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Derecho de pernada

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(Redirigido desde «Ius primae noctis»)
«Le droit du seigneur» porVasili Polénov
Uncuadro historicista que recrea de manera idealizada la escena de un anciano entregando sus jóvenes hijas al señor feudal.

La expresiónderecho de pernada (enlatín vulgar medieval,ius primae noctis, ‘derecho de la primera noche’) se refiere a un presunto derecho que otorgaba a los señores feudales la potestad de mantenerrelaciones sexuales con cualquier doncella sierva de sufeudo que fuera a contraer matrimonio con uno de sus siervos. Propiamente, el término cita el acto de hincar la rodilla en el lecho en que yaceran los cónyuges. Este derecho tuvo, supuestamente, vigencia durante laEdad Media deEuropa occidental (aunque hay paralelismos en otras partes del mundo) como componente delmodo de producción feudal; la etimología y el desarrollo histórico de «feudo» es idéntico alfoederare deEl contrato social deRousseau. ElDiccionario de la lengua española de laReal Academia Española recoge esta acepción estricta, pero también añade una segunda acepción coloquial, más amplia, referente alabuso de autoridad.Sigmund Freud, en su trabajo de 1917El tabú de la virginidad, lo cita como hecho discutido, y también la costumbre de bastantes pueblos, de que no fuese el marido quien desflore a la novia, habla de losgarcons d'honneur, al modo de las bodas menorquinas precristianas, donde todos los invitados podían mantener relaciones con la novia, en la línea de la 'prostitución ritual' del culto aAstarté.

También en el ámbito hispanohablante la expresión "derecho de pernada" se refiere, sobre todo enAmérica Latina, a diversas prácticas históricas de abuso y servidumbre sexual, ejercidas por una autoridad (hacendado, administrador de hacienda, jefe político o empleador) en contra de mujeres en condición de dependencia u obediencia (indígenas, campesinas, trabajadoras, inquilinas y otras). Estas prácticas, sin ser legales, fueron impuestas como derechos informales de los patrones, por lo que comúnmente se realizaban ante la pasividad de padres, esposos y comunidad. En lahacienda latinoamericana tradicional el "derecho de pernada" tuvo —en ocasiones— las características que normalmente se atribuyen al privilegio señorial de la Edad Media (la entrega de la virginidad de la novia al hacendado en la noche de bodas). Pero la expresión también se usa —en numerosas fuentes latinoamericanas— para describir otras prácticas deviolencia sexual oservidumbre sexual, toleradas socialmente sin que fuera necesaria una ocasión ritual como la boda, siendo el común denominador el que un patrón o autoridad ejerciera impunemente la práctica, entendida como una especie dederecho consuetudinario informal. Muchas de estas variaciones latinoamericanas del "derecho de pernada" fueron habituales hasta mediados del siglo XX. Y se siguen registrando casos hasta la actualidad en algunas regiones del continente. La lucha contra esta práctica, entendida como un abuso agraviante, tuvo una parte central en las motivaciones personales de los campesinos para participar en laRevolución Mexicana.[1]

Acerca delprivilegio feudal, debido a que hay pocos documentos legales que se conservan como fuente, se ha discutido mucho sobre su naturaleza, al punto que numerosos historiadores cuestionan y niegan que haya existido esta práctica. Básicamente hay quien acepta que se trata de underecho señorial tal cual lo define lahistoriografía tradicional, incluida la agresión sexual en la noche de bodas; otros, en cambio, piensan que era unritual simbólico de sumisión que se saldaba con el pago de una tasa en especie o metálico y unaceremonia; los hay que aceptan que elabuso sexual era unhecho social (no referido a lasbodas, aunque sí a la servidumbre feudal), pero no un derecho: más bien el reflejo de la dominación de una clase privilegiada y de la baja consideración que se tenía de la mujer en la época.[cita requerida]

Origen posiblemente ancestral

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Se ha propuesto que el derecho de pernada sería un uso de tradición muy antigua (no se sabe si prerromana, pagana o germánica, pero, en todo caso, no es ajena alderecho canónico).

Ritual dedesfloración, según un grabado medieval.

