Las epístolas, de influencianeoclásica, iban dirigidas a autores como Ricardo Contreras,Juan Montalvo,Emilio Ferrari y Victor Hugo.
EnAbrojos, publicado en Chile, la influencia más acusada es la del español Ramón de Campoamor.[32] En cuanto aRimas, publicado también en Chile y en el mismo año, fue escrito para un concurso de composiciones a imitación de lasRimas de Bécquer, por lo que no es extraño que su tono intimista sea muy similar al de las composiciones del poeta sevillano. Consta de solo catorce poemas, de tono amoroso, cuyos procedimientos expresivos (estrofas de pie quebrado,anáforas,antítesis, etcétera) son de característica becqueriana.[33]
Azul... (1888), considerado el libro inaugural del Modernismo hispanoamericano, recoge tanto relatos en prosa como poemas, cuya variedad métrica llamó la atención de la crítica. Presenta ya algunas preocupaciones características de Darío, como la expresión de su insatisfacción ante la sociedad burguesa (véase, por ejemplo, el relato «El rey burgués»). En 1890 vio la luz una segunda edición del libro, aumentada con nuevos textos, entre los cuales se encuentra una serie desonetos enalejandrinos.
La etapa de plenitud del Modernismo y de la obra poética dariana la marca el libroProsas profanas y otros poemas, colección de poemas en los que la presencia de lo erótico es más importante, y del que no está ausente la preocupación por temas esotéricos (como en el largo poema «Coloquio de los centauros»). En este libro está ya toda la imaginería exótica propia de la poética dariana: la Francia del siglo XVIII, laItalia y laEspaña medievales, lamitología griega, etcétera.
En 1905, Darío publicóCantos de vida y esperanza, que anuncia una línea más intimista y reflexiva dentro de su producción, sin renunciar a los temas que se convirtieron en señas de identidad del Modernismo. Al mismo tiempo, aparece en su obra la poesía cívica, con poemas como «A Roosevelt», una línea que se acentuará enEl canto errante (1907) y enCanto a la Argentina y otros poemas (1914). El sesgo intimista de su obra se acentúa, en cambio, enPoema del otoño y otros poemas (1910), en el que se muestra una sencillez formal sorprendente en su obra.
No todos los poemas de Darío fueron recogidos en libros en vida del poeta. Muchos, aparecidos en publicaciones periódicas, fueron recopilados después de su muerte. Un ejemplo, representativo de su etapa de madurez literaria, es la poesía tituladaLos motivos del lobo, publicada enMundial Magazine en 1913, tres años antes de la muerte de Darío.[34] Inspirada en el capítulo XXI de lasFlorecillas de San Francisco, que narra la conversión dellobo de Gubbio por parte deFrancisco de Asís, la versión dariana cambia el desenlace del relato, para imprimir un absoluto carácter lírico a los acordes finales del poema, haciendo que el lobo regrese a la montaña por causa de la maldad de los hombres.[35]
Darío hizo suyo el lema de su admirado Paul Verlaine: «De la musique avant toute chose» (la música ante todo). Para él, como para todos los modernistas, la poesía era, ante todo, música. De ahí que concediese una enorme importancia al ritmo. Su obra supuso una auténtica revolución en la métrica castellana. Junto a los metros tradicionales basados en el octosílabo y el endecasílabo, Darío empleó en forma profusaversos apenas empleados con anterioridad, o ya en desuso, como el eneasílabo, el dodecasílabo y el alejandrino, enriqueciendo la poesía en lengua castellana con nuevas posibilidades rítmicas.
Aunque existen ejemplos anteriores de utilización del verso alejandrino en la poesía castellana del siglo XIX, el hallazgo de Darío consistió en liberar este verso de la rígida correspondencia hasta entonces existente entre la estructurasintáctica del verso y su división métrica en doshemistiquios, recurriendo a varios tipos deencabalgamiento. En los poemas de Darío, lacesura entre los dos hemistiquios se encuentra a veces entre unartículo y unnombre, entre este último y el adjetivo que lo acompaña, o incluso en el interior de una misma palabra.[36] Darío adaptó este verso aestrofas y poemas estróficos para los que era tradicional el empleo del endecasílabo, tales como elcuarteto, el sexteto y el soneto.
Darío es sin duda el mayor y mejor exponente de la adaptación de los ritmos de las literaturas clásicas (grecorromanas) a la lírica hispánica. Estos ritmos se basan en el contraste de vocales tónicas y átonas, y por ello en la cantidad silábica. En ellatín, la tónica no se marca como en español con un golpe de voz más fuerte, sino con un alargamiento de la vocal. Rubén cultivaría los ritmos tradicionales (yámbico y trocaico como binarios, y dactílico, anfibráquico y anapéstico como ternarios), y también forjaría sus propios ritmos cuaternarios e innovaría juntando en un mismo verso ritmos binarios y ternarios.
