José deArimatea (también conocido comoJoseph Abarimathia en la Edad Media)[1] es un personaje bíblico que, de acuerdo con elEvangelio de Mateo27:60, era el propietario delsepulcro en el cual fue depositado el cuerpo deJesús de Nazaret después de su crucifixión y muerte. También adquirió la sábana con la que lo enterraron según elEvangelio de Marcos 15:46. También figura en elEvangelio de Lucas.
Los cuatro evangelistas coinciden en contar el mismo episodio donde intervino San José de Arimatea. Jesús acaba de morir en la cruz,Pedro renegó de Él por tres veces en público, losapóstoles se dispersan, pero este hombre solicita al procurador romanoPoncio Pilato que le permita dar sepultura al cuerpo de Jesús. Con la ayuda deNicodemo, desclava el cuerpo de la cruz y lo sepulta en su propia tumba, un sepulcro nuevo, recién excavado en la roca, donde se encuentra labasílica delSanto Sepulcro. Lo envolvieron en lienzos de lino y lo colocaron en la tumba con una gran piedra en la entrada. Por esto, la tradición católica lo tiene como patrono de embalsamadores y sepultureros.
Puede parecer una crítica del carácter de José la afirmación de que era "discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos" (Juan 19:38), pero elEvangelio de Juan incluyó el evento. De hecho, los otros tres evangelios lo caracterizan benevolentemente. Un «hombre rico» segúnSan Mateo; un hombre «ilustre» segúnSan Marcos; «persona buena y honrada» segúnSan Lucas; «...que era discípulo de Jesús» según San Mateo, «pero clandestino por miedo a las autoridades judías», segúnSan Juan. Marcos comienza señalando que José, compartiendo la visión de la venida del Reino de Dios (lo cual Lucas 23:51 repite), entró "osadamente" a pedirle el cuerpo de Jesús a Pilato (15:43). Lucas añade que este varón "no había consentido en el acuerdo ni en los hechos" de los líderes religiosos.
Marcos y Lucas le llaman unβουλευτής (miembro del concilio), lo que significa que era miembro delSanedrín,[2] el tribunal supremo de los judíos.
De acuerdo con leyendas medievales,[3] José de Arimatea era hermano menor deJoaquín, el padre de laVirgen María, lo que lo convierte en tío abuelo de Jesús.[cita requerida] Se convirtió en tutor del nazareno después de la temprana muerte deSan José, el esposo de María. Se dice también que fuedecurión delImperio romano, una especie de ministro, encargado de las explotaciones deplomo yestaño.
Para la Edad Media se crearon leyendas que le atribuyen el traslado delSudario, elGrial y otras reliquias desde la ciudad deJerusalén a otros sitios en lacuenca del Mediterráneo. El primero en desarrollar esta idea fueRobert de Boron en su poemaJoseph d'Arimathe (José de Arimatea).
Dwight L. Moody observó que losevangelios canónicos raramente recuentan los mismos relatos;[4] sin embargo, el relato de José de Arimatea y su esfuerzo por conseguir el cuerpo de Jesús para darle sepultura es narrado en todos ellos: Mateo 27, 57-60; Marcos 15, 43-46; Lucas 23, 50-55; y Juan 19: 38-42.[5]
Según la leyenda, también recogió la sangre de Cristo con elSanto Grial, en elGólgota (en hebreo GOLGOT: «cráneo» o «calavera»), lugar donde fue crucificado; aunque otra versión, en losevangelios apócrifos, indica que la sangre la recogió en el propio sepulcro. Estos evangelios también señalan que el lugar donde se realizara la última cena era propiedad de José de Arimatea.
Tras la resurrección de Jesús, José fue encarcelado, acusado por los judíos de haber sustraído el cuerpo de su sepulcro. Se le encerró en una torre, donde recibió la visión del Cristo resucitado y la revelación del Misterio del que el Santo Grial es símbolo. «Tú custodiarás el Grial y después de ti aquellos que tú designarás», habrían sido las palabras de Jesús.
Guillermo de Malmesbury en suHechos de Los Reyes Ingleses narra que José llegó a lasislas británicas en el año 63, estableciéndose en la ciudad deGlastonbury, donde fundó la primera iglesia británica, consagrada a la Virgen, y adonde, según leyendas de laEdad Media, llevó elSanto Grial.[6] Es así como el cristianismo se afincó en medio de los bretones de manera que cuandosan Agustín fue enviado por Roma a establecer allí la Iglesia, se sorprendió al ver una comunidad cristiana arraigada y bien organizada, con obispos y fieles que daban testimonio del Evangelio de Cristo entre ellos.
José de Arimatea es protagonista de laapócrifa Declaración de José de Arimatea, escrita en primera persona, en la que se reivindica como responsable del descendimiento y entierro deCristo, en ese escrito aparecen los nombres de los dos ladrones que fueron crucificados con Jesús de Nazaret: Dimas y Gestas. Narra también el cautiverio al que fue sometido por elSanedrín por haberse encargado del entierro de Jesús.[7] Estas represalias son también referidas en elEvangelio de Nicodemo.
Su festividad en elsantoral católico se celebraba el 17 de marzo,[8] dato que se conserva en elsinasario griego. Después se pasó a celebrar el 31 de agosto junto a san Nicodemo.[9] En la iglesias de rito oriental se festeja el 31 de julio y en la iglesia anglicana el 1 de agosto.
↑Lococo, Nicola (2016).«VI».Historia Oculta de la Masonería Vol. V. Googlebooks.com: Editorial masonica.es.ISBN978-84-946235-9-2. Consultado el 25 de abril de 2017.
↑New World Encyclopedia.«Joseph of Arimathea».NewWorldEncyclopedia.org(en inglés). Consultado el 25 de abril de 2017 19:28 UTC.