Ciertos especialistas se apoyan en paralelismosetológicos para buscarle una explicación, a partir del hecho comprobado de que, en muchas especies, los machos luchan por la supremacía en el grupo, para así asegurarse ladescendencia.[2]​ Este paralelismo es más estrecho en el caso de ciertosprimates antropoides, especialmente loschimpancés, en cuyas comunidades se ha detectado una clara estratificación social en la que un macho dominante (o «macho alfa») se asegura la cópula con todas las hembras a su cargo.[3]

También hay paralelismosetnográficos. Tal vez losrituales de iniciación sexual llevados a cabo originalmente por un miembro importante de la comunidad —a veces, la madre, otras unchamán, incluso un huésped importante—. Hay ritos de fecundidad y de desfloración atestiguados en lasislas Marquesas (Pacífico Sur) y relatos de ceremoniales similares en culturasprecolombinas; también en laIndia y enÁfrica.[4]​ Ciertos viajeros del siglo XVI describían, en este tipo de ritos de iniciación, el empleo deidolillosad hoc (por lo que se ha insinuado que algunas de lasvenus paleolíticas —por ejemplo, laVenus de Willendorf— servirían en este tipo de prácticas).[5]​ Aunque se ha llegado a proponer que, en elfeudalismo, el oficiante del ritual sería sustituido por la persona de más alto rango estamental (esto es, el señor feudal), tal afirmación parece una extrapolación simplista para la que no se han obtenido pruebas e, incluso, algunos estudiosos sostienen que el ritual prenupcial de desfloración es algo muy distinto, hasta opuesto, al Derecho de pernada medieval.[6]

Fuentes clásicas

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Es patente la semejanza con ciertosmitos clásicos griegos en los que los dioses abusan sexualmente de los humanos, sin que ello supusiera, necesariamente, unahumillación. De hecho, a menudo, los hijos que resultaban de estas uniones eranhéroes (en el sentido etimológico de la palabra: ἥρως, es decir,semidioses, no necesariamente virtuosos), y permitían a ciertas estirpes ilustres defender su ascendencia divina. De todos conocido es que la familia deJulio César (ladinastía Julio-Claudia) pretendía descender de la diosaVenus a través deEneas el troyano.[7]

Algunosescritores clásicos podrían referirse a este supuestoderecho de la primera noche, por ejemploHeródoto (siglo V a. C.) en su4º Libro sobre la Historia (epígrafe CLXVIII), relata ciertos hechos acerca de la tribu líbica de los Adirmáquidas, de los que se decía que era costumbre«presentar al rey todas las doncellas que están para casarse, y si alguna le agrada, él es el primero en conocerla». Otrofilósofo griego,Heráclides Póntico (siglo IV a. C.), nos habla del gobierno despótico de la isla deCefalonia, cuyo tirano exigía ser el primero en yacer con las novias el día de su boda.

ElromanoValerio Máximo (siglo I) describe una de las presuntas costumbres impuestas en la revuelta de esclavos deVolsini:«Ningún hombre libre podrá casarse con una doncella que no haya sido desflorada previamente por un esclavo» (Libro Noveno, Capítulo 1 Exempla externa 2).

Teoría del origen germánico

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Este artículo o sección necesitareferencias que aparezcan en unapublicación acreditada.
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Este aviso fue puesto el 23 de septiembre de 2011.

No hay ninguna seguridad sobre su origen, pero algunos documentos relacionan el Derecho de Pernada con ciertascostumbres germánicas; concretamente el llamado«Beilager» (anterior a lacaída del Imperio romano), que ha sido traducido allatín vulgar comoMundium o «Munt» y que, entre otras muchas cosas, reservaba simbólicamente, para el señor de lasippe, la primeracópula con la novia. ElBeilager germánico era una parte tan importante del matrimonio, que incluso en ciertas regiones fue parcialmente incorporado a la unión eclesiástica. En sentido estricto, elBeilager germánico consistía en el derecho del señor de compartir la cama con la recién casada, derecho que éste perdería a cambio de un pago en metálico. A menudo, las exigencias del señor eran mayores cuando un siervo pretendía casarse con una novia de condición superior: si el siervo se veía obligado a pedir prestada la cantidad estipulada en elMundium a su propio amo, pues ello implicaba la degradación social de la novia, de su hogar e, incluso, de su familia, que pasaban a lajurisdicción señorial.