Ejemplo de ternario dactílico:
Ínclitasrazas ubérrimas,sangre de Hispania fecunda...
Con frecuencia se encuentran en su obracultismos procedentes del latín o delgriego («canéfora», «liróforo», «hipsípila»), e inclusoneologismos creados por el propio autor («canallocracia», «pitagorizar»). Recurre con frecuencia a personajes y elementos propios de lamitología griega y latina (Afrodita oVenus, muchas veces designada por sus epítetos «Anadiomena» o «Cipris»,Pan,Orfeo,Apolo,Pegaso, etc.), y a nombres de lugares exóticos (Hircania,Ormuz, etcétera).
Una de lasfiguras retóricas clave en la obra de Darío es lasinestesia, mediante la cual se logra asociar sensaciones propias de distintos sentidos: en especial la vista (la pintura) y el oído (la música).
En relación con la pintura, hay en la poesía de Darío un gran interés por elcolor: el efecto cromático se logra no solo mediante la adjetivación, a menudo inusual (para el color blanco, por ejemplo, se utilizan adjetivos como «albo», «ebúrneo», «cándido», «lilial» e incluso «eucarístico»), sino mediante la comparación con objetos de este color. En el poema «Blasón», por ejemplo, la blancura del cisne es comparada en forma sucesiva a la dellino, larosa blanca, elcordero y elarmiño. Uno de los mejores ejemplos de este interés de Darío por lograr efectos cromáticos es su «Sinfonía en Gris Mayor» incluida enProsas profanas:
El mar como un vasto cristal azogado refleja la lámina de un cielo dezinc; lejanas bandadas de pájaros manchan el fondo bruñido de pálido gris...
Lo musical está presente, aparte de en el ritmo del poema y en el léxico, en numerosas imágenes:
El teclado harmónico de su risa fina...
los líricos cristales de tu reír...
Tanta importancia como la sinestesia tiene en la poesía de Darío lametáfora.
El símbolo más característico de la poesía de Darío es elcisne, identificado con el Modernismo hasta el punto de que cuando el poeta mexicanoEnrique González Martínez quiso derogar esta estética lo hizo con un poema en el que exhortaba a «torcerle el cuello al cisne».[38] La presencia del cisne es obsesiva en la obra de Darío, desdeProsas profanas, donde el autor le dedica los poemas «Blasón» y «El cisne», hastaCantos de vida y esperanza, una de cuyas secciones se titula también «Los cisnes». Salinas explica la connotación erótica del cisne, en relación con el mito, al que Darío se refiere en varias ocasiones, deJúpiter yLeda.[39] Sin embargo, se trata de un símbolo ambivalente, que en ocasiones funciona como emblema de la belleza y otras simboliza al propio poeta.
El cisne no es el único símbolo que aparece en la poesía de Darío. Elcentauro, en poemas como el «Coloquio de los centauros», enProsas profanas, expresa la dualidad alma-cuerpo a través de su naturaleza medio humana medio animal. Gran contenido simbólico tienen también en su poesía imágenes espaciales, como los parques y jardines, imagen de la vida interior del poeta, y la torre, símbolo de su aislamiento en un mundo hostil. Se han estudiado en su poesía otros muchos símbolos, como elcolor azul, lamariposa o elpavo real.[40]
Elerotismo es uno de los temas centrales de la poesía de Darío. Para Pedro Salinas, se trata del tema esencial de su obra poética, al que todos los demás están subordinados. Se trata de un erotismo sensorial,[41] cuya finalidad es el placer.[42]
Darío se diferencia de otros poetas amorosos en el hecho de que su poesía carece del personaje literario de la amada ideal (como puede serlo, por ejemplo,Laura dePetrarca). No hay una sola amada ideal, sino muchas amadas pasajeras. Como escribió:
Plural ha sido la celeste / historia de mi corazón...
El erotismo se convierte en Darío en el centro de su cosmovisión poética. Salinas habla de su «visión panerótica del mundo»,[43] y opina que todo su mundo poético se estructura en consonancia con este tema principal. En la obra del poeta nicaragüense, el erotismo no se agota en el deseo sexual (aunque escribió varios poemas, como «Mía», con explícitas referencias al acto sexual),[44] sino que se convierte en lo queRicardo Gullón definió como «anhelo de trascendencia en el éxtasis».[45] Por eso, en ocasiones lo erótico está en la obra de Darío muy relacionado con lo religioso, como en el poema «Ite, missa est» (las palabras con las que concluye lamisa según la liturgia romana antes del Concilio Vaticano II, actual «Podéis ir en paz»), donde dice de su amada que «su espíritu es la hostia de mi amorosa misa». La atracción erótica encarna para Darío el misterio esencial del universo, como se pone de manifiesto en el poema «Coloquio de los centauros»:
¡El enigma es el rostro fatal de Deyanira! / Mi espalda aún guarda el dulce perfume de la bella; / aún mis pupilas llaman su claridad de estrella. / ¡Oh aroma de su sexo! ¡Oh rosas y alabastros! / ¡Oh envidia de las flores y celos de los astros!
