| Ámbito | Salud global / demografía |
|---|---|
| Definición (resumen) | Defunciones desde el nacimiento hasta antes de cumplir cinco años, por cada 1.000 nacidos vivos |
| Unidad | Muertes por 1.000 nacidos vivos |
| Indicador ODS | ODS 3, meta 3.2 (indicador 3.2.1) |
| Fuentes habituales | UNICEF / UN IGME; OMS |
| Valor mundial (2023) | 37 por 1.000 nacidos vivos |
Lamortalidad de menores de cinco años (en inglés,under-five mortality ochild mortality) es la tasa de defunciones de niños desde el nacimiento hasta antes de cumplir cinco años, expresada por cada 1.000 nacidos vivos en un año o período determinado.[1][2] Es un indicador ampliamente utilizado ensalud global y en el seguimiento delObjetivo de Desarrollo Sostenible 3 (meta 3.2).[3]
La tasa se expresa como el número de defunciones antes de los cinco años por cada 1.000 nacidos vivos en el período de referencia.[1][2] En la práctica, se estima combinando fuentes como elregistro civil,censos yencuestas de hogares (por ejemplo, encuestas demográficas y de salud).[1]
La mortalidad de menores de cinco años se desagrega a menudo para las subetapas iniciales:[1]

En 2023 murieron aproximadamente 4,8 millones de niños menores de cinco años en el mundo.[1][3] La tasa mundial descendió desde 94 muertes por 1.000 nacidos vivos en 1990 hasta 37 en 2023, aunque el ritmo de mejora se ha ralentizado en el período 2015–2023 respecto a 2000–2015.[1]
La mortalidad de menores de cinco años muestra grandes desigualdades regionales y socioeconómicas. En 2023, aproximadamente el 84% de las muertes de menores de cinco años se concentró en dos regiones:África subsahariana (58%) yAsia meridional (26%).[1] África subsahariana registró en 2023 la tasa regional más alta (68 por 1.000 nacidos vivos).[1]
En países hispanohablantes se observan contrastes importantes. Según datos de UNICEF, la mortalidad de menores de cinco años se sitúa en torno a:

Según UNICEF Data, las tasas más altas se concentran sobre todo en países deÁfrica subsahariana. Entre los países que superan las 100 muertes por 1.000 nacidos vivos figuranNíger (en torno a 115);[13]Nigeria (≈105);[14]Somalia (≈104);[15] yChad (≈101).[16]
En el extremo opuesto, varios países presentan tasas cercanas a 2 muertes por 1.000 nacidos vivos, comoJapón;[17]Finlandia;[18] ySingapur.[19] Otros países se sitúan en valores igualmente bajos, alrededor de 3 por 1.000, comoIslandia.[20]
Además de las diferencias entre países, existen desigualdades relevantes por nivel de riqueza y por territorio dentro de un mismo país. UNICEF destaca que, en 2023, las tasas en los hogares más pobres fueron sistemáticamente más altas que en los más ricos en numerosos países.[1] En algunos contextos, las diferencias subnacionales pueden ser muy amplias; por ejemplo, UNICEF señala para Nigeria grandes variaciones entre divisiones administrativas en 2021.[1]
Las causas varían por edad. De forma global, la OMS identifica como causas principales en menores de cinco años las complicaciones delparto prematuro, laasfixia/trauma durante el parto, laneumonía, ladiarrea y lamalaria.[21] Estas causas se concentran de manera desproporcionada en entornos con menor acceso a atención sanitaria básica, agua segura y saneamiento.[21]

Ladesnutrición y las deficiencias demicronutrientes incrementan el riesgo de morir por enfermedades comunes en la infancia (por ejemplo, infecciones respiratorias o diarrea).[1] Entre los ejemplos citados en salud pública figura ladeficiencia de vitamina A, asociada con mayor riesgo de muerte por enfermedades frecuentes como la diarrea; la suplementación periódica de vitamina A se ha descrito como una intervención de bajo coste que reduce la mortalidad por todas las causas en niños de 6 meses a 5 años en áreas con deficiencia endémica.[22][23][24]
Otros factores contextuales frecuentemente asociados a tasas más elevadas incluyen la pobreza, el menor acceso aatención primaria de salud, la falta devacunación, la baja disponibilidad deagua potable ysaneamiento, así como crisis humanitarias o conflictos.[21]

Una parte sustancial de las muertes en menores de cinco años se considera prevenible o tratable mediante intervenciones sanitarias y de salud pública de amplia disponibilidad.[21] La OMS y UNICEF destacan un conjunto de medidas a lo largo del ciclo embarazo–parto–periodo neonatal–infancia, combinando prevención y tratamiento oportuno.[21][1]
Las estrategias nacionales suelen centrarse en ampliar la cobertura y calidad de la atención materna, neonatal e infantil dentro del sistema de salud, así como en reducir desigualdades territoriales y socioeconómicas.[21][25] Entre las intervenciones más citadas se incluyen:
Lacooperación internacional en salud y la ayuda al desarrollo pueden contribuir a reducir la mortalidad de menores de cinco años mediante financiación, asistencia técnica, apoyo logístico y fortalecimiento institucional, en coordinación con las autoridades nacionales y subnacionales.[21][1] En la literatura y en organismos internacionales se subraya que el objetivo de estas intervenciones es sostener mejoras duraderas, incluyendo el fortalecimiento de la atención primaria, la cadena de suministro (por ejemplo, vacunas, medicamentos esenciales), los sistemas de información sanitaria y la capacitación del personal, de modo que el país pueda gestionar y financiar progresivamente estas medidas con mayor autonomía.[25][27]
Por otra parte, la filantropía y lasdonaciones individuales a ONG pueden financiar intervenciones específicas (por ejemplo, prevención de malaria o suplementación de vitamina A) y actividades de evaluación y medición.[26][23][25] En algunos ámbitos, la priorización de intervenciones se apoya en revisiones sistemáticas y en análisis de coste-efectividad,[28] con estimaciones de un coste medio de 3.000–5.500 dólares por vida salvada, y en un ejemplo publicado en 2024 describe una estimación de cómo 3.000 dólares podrían evitar una muerte en Nigeria financiando quimioprofilaxis estacional contra la malaria.[29]
Como referencia comparativa en evaluación económica sanitaria, un análisis reciente estimó el coste incremental poraño de vida ajustado por calidad (AVAC,QALY) producido por elSistema Nacional de Salud español en el rango de 27.000–34.000 euros por AVAC (y menciona estimaciones anteriores en torno a 22.000–25.000 euros por AVAC).[30]