En cualquier caso, es casi seguro que un acto sexual auténtico entre el señor y la novia no formaba parte del proceso legal de la unión. Simplemente, era unsímbolo que no otorgaba ningún derecho marital. Pero el concepto del privilegio sobre la primera noche se perpetuó en laépoca feudal, aunque siempre asociado a impuestos otributos que recibieron nombres locales, como elmerchet, elcullagium o elvadimonium, entre otros.[8]

Pruebas documentales directas e indirectas

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Coito representado en el códice medievalTacuinum sanitatis.

Como se ha mencionado, los investigadores no han encontrado ninguna ley medieval que recogiera la prerrogativa delIus primae noctis; pero existen documentos escritos oficiales de diversa índole, incluso recopilaciones legislativas, datables, cuando menos a partir de siglo VIII:

  • Por esas fechas, losAnales de Clonmacnoise recogen la exigencia del Derecho de Pernada por parte de gobernadores de origenvikingo:«Su líder ostenta el honor de poseer a cualquier mujer durante su primera noche de bodas; después, su propio marido podrá tener conocimiento carnal con ella».[9]​ A pesar de lo que pueda pensarse, esta cita no puede tomarse como un juicio de valor negativo, pues en la tradición irlandesa, ciertos personajes míticos de origencéltico, considerados héroes, parecen haber disfrutado de ese mismo privilegio.[10]
  • Ya en el siglo XIII se encuentran las recopilaciones jurídicas deAlfonso X de Castilla en elFuero Real, donde se indica que se impondrá una multa de 500 sueldos y se le privaría de sus cargos si osase«alguu ome desonrrar nouho casando ou nouha en dia de voda»;[11]​ pero reservando a la corona la facultad de juzgar el crimen, lo que supone un reconocimiento tácito de que se trata de un acto cometido por miembros de algún estamento privilegiado y delcorporativismo entre sus componentes.
  • En laBiblioteca Nacional de Francia, se conserva un texto datado en el año 1400, procedente de una aldea adscrita a un monasterio deZúrich en la que se especifica que«...quien desee contraer sagrado matrimonio en el territorio o en la aldea deMaur, quienquiera que sea, debe entregarnos a la novia en su primera noche de bodas o pagar por ella, según rezan las costumbres tradicionales y según figura en los viejos escritos oficiales. Si no cumpliera lo prescrito, será multado con 30 peniques».[8]​ El texto se reescribió en 1543 para especificar las condiciones del pago:«el esposo debe dejar que su señor yazga la primera noche de bodas con la novia o, de lo contrario, pagar cinco chelines y cuatro peniques». En ambos casos se trataba de cantidades razonables para los campesinos de la aldea, especialmente en una zona que era bastante próspera en el siglo XVI.[8]
  • Puede indicarse otra fuente más, extraída de laSentencia arbitral de Guadalupe:«ni tampoco puedan [los señores]la primera noche quel payés prende mujer dormir con ella o en señal de senyoria».[12]​ Este texto viene rubricado porFernando el Católico, que acabó con todos los demásmalos usos señoriales al firmarlo en 1486.[13]

Hay un sector historiográfico que niega la existencia del derecho de pernada debido a está escasa documentación, pero otros tantos aducen su existencia, aunque informal, en base a que la tradición escrita medieval era poco resistente al pasar del tiempo y que más pudo ser una costumbre oral.[14]​ Estas pruebas acaso confirmarían la existencia de un auténtico derecho de pernada, por más que la ley del silencio parece haber corrido un manto de oscurantismo sobre la naturaleza real de este fenómeno. Pero dos de los cuatro casos, los procedentes deterritorios ibéricos, son prohibiciones en las que no se puede confirmar si existía un derecho señorial reconocido legalmente o, más bien, una mala costumbre heredada detiempos inmemoriales (en la que, al parecer, creían tanto campesinos como señores y que era muy difícil de desarraigar). Como diríaMatilda Joslyn Gage en 1893: «Las mentes del pueblo habían sido corrompidas a lo largo de los siglos con estas doctrinas [...] la mujer, siempre oprimida, debía proporcionar solaz a unos hombres acostumbrados a la violencia y a obtener placer en el sufrimiento ajeno»[15]

Véase también:Malos usos señoriales

Los abusos sexuales como hecho, no como derecho

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Artículo principal: Abuso sexual
Véanse también:Hecho social y Derecho subjetivo.