Enotro poema, deCantos de vida y esperanza, lo expresó de otra forma:
¡Carne, celeste carne de mujer! Arcilla / -dijo Hugo-, ambrosía más bien, ¡oh maravilla!, / la vida se soporta, / tan doliente y tan corta, / solamente por eso: / ¡roce, mordisco o beso / en ese pan divino / para el cual nuestra sangre es nuestro vino! / En ella está la lira, / en ella está la rosa, / en ella está la ciencia armoniosa, / en ella se respira / el perfume vital de toda cosa.
Muy relacionado con el tema del erotismo[46] está el recurso a escenarios exóticos, lejanos en el espacio y en el tiempo. La búsqueda de exotismo se ha interpretado en los poetas modernistas como una actitud de rechazo a la pacata realidad en que les había tocado vivir. La poesía de Darío (salvo en los poemas cívicos, como elCanto a la Argentina, o laOda a Mitre), excluye la actualidad de los países en que vivió, y se centra en escenarios remotos.
Lucha de centauros, deArnold Böcklin. Los centauros, como otras criaturas de la mitología griega, fueron frecuentemente utilizados en la obra de Darío.
Entre estos escenarios está el que le proporciona lamitología de laantigua Grecia. Los poemas de Darío están poblados desátiros,ninfas,centauros y otras criaturas mitológicas. La imagen que Darío tiene de la antigua Grecia está pasada por el tamiz de la Francia dieciochesca. En «Divagación» escribió:
Amo más que la Francia de los griegos laGrecia de la Francia, porque en Francia el eco de las risas y los juegos, su más dulce licorVenus escancia.
La Francia galante del siglo XVIII es otro de los escenarios exóticos favoritos del poeta, gran admirador del pintorAntoine Watteau. En «Divagación», al que el propio Darío se refirió, enHistoria de mis libros, como «un curso de geografía erótica», aparecen, además de los citados, los siguientes ambientes exóticos: laAlemania del Romanticismo, España,China,Japón, laIndia y elIsraelbíblico.
Mención aparte merece la presencia en su poesía de una imagen idealizada de lascivilizaciones precolombinas, ya que, como expuso en las «Palabras Liminares» aProsas profanas:
Si hay poesía en nuestra América ella está en las cosas viejas, enPalenke yUtatlán, en el indio legendario, y en elinca sensual y fino, y en el granMoctezuma de la silla de oro. Lo demás es tuyo, demócrataWalt Whitman.
A pesar de su apego a lo sensorial, atraviesa la poesía de Darío una poderosa corriente de reflexión existencial sobre el sentido de la vida. Es conocido su poema «Lo fatal», deCantos de vida y esperanza, donde afirma que:
no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo ni mayor pesadumbre que la vida consciente
La religiosidad de Darío se aparta de la ortodoxia católica para buscar refugio en la religiosidad sincrética propia del fin de siglo, en la que se entremezclan influencias orientales, un cierto resurgir del paganismo y, sobre todo, varias corrientesocultistas. Una de ellas es elpitagorismo,[47] con el que se relacionan varios poemas de Darío que tienen que ver con lo trascendente. En los últimos años de su vida, Darío mostró también gran interés por otras corrientes esotéricas, como lateosofía. Como recuerdan muchos autores,[48] sin embargo, la influencia del pensamiento esotérico en la poesía es un fenómeno común desde elRomanticismo. Se manifiesta, por ejemplo, en la visión del poeta como un mago o sacerdote dotado de la capacidad de discernir la verdadera realidad, una idea que está ya presente en la obra de Victor Hugo, y de la que hay abundantes ejemplos en la poesía de Darío, que enuno de sus poemas llama a los poetas «torres de Dios».
Darío tuvo también una faceta, bastante menos conocida, de poeta social y cívico. Unas veces por encargo, y otras por deseo propio, compuso poemas para exaltar héroes y hechos nacionales, así como para criticar y denunciar los males sociales y políticos.
Uno de sus más destacados poemas en esta línea es «Canto a la Argentina», incluido enCanto a la Argentina y otros poemas, y escrito por encargo del diario bonaerenseLa Nación con motivo del primer centenario de la independencia del país austral. Este extenso poema (con más de 1000 versos, es el más largo de los que escribió el autor), destaca el carácter de tierra de acogida para inmigrantes de todo el mundo del país sudamericano, y enaltece, como símbolos de su prosperidad, a laPampa, aBuenos Aires y alRío de la Plata. En una línea similar está su poema, «Oda a Mitre», dedicado al prócer argentinoBartolomé Mitre.
