En 2018 tiene 9482 habitantes.[2] Dista unos 50 km de la capital,Liubliana a mitad de camino hacia elmar Adriático. Postojna es conocida sobre todo por sus cuevas, que tienen una longitud de 20 km, y elCastillo Predjama (Predjamski Grad).
Relacionado con estas cuevas está el Instituto del relievekárstico ocársico, que pertenece a laAcademia de las Ciencias de Eslovenia, y sito en un edificio histórico en la plaza del mercado de Postojna. Su publicación periódica, "Acta Carsologica", tiene un prestigio mundial.
También relacionado con elKarst (en italianoCarso), el museoNotranjski muzej Postojna conserva hallazgos arqueológicos, históricos y geológicos de primer orden.
Su situación geográfica, a mitad de camino hacia centros turísticos de la costa deIstria, y junto a la autopista, permite hacer una parada de descanso, las temperaturas estivales son más agradables que en la costa, a causa de la altura. Existe un gran cámping.
Siempre ha estado en el eje de comunicaciones terrestres que uníaViena,Maribor,Liubliana yTrieste, constituyendo la única salida al mar en elImperio austrohúngaro.El cosmopolotismo de la antigua monarquía habsbúrgica y el bienestar de la misma se refleja en el hecho de que, ya en 1820, se desarrollara una protoindustria turística en torno a la cueva. Con la construcción delferrocarril entreViena yTrieste Postojna dispuso de una estación que permitió multiplicar por cuatro la cifra de visitantes. De este modo la ciudad cuenta con una de las infraestructuras turísticas más antiguas del mundo.
Tras laPrimera Guerra Mundial, Postojna, como toda la zona delLitoral esloveno, perteneció aItalia (entre 1918 y 1945). A lo largo de esta zona fronteriza, el ejército italiano construyó numerososBúnker y muchas cuevas fueron interconectadas mediante túneles. Tras la II Guerra Mundial, la ciudad pasó a formar parte de la República Federativa deYugoslavia.Desde la década de 1980 visitan laCueva de Postojna (en eslovenoPostojnska jama) un millón de turistas al año.