LaEdad Media europea fue una época violenta, especialmente desde la desintegración de las estructuras romanas hasta el siglo XII en que la feudalización se equilibra.[16]​ En esta primera época especialmente, existía cierta tendencia o costumbre (no reconocida) de violar a mujeres de estamentos inferiores. No se estaría hablando estrictamente del derecho de pernada, pero sí de un acto de dominación social y criminal.

Lossiervos, al menos al principio, lo admitían como un mal necesario, amparado por una tradición consuetudinaria. Por tanto, no solo se trataba de unaviolación, no considerada como tal explícitamente en aquel momento, sino que iba acompañada de una coacción mucho más profunda.

  • En primer lugar,está laindefensión de los afectados que, a menudo, no consentían, pero carecían de medios para defenderse frente a la ira señorial. El señor consideraría una negativa como un acto de rebeldía frente a su autoridad y su poder sobre sus siervos.
  • Por otro lado, el señor feudal desea hacer patente su condición de superioridad, haciendo ver que, antes que esposa o hija, la mujer es sierva, y que antes que obedecer al padre o al marido, debe sumisión a su señor.
  • En tercer lugar, debe tenerse en cuenta el servilismo de algunos campesinos, esposos o padres de las afectadas, conánimo de lucro, puesto que le estaba prestando «un servicio», actuando como un verdaderoproxeneta para su señor (se ignora en qué proporción se daba este deseo de prosperar a costa de explotación de las propias mujeres).[17]
  • Por último, no debe olvidarse que, al igual que ocurre actualmente, la víctima se siente culpable de su propia deshonra y no puede, generalmente, denunciarla por considerarse una causicostumbre.

La institución delmatrimonio canónico (católico) entre siervos feudales se reconoció bastante tarde, en el siglo XII. Hasta entonces, era un privilegio de los señores (los matrimonios campesinos eran, más bien,uniones civiles con la conformidad de los padres y de los líderes de la comunidad). En el momento en que laIglesia retoma la defensa abierta de su propia doctrina, y recuerda a todos que el matrimonio entre los aldeanos es bendecido porDios, es la mujer la que se beneficia más, al ser casi el único ceremonial en el que actúa como una igual.

A partir de este reconocimiento del matrimonio canónico para los siervos feudales, las cosas comenzaron a cambiar. Los abusos señoriales van perdiendo la aceptación social, los campesinos toman conciencia de su dignidad personal y de que esta no es patrimonio de lanobleza. Por eso, los abusos sexuales, además de crímenes, comienzan a considerarse afrentas muy graves que desembocan en revueltas populares contra el señor.

Precisamente lascrónicas y los escritos recogidos sobre estas sediciones proporcionan la más rica documentación sobre los abusos sexuales institucionalizados por la nobleza. Muchos campesinos se atreven a denunciar su situación e, incluso, a exigir reparaciones. El caso es que, al romper la «ley del silencio», al enfrentarse al problema abiertamente, el campesino traspasa los límites del encubrimiento, obteniendo así la mejor arma para acabar con el abuso del noble.

Ambrogio Lorenzetti: Escena de abusos (Alegoría del buen y del mal gobierno).

Fue entonces cuando lo que venía considerándose una «mala costumbre» (aceptada tácitamente), un derecho, incluso un privilegio feudal, pasó a convertirse, simplemente, en uncrimen: en unamalfetría señorial. Se trata, pues, de un hecho lamentable, pero no de un derecho. Algo que, además, no tiene relación alguna con rituales dedesfloración ni con ceremonias ancestrales asociadas al matrimonio, sino meramente con caprichos de un señor descontrolado.