Su «A Roosevelt», incluido enCantos de vida y esperanza, ya mencionado, expresa la confianza en la capacidad de resistencia de la cultura latina frente al imperialismo anglosajón, cuya cabeza visible es el entonces presidente de los Estados Unidos,Theodore Roosevelt. En «Los cisnes», perteneciente al mismo libro, el poeta expresa su inquietud por el futuro de la cultura hispánica frente al aplastante predominio de los Estados Unidos:
¿Seremos entregados a los bárbaros fieros? / ¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés? / ¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros? / ¿Callaremos ahora para llorar después?
Una preocupación similar está presente en su famoso poema «Salutación del optimista». Muy criticado fue el giro de Darío cuando, con motivo de la Tercera Conferencia Interamericana, escribió, en 1906, su «Salutación al águila», en la que enfatiza la influencia benéfica de los Estados Unidos sobre las repúblicas latinoamericanas.
En lo que a Europa se refiere, es notable el poema «A Francia» (del libroEl canto errante). Esta vez la amenaza viene de la belicosa Alemania (un peligro real, como demostrarían los acontecimientos de laPrimera Guerra Mundial):
¡Los bárbaros, Francia! ¡Los bárbaros, cara Lutecia! / Bajo áurea rotonda reposa tu gran paladín. / Del cíclope al golpe ¿qué pueden las risas de Grecia? / ¿Qué pueden las gracias, si Herakles agita su crin?
A menudo se olvida que gran parte de la producción literaria de Darío fue escrita en prosa. Se trata de un heterogéneo conjunto de escritos, la mayor parte de los cuales se publicaron en periódicos, si bien algunos de ellos fueron recopilados en libros.
El primer intento por parte de Darío de escribir una novela tuvo lugar a poco de desembarcar en Chile. Junto conEduardo Poirier, escribió en diez días, en 1887, un folletín romántico tituladoEmelina, para su presentación al Certamen Varela, aunque la obra no se alzó con el premio. Más adelante, volvió a probar fortuna con el género novelesco conEl hombre de oro, escrita hacia 1897, y ambientada en laRoma antigua.
Ya en la etapa final de su vida, intentó escribir una novela, de marcado carácter autobiográfico, que tampoco llegó a terminar. Apareció por entregas en 1914 enLa Nación, y lleva el título deEl oro de Mallorca. El protagonista, Benjamín Itaspes, es un trasunto del autor, y en la novela son reconocibles personajes y situaciones reales de la estancia del poeta enMallorca.
Entre el 21 de septiembre y el 30 de noviembre de 1912 publicó enCaras y caretas una serie de artículos autobiográficos, luego recogidos en libro comoLa vida de Rubén Darío escrita por él mismo (1915).[49] También tiene interés para el conocimiento de su obra laHistoria de mis libros, aparecida en forma póstuma, acerca de sus tres libros más importantes (Azul...,Prosas profanas yCantos de vida y esperanza).
El interés de Darío por el relato breve es bastante temprano. Sus primeros cuentos, «A las orillas del Rhin» y «Las albóndigas del coronel», datan de 1885-1886.[50] Son en especial destacables los relatos recogidos enAzul..., como «El rey burgués», «El sátiro sordo» o «La muerte de la emperatriz de la China». Continuaría cultivando el género durante sus años argentinos, con títulos como «Las lágrimas del centauro», «La pesadilla de Honorio», «La leyenda de San Martín» o «Thanatophobia».
Juan Montalvo, escritor ecuatoriano que influyó en su actitud política.
El periodismo fue para Darío su principal fuente de sustento. Trabajó para varios periódicos y revistas, en los que escribió un elevadísimo número de artículos, algunos de los cuales fueron luego recopilados en libros, siguiendo criterios cronológicos o temáticos.
Son muy destacablesEspaña contemporánea (1901), que recoge sus impresiones de la España inmediata al desastre de 1898, y las crónicas de viajes a Francia e Italia recogidas enPeregrinaciones (1901). EnEl viaje a Nicaragua e Intermezzo tropical recoge las impresiones que le produjo su breve retorno a Nicaragua en 1907.
Tiene gran importancia en el conjunto de su producción la colección de semblanzasLos raros (1896), una especie devademécum para el interesado en la nueva poesía. Sus críticas de otros autores están recogidas enOpiniones (1906),Letras (1911) yTodo al vuelo (1912).
Darío es citado como el iniciador y máximo representante delmodernismo hispánico. Si bien esto es cierto a grandes rasgos, es una afirmación que debe matizarse. Otros autores hispanoamericanos, comoJosé Santos Chocano,José Martí,Salvador Díaz Mirón,Manuel Gutiérrez Nájera oJosé Asunción Silva, por citar algunos, habían comenzado a explorar esta nueva estética antes incluso de que Darío escribiese la obra que se ha considerado el punto de partida del Modernismo, su libroAzul... (1888).