Entre las rebeliones campesinas más conocidas y dilatadas está la de losCampesinos de Remensa enCataluña (entre 1440 y 1486), los cuales hacen una relación de agravios, entre los que figuran los abusos sexuales.[18]​ La huida o la liberación de remensas a causa del abuso de sus señores dio lugar a la fundación de villas libres, como es el caso deVillanueva y Geltrú, gracias a lacarta puebla concedida por el reyJaime I el Conquistador.

Caso más concreto es el ocurrido en la localidad gallega deAranga, donde un juez real ordenó «E otrosí en razon de las mujeres que eran tenudas de ir servir duas vezes en el año al granjero de carballo tuerto en la manera que dicha es fallo que tal servicio é tal fuero que non es onesto e por mal e desonestidad que se podría ende seguir mando que tal fuero que non se faga» en el año 1385.[19]​ Este episodio enlaza con las ulteriores revueltas de losirmandiños gallegos, que, en 1467-1469, se quejan por escrito de numerosas violaciones, no solo por parte de su señor, sino también por parte de sus comandados. Una de las actividades más conocidas de los irmandiños es el derribo de castillos; en este sentido citamos el siguiente texto: «Testimonia un clérigo que el Duque derrocó la fortaleza de Marceo por dous abades que lle durmian con las damas e acolléronse a la fortaleza»).[19]

En Castilla, también hay ejemplos concretos en los que los «malos usos» van unidos a los abusos sexuales. Es muy conocida la queja de los vecinos de Benavente contra los abusos de su conde, Don Juan Alfonso Pimentel, desde 1398. El concejo envió un informe al reyEnrique III señalando la falta de respeto a losfueros de lavilla, nombrando oficiales, monopolizando ventas y cobrando gabelas inusitadas,[20]​ junto a ello, añaden que el citado conde «tenía consigo en la dicha fortaleza algunos criados e parientes suyos y les consentían que matasen ombres y llevasen mujeres casadas e que matasen después aquellos que las llevaban a sus maridos e por aquella cabsa en la dicha villa se han desfecho ocho o nueve casas de oficiales».[19]

Otros incidentes reseñables son el deFadrique Enríquez de Castilla, que murió ajusticiado porJuan II en 1430 a causa de susmalfetrías. O el asunto de Don Rodrigo de Luna, arzobispo de Santiago de Compostela y sobrino del conocido condestableÁlvaro de Luna, contra quien se rebelaron sus propioscaballeros en 1458 a raíz de sus actos deshonestos y criminales.

Uno de los casos más conocido en la literatura es el deFuenteovejuna. Allí, el despotismo del comendador Fernán Gómez de Guzmán de laOrden de Calatrava es el detonante de una tragedia escrita porLope de Vega en 1619.

Sin embargo, no debe perderse la perspectiva: la inmensa mayoría de las quejas de los campesinos se refieren única y exclusivamente a abusos económicos o laborales. Los nobles procuraban el beneficio, el poder y perjudicar a sus rivales, y muy raramente aparecen en los documentos quejas de carácter sexual (en las Cortes deGuadalajara de 1390, se dice lo siguiente: «acaesçe muchas vezes que prenden e matan e fieren a los labradores e vasallos de aquellos contra quien han las enemistades e mal querençia, e les derriban e queman las casas, e les toman sus bienes, e les fazen otros muchos males e dannos e desaguisados...».[21]

Véanse también: Violación y Acoso sexual.

Mito y realidad

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Por el momento, parece innegable la existencia del abuso sexual, pero no dentro del derecho de pernada. Así ocurre con la primera referencia que se tiene del derecho de pernada en la Edad Media, aparecida en la abadía de Mont-Saint-Michel en el año 1247. Es una composición en verso que relata a modo de queja la dura vida del campesino y las numerosas exigencias señoriales a las que debe hacer frente. Una de ellas consistía en tener que pagar al señor para que le permitiera casar a sus hijas; en caso contrario, las muchachas serían violadas por el señor

Los diversos intentos para demostrar su existencia conducen siempre al mismo callejón sin salida: la falta de pruebas científicas, ni para demostrarlo ni para refutarlo.[cita requerida] Según ellos, elIus primae noctis no era más que una ceremonia, sin consecuencias sexuales, que incluiría una serie de actos simbólicos, de sumisión y humillación, junto con un pago, en especie o en metálico, que, de algún modo, servían para enfatizar la superioridad señorial o, bien, para refrendar oficialmente la unión, al ser esta bendecida por el líder de la comunidad.[22]

Los historiadores disponen de numerosos datos que confirman que, en un señorío feudal, el siervo necesitaba el permiso de su señor, para lo cual debía, cuando menos, pagar un tributo. Concretamente, enInglaterra y enGales éste se denominabaMerchet, y enFrancia recibía el nombre oficial deFormariage,[23]​ aunque a veces aparece en los documentos, en latín vulgar, comocullagium (que, en sentido extenso, significa "colecta", pero la vulgarización del lenguaje y suhomonimia con la anatomía humana favorecieron una interpretación caricaturizada del término).[24]

El historiador francésJacques Heers en su obraLa invención de la Edad Media sostiene que el derecho de pernada nunca existió.[cita requerida]

Origen del términopernada

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Pernada tiene una similitud innegable a la palabra preñada, entendiendo que la preñez es uno de los principales fines de las relaciones sexuales se puede deducir entonces que pernada y preñada tienen un origen etimológico común.

El derecho de pernada. Grabado de 1871 a partir de un cuadro historicista deJosé Martí y Monsó.

En España, esta tasa por el matrimonio recibió varios nombres, entre ellos, laFirma del Spolii (para losremensas), la cantidad que el señor recibe delpayés por hipotecar las tierras que cultiva, como garantía de la dote de su mujer. Y, por supuesto, el propio derecho de pernada. Hasta ahora no se ha mencionado qué puede significarpernada ni de dónde puede venir esa expresión; pues bien, no significa otra cosa quepatada.[25]​ Aunque, por las descripciones, parece que se trata de empujar a la novia sobre la cama y pisarla, en señal de superioridad.

«La noche de bodas, que la mujer será echada en la cama y [el señor] pasará por encima de aquella la dicha mujer»
Sentencia arbitral de Guadalupe[13]

El cobro de tasas por el matrimonio era mucho menos insultante que los abusos sexuales. Sin embargo, al consolidarse el matrimonio religioso, quedaba claro que elderecho canónico estaba por encima de cualquieruso ofuero ancestral y que, siDios y laIglesia bendecían la unión, sobraba la intervención de lanobleza; por eso que el ritual —sea cual sea su nombre— comenzó a ser visto como otro más de losmalos usos señoriales. Si bien, esa no es la causa fundamental de su desprestigio...

La interpretación delderecho de pernada tiene su origen en laIlustración, cuando los intelectuales burgueses luchaban por el derecho a intervenir en el gobierno de sus comunidades, basándose en que pese a pagar grandes sumas impositivas se los discriminaba a la hora de tomar las decisiones políticas. En cambio, la nobleza había perdido la justificación de su preeminencia: no pagaba impuestos, tenía una importante influencia política y, además, eludía sus deberes militares (al profesionalizarse el ejército). Los nuevos ideales, imperantes en elSiglo de las Luces, primaban el esfuerzo personal y entraban en contradicción con la existencia de privilegios.Hay un sector historiográfico que niega la existencia del derecho de pernada debido a está escasa documentación, pero otros tantos aducen su existencia, aunque informal, en base a que la tradición escrita medieval era poco resistente al pasar del tiempo y que más pudo ser una costumbre oral.[14]

Los filósofos ilustrados iniciaron una campaña de desprestigio contra los nobles sacando a relucir todas las injusticias históricas que habían cometido; la realidad de ciertos fenómenos históricos, entre ellos el que aquí interesa, el derecho de pernada. Los panfletos surgidos a raíz de laRevolución francesa hicieron el resto.[26]​muchos historiadores o filósofos hayan sido acusados de complicidad, al aceptar como ciertas leyendas.

Lo peor de todo esto es que la mujer sigue siendo la víctima, pues fue utilizada sin miramientos, con mucha hipocresía y condoble moral,[27]​ filósofos, historiadores y literatos, como un medio para alterar el juicio popular, como unamoneda de cambio para fines políticos.[28]

Una cosa es aceptar que existió la dominación consuetudinaria, en culturas menos evolucionadas, como la Edad Media (del hombre sobre la mujer y del señor sobre el siervo), y otra considerar que se trataba de un derecho formalmente recogido por las leyes.