Así y todo, no puede negarse que Darío es el poeta modernista más influyente, y el que mayor éxito alcanzó, tanto en vida como después de su muerte. Su magisterio fue reconocido por numerosísimos poetas en España y en América, y su influencia nunca ha dejado de hacerse sentir en la poesía en lengua española. Además, fue el principal artífice de muchos hallazgos estilísticos emblemáticos del movimiento, como por ejemplo la adaptación a la métrica española delalejandrino francés.
Además, fue el primer poeta que articuló las innovaciones del Modernismo en una poética coherente. En forma voluntaria o no, sobre todo a partir deProsas profanas, se convirtió en la cabeza visible del nuevo movimiento literario. Si bien en las «Palabras liminares» deProsas profanas había escrito que no deseaba con su poesía «marcar el rumbo de los demás», en el «Prefacio» deCantos de vida y esperanza se refirió al «movimiento de libertad que me tocó iniciar en América», lo que indica a las claras que se consideraba el iniciador del Modernismo. Su influencia en sus contemporáneos fue inmensa: desdeMéxico, donde Manuel Gutiérrez Nájera fundó laRevista Azul, cuyo título era ya un homenaje a Darío, hasta España, donde fue el principal inspirador del grupo modernista del que saldrían autores tan relevantes comoAntonio yManuel Machado,Ramón del Valle-Inclán yJuan Ramón Jiménez, pasando porCuba,Chile,Perú yArgentina (por citar solo algunos países en los que la poesía modernista logró especial arraigo), apenas hay un solo poeta de lengua española en los años 1890-1910 capaz de sustraerse a su influjo. La evolución de su obra marca además las pautas del movimiento modernista: si en 1896Prosas profanas significa el triunfo del esteticismo,Cantos de vida y esperanza (1905) anuncia ya el intimismo de la fase final del modernismo, que algunos críticos han denominado postmodernismo.
Desde su segunda visita a España, Darío se convirtió en el maestro e inspirador de un grupo de jóvenes modernistas españoles, entre los que estaban Juan Ramón Jiménez,Ramón Pérez de Ayala,Francisco Villaespesa, Ramón del Valle-Inclán, y los hermanos Antonio y Manuel Machado, colaboradores de la revistaHelios, dirigida por Juan Ramón Jiménez.
En varios textos, tanto en prosa como en verso, Darío dio muestra del respeto que le merecía la poesía de Antonio Machado, a quien conoció enParís en 1902. Uno de los más tempranos es una crónica titulada «Nuevos poetas españoles», que se recogió en el libroOpiniones (1906), donde escribe lo siguiente:
Antonio Machado es quizá el más intenso de todos. La música de su verso va en su pensamiento. Ha escrito poco y meditado mucho. Su vida es la de un filósofo estoico. Sabe decir sus enseñanzas en frases hondas. Se interna en la existencia de las cosas, en la naturaleza.[51]
Gran amigo de Darío fue Valle-Inclán, desde que ambos se conocieron en 1899. Valle-Inclán fue un rendido admirador del poeta nicaragüense durante toda su vida, e incluso le hizo aparecer como personaje en su obraLuces de bohemia, junto aMax Estrella y almarqués de Bradomín. Conocido es el poema que Darío dedicó al autor deTirano Banderas, que comienza así:
Este gran don Ramón de las barbas de chivo, cuya sonrisa es la flor de su figura, parece un viejo dios altanero y esquivo que se animase en la frialdad de su escultura.
Menos entusiasmo por la obra de Darío manifestaron otros miembros de la generación del 98, comoUnamuno yBaroja. Sobre su relación con este último, se cuenta una curiosa anécdota, según la cual Darío habría dicho de Baroja: «Es un escritor de mucha miga, Baroja: se nota que ha sido panadero», y este último habría contraatacado con la frase: «También Darío es escritor de mucha pluma: se nota que es indio».[52]
Darío llegó a ser un poeta muy popular, cuyas obras se memorizaban en las escuelas de los países hispanohablantes y eran imitadas por cientos de jóvenes poetas. Esto resultó perjudicial para la recepción de su obra. Después de laPrimera Guerra Mundial, con el nacimiento de las vanguardias literarias, los poetas volvieron la espalda a la estética modernista, que consideraban anticuada y retoricista.
Los poetas del siglo XX mostraron hacia la obra de Darío actitudes divergentes. Entre sus principales detractores figuraLuis Cernuda, que reprochaba al nicaragüense su afrancesamiento superficial, su trivialidad y su actitud «escapista».[53] En cambio, fue admirado por poetas tan distanciados de su estilo comoFederico García Lorca yPablo Neruda, si bien el primero se refirió a «su mal gusto encantador, y los ripios descarados que llenan de humanidad la muchedumbre de sus versos».[54] El españolPedro Salinas le dedicó el ensayoLa poesía de Rubén Darío, en 1948.
El poetaOctavio Paz, en textos dedicados a Darío y al Modernismo, subrayó el carácter fundacional y rupturista de la estética modernista, para él inscrita en la misma tradición de la modernidad que el Romanticismo y el Surrealismo.[55] En España, la poesía de Darío fue reivindicada en la década de 1960 por el grupo de poetas conocidos como los «novísimos», y muy en especial porPere Gimferrer, quien tituló uno de sus libros, en claro homenaje al nicaragüense,Los raros.
Darío ha sido poco traducido, aunque muchas de sus obras se han traducido al francés y al inglés, como algunos de sus poemas, a cargo de su compatriotaSalomón de la Selva.[56]
Máxima distinción cultural concedida por la Presidencia de la República de Nicaragua a personajes o instituciones que se han destacado por sus aportes en diferentes campos de la cultura nicaragüense o extranjera.
Premio Nacional «Rubén Darío»
Se reglamentó en Nicaragua el Premio Nacional Rubén Darío mediante Decreto n.º 5, aprobado el 2 de enero de 1942 y publicado enLa Gaceta n.º 7 del 14 de enero de 1942.[57]
Este decreto (n.º 5) se derogó y se sustituyó en todas sus partes por el Decreto n.º 3, aprobado el 16 de diciembre de 1942 y publicado enLa Gaceta n.º 4 del 11 de enero de 1943.[58]
Este premio fue sustituido por elPremio Internacional de Poesía Rubén Darío desde 2009.
Convocado cada año por el gobierno de la República de Nicaragua a través del Instituto Nicaragüense de Cultura.
Premio a la Excelencia Académica «Rubén Darío»
El Premio a la Excelencia Académica Rubén Darío reconoce el esfuerzo, perseverancia y constancia en la excelencia académica. Se entrega cada año, en el marco de la sesión de trabajo del Consejo Regional de Vida Estudiantil de Centroamérica y República Dominicana (CONREVE). Es el máximo galardón que entrega el Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA) a los estudiantes más destacados entre las 21 universidades de América Central y República Dominicana que conforman esa entidad regional.[59]
Premio Bienal «Rubén Darío» y Concurso de Poesía y Prosa «Rubén Darío»
Otorgado por el Parlamento Centroamericano (PARLACEN).[60]
Premio «Rubén Darío» de Poesía en Castellano
El Ayuntamiento de Palma convoca al premio Rubén Darío de Poesía en Castellano.[61]
Premio Internacional de Literatura «Rubén Darío»
Convocado por el Grupo Editorial Sial Pigmalión.[62]
Obras completas. Prólogo deAlberto Ghiraldo. Madrid: Mundo Latino, 1917-1919 (22 volúmenes).
Obras completas. Edición de Alberto Ghiraldo yAndrés González-Blanco. Madrid: Biblioteca Rubén Darío, 1923-1929 (22 volúmenes).
Obras poéticas completas. Madrid: Aguilar, 1932.
Obras completas. Edición de M. Sanmiguel Raimúndez y Emilio Gascó Contell. Madrid: Afrodisio Aguado, 1950-1953 (5 volúmenes).
Poesías. Edición de Ernesto Mejía Sánchez. Estudio preliminar de Enrique Ardenson Imbert. México: Fondo de Cultura Económica, 1952.
Poesías completas. Edición de Alfonso Méndez Plancarte. Madrid: Aguilar, 1952. Edición revisada, por Antonio Oliver Belmás, en 1957.
Obras completas. Madrid: Aguilar, 1971 (2 volúmenes).
Poesía. Edición de Ernesto Mejía Sánchez. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1977.
Obras completas. Madrid: Aguilar, 2003. (A pesar del título, solo contiene sus obras en verso. Reproduce la edición dePoesías completas de 1957).
Obras completas. Edición de Julio Ortega con la colaboración de Nicanor Vélez. Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2007.ISBN 978-84-8109-704-7. Está prevista la publicación de tres volúmenes (IPoesía; IICrónicas; IIICuentos, crítica literaria y prosa varia), de los que solo el primero ha aparecido hasta el momento.
Libros poéticos completos.Yo soy aquel que ayer no más decía. Edición crítica coordinada por Ricardo de la Fuente y Francisco Estévez. Madrid: Fondo de Cultura Económica, 2018.ISBN 978-84-3750-789-7.
Login Jrade, Cathy:Rubén Darío y la búsqueda romántica de la unidad. Del recurso modernista a la tradición esotérica. México: Fondo de Cultura Económica, 1986.ISBN 986-16-2480-7.
Paredes, Alberto: Rubén Darío. Retrato del poeta como joven cuentista. México: FCE, 2016.
Salinas, Pedro:La poesía de Rubén Darío. Barcelona: Península, 2005.ISBN 84-8307-650-0.
Vargas Vila, José María: «Rubén Darío». 1917.
Ward, Thomas: «El pensamiento religioso de Rubén Darío: Un estudio deProsas profanas yCantos de vida y esperanza».Revista Iberoamericana N° 55 (enero-junio de 1989): 363-75.
«Rubén Darío y los modernistas entre dos mundos».Svět literatury / El mundo de la literatura (2016) (número especial): 51-139. ISSN 0862–8440 (impresa), 2336–6729 (en línea).Disponible en línea.
↑Martínez, José María (2009).«Modernismo literario y modernismo religioso: encuentros y desencuentros en Rubén Darío».Cuadernos del CILHA10 (1).ISSN1852-9615. «En líneas generales, la mía (mi opinión) coincide con quienes ven en su catolicismo la base de su actitud religiosa y su cosmovisión espiritual, la cual, a su vez, incluye incursiones que van de lo serio a la mera pose en otras doctrinas y experiencias religiosas».
↑La influencia de Francisco Gavidia fue decisiva por cuanto fue este autor el que descubrió a Darío la poesía francesa. El nicaragüense escribió, enHistoria de mis libros:
Años atrás, en Centroamérica, en la ciudad de San Salvador, y en compañía del poeta Francisco Gavidia, mi espíritu adolescente había explorado la inmensa salva de Víctor Hugo y había contemplado su océano divino en donde todo se contiene...
↑Su biógrafo Edelberto Torres relata así lo ocurrido:
Es el hermano de Rosario, un hombre sin ningún género de escrúpulos, Andrés Murillo; conoce el íntimo drama de su hermana, que la incapacita para ser esposa de ningún puntilloso caballero local. Además, el 'caso' de Rosario ha trascendido al público, y entonces Murillo concibe el plan de casar a Rubén con su hermana. Conoce el carácter timorato del poeta y la abulia a que queda reducido bajo la acción del alcohol. Traza el plan a su hermana y ésta lo acepta. Al atarceder de un malhadado día, Rubén está entregado con inocencia y honestidad a los requiebros amorosos con Rosario, en una casa situada frente al lago, barrio de Candelaria. De repente aparece el cuñado, que desenfunda un revólver y con insolentes palabras lo amenaza con ultimarlo si no se casa con su hermana. El poeta, desconcertado y sobrecogido de miedo, ofrece hacerlo. Y como todo está preparado, llega el cura a casa de Francisco Solórzano Lacayo, otro cuñado de Murillo: se ha hecho tragar whisky a Rubén y en ese estado se procede al matrimonio religioso, único autorizado en Nicaragua, el 8 de marzo de 1893. El poeta no se da cuenta del sí que ha pronunciado. El embotamiento de sus sentidos es completo, y cuando, al amanecer, recobra la razón, está en el lecho conyugal con Rosario, bajo la misma manta. Ni protesta, ni se queja; pero se da cuenta de que ha sido víctima de una perfidia, y que aquel suceso va a pesar como un lastre de desgracia en su vida
↑Alcalde Cruchaga, Francisco Javier (1993).Amado Nervo. Santiago, Chile: Gráfica Andes. p. 11. Consultado el 30 de enero de 2016. «En el año 1900 (Amado Nervo) viajó a París, con ocasión de la Exposición Universal y allá conoció a Darío, con quien lo uniría una buena amistad (incluso vivieron juntos por un tiempo, en el barrio de Montmartre)».
↑«Casa de la calle de Serrano, núm 27 cto. Pral. Izda. En Madrid a seis de junio del año mil novecientos ocho; reunidos Don Rubén Darío, Ministro de Nicaragua, con carta credencial fechada en Managua el 21 de diciembre de 1907, firmada por el Presidente S. Zelaya y José D. Gámez que le arrenda dicho cargo en Madrid (...) en concepto de arrendatario; y Don José María Romillo y Romillo de 34 años, vecino de Madrid con cédula de 2ª clase, núm. 2304, expedida en Madrid a 12 de octubre de 1907, como dueño hemos contratado el arrendamiento del cuarto pral. de la casa núm. 27 de la calle Serrano sita en esta Corte de cuatro meses y precio de dos mil cuatrocientas pesetas cada año, pagas por meses adelantados. Las condiciones se estamparán al dorso, escritas o impresas y en caso excepcional extensión, en pliegos separados, sin sello alguno, unidos al presente. Formalizado así este contrato, y para que conste, lo firmamos por duplicado. Fechaut supra». Referencia:[1].
↑«Rubén Darío, tiene el honor de saludar al Señor Don José María Romillo y Romillo y le comunica, conforme al contrato, que dentro de diez días tiene a su disposición el cuarto (apartamento), en que ha habitado,Calle de Serrano, n.º 27. Madrid, 24 de febrero de 1909. Rubén Darío». Fuente: Colección Digital Complutense. Archivo Rubén Darío: número de documento 405. Saludo de Rubén Darío dirigido a José María Romillo y Romillo.
↑Tan determinantes son las influencias que el Parnasianismo y el Simbolismo tuvieron en la obra de Darío, y en el Modernismo en general, que autores como Ricardo Gullón han hablado de una «dirección parnasiana» y una dirección simbolista» del Modernismo (ref.: Ricardo Gullón,Direcciones del Modernismo. Madrid: Alianza Editorial, 1990.ISBN 84-338-3842-3.
↑Soto Vergés, Rafael. «Rubén Darío y el neoclasicismo (la estética deAbrojos)», enCuadernos Hispanoamericanos, n.º 212-213 (agosto-septiembre de 1967).
↑Consta que Darío fue un gran admirador de Bécquer, a quien conocía desde al menos 1882. Ref.: Collantes de Terán, Juan. «Rubén Darío», en Luis Íñigo Madrigal (ed.),Historia de la literatura hispanoamericana, tomo II:Del Neoclasicismo al Modernismo. Madrid: Cátedra, 1987,ISBN 84-376-0643-8, pp. 603-632.
↑Zepeda-Henríquez, Eduardo (1967).Estudio de la poética de Rubén Darío. México: Imprenta Policromía. p. 92.
↑Navarro Tomás, Tomás.Métrica española, Barcelona: Labor, 1995,ISBN 84-335-3511-0, p. 420.
↑ En su poema «El reino interior», deProsas profanas, Darío llega incluso a ironizar sobre su predilección por este tipo de léxico:
y entre las ramas encantadas, papemores cuyo canto extasiara de amor a los bulbules... (Papemor: ave rara;bulbules: ruiseñores).
↑El poema, que pertenece a su libroLos senderos ocultos (1911), empieza así:
Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje que da su nota blanca al azul de la fuente; él pasea su gracia no más, pero no siente el alma de las cosas ni la voz del paisaje.
↑Salinas, Pedro. «El cisne y el búho. Apuntes para una historia de la poesía modernista», enLiteratura española. Siglo XX, Madrid: Alianza Editorial, 1970; pp. 46-66.
↑Ferreiro Villanueva, Cristina:Claves de la obra poética de Rubén Darío. Madrid: Ciclo Editorial, 1990,ISBN 84-87430-79-1.
↑«Los sentidos son los señores absolutos de la lírica de amor de Rubén, durante su primera época» (Salinas, Pedro.La poesía de Darío. Barcelona, Península, 2004; p. 48).
↑«El placer es el tema central deProsas profanas. Sólo que el placer, por ser un juego, es un rito del que no están excluidos el sacrificio y la pena» (Paz, Octavio, «El caracol y la sirena», en Darío, Rubén.Antología, 1999, p. 37. Véase la bibliografía).
↑A modo de ejemplo, pueden citarse los siguientes versos del poema citado:Tu sexo fundiste / con mi sexo fuerte, / fundiendo dos bronces.
↑Gullón, Ricardo en su «Introducción» a Darío, Rubén.Páginas escogidas. Madrid: Cátedra, 1988, p. 19.
↑A veces ambos temas aparecen relacionados, como en el poema «Divagación» deProsas profanas.
↑La idea que Darío se forjó acerca del pitagorismo tiene menos que ver con lo que era el verdadero pensamiento de Pitágoras que con la imagen que del mismo daba un clásico del esoterismo,Los grandes iniciados: un estudio de la historia secreta de las religiones, obra deEdouard Schuré. En este libro, Pitágoras era descrito como un iniciado en la sabiduría oculta, junto con otros nombres, reales o míticos, de la historia de las religiones (comoRāma,Krishna,Hermes,Moisés,Orfeo,Platón yJesús).
↑Como Octavio Paz, enLos hijos del limo, y Cathy Login Jrade, en su obra sobre la influencia del pensamiento esotérico en la poesía de Darío (véase la bibliografía).
↑En ediciones posteriores, esta obra se ha editado con el título deAutobiografía. Es un libro muy útil para conocer la trayectoria biográfica del autor, aunque no está exento de inexactitudes (voluntarias o no).
↑Citado en Cano, José Luis Cano.Españoles de tres mundos. Madrid: Seminarios y Ediciones S. A., 1974,ISBN 84-299-0064-0, p. 84.
↑«Pío Baroja».De los hombres y de las moscas. Archivado desdeel original el 23 de junio de 2016. Consultado el 30 de mayo de 2016.
↑Cernuda, Luis. «Experimento en Rubén Darío», enProsa I, Madrid: Siruela, 1994,ISBN 84-7844-214-6, pp. 711-721.
↑«Discurso al alimón de Federico García Lorca y Pablo Neruda sobre Rubén Darío», en García Lorca, Federico.Obras completas III. Prosa, Barcelona: Galaxia Gutenberg, 1996,ISBN 84-8109-090-5, pp. 228-230.