En América Latina

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Un "patrón de fundo" chileno rodeado por los vaqueros (huasos) de su propiedad. EnAmérica Latina los grandes hacendados practicaron el "derecho de pernada" hasta bien entrado el siglo XX.

EnAmérica Latina, se usa habitualmente la expresión "derecho de pernada" para designar diversas prácticas históricas deabuso sexual, mantenidas al amparo de la tradición y las relaciones sociales asimétricas entre patrones y clases trabajadoras. Estas prácticas estaban antiguamente arraigadas y eran normalmente toleradas, aun cuando no hayan tenido la categoría de derecho jurídico consagrado por ley. Por esta tradición de "derecho de pernada" grandeshacendados o, en ocasiones, sacerdotes y otras autoridades, hicieron uso sexual del poder sin contrapesos que ostentaban sobre sus subordinados y dependientes de otras clases u origen étnico.

La versión occidental de la costumbre —y sus derivaciones— habría sido introducida por los conquistadores europeos, pese a que se habían renovado en España la prohibición del "derecho de pernada" porFernando el Católico, en 1486.[29]​ También es posible que la práctica simplemente surgiese en la época de laConquista americana, cuando muchas jóvenes indígenas fueron sometidas a diversas formas deservidumbre yviolencia sexual, practicadas regularmente por losencomenderos (antecesores de los hacendados) y otras autoridades de la vida colonial.[30]

"(Encomenderos,doctrineros, tenientes de gobernador ycorregidores) a las donzellas los desuirga. Y ací andan perdidas y se hazen putas y paren muchos mesticillos y no multiplica los yndios (...) (Están) dormiendo las donzellas, abr[e]n la frezada y se la mira la güergüenza. Y para ello los susodichos no pide auxilio a la justicia mayor y ancí no ay rremedio en todo el rreyno.".
Felipe Guamán Poma de Ayala (entre 1600 y 1615, aprox.)[31]

Independientemente de cómo se introdujese la costumbre, lo concreto es que el "derecho de pernada" se convirtió en una tradición, sobre todo de la vida rural, permaneciendo vigente durante laColonia y buena parte del período republicano. Así, por ejemplo, en lasestancias argentinas del siglo XIX se ejercía el "derecho de pernada" de manera "bastante parecida a la medieval",[32]​ o al menos de forma similar al concepto que popularmente existe de lo habría sido la costumbre medieval. Entonces, diversos líderes políticos de espacios rurales, comoJusto José de Urquiza, caudillo deEntre Ríos (Argentina), fueron célebres por arrogarse el "derecho de pernada".[33]​ La costumbre se conservó en algunos países hasta bien entrado el siglo XX[34]​ y —aisladamente— incluso en fechas recientes se pueden encontrar denuncias sobre la persistencia de la costumbre en algunas regiones del continente.[35]

La práctica más habitual del "derecho de pernada" latinoamericano era la ejercida por el patrón contra las campesinas, hijas de familias sometidas a él por el régimen de inquilinaje o arriendo de pequeñas divisiones de tierra ("parcelas", "ejidos"). La práctica asumía diversas formas:

  • Directamente, la entrega de la primera noche con la novia al patrón, quien —en ocasiones— erogaba los gastos de la fiesta de boda a cambio.
  • La entrega temporal, por parte de la familia inquilina, de una hija deseada por el patrón, para que éste pudiera desvirgarla o, en ocasiones, pudiera hacer uso sexual de ella durante un periodo prolongado. Por lo normal, esta entrega ocurría —tras las presiones del patrón— mediante la escenificación de una situación de fachada para mantener las apariencias, como —por ejemplo— el envío de la joven a la casa patronal a trabajar como sirvienta.
  • El derecho informal de los patrones de hacienda y otros superiores jerárquicos a requerir servicios sexuales de cualquier mujer de la servidumbre, de las campesinas de latifundio o de otras mujeres de condición social inferior bajo su cargo.
  • Por último, la violación —impune y socialmente tolerada— de las campesinas jóvenes que el patrón eventualmente encontrara en terreno descampado y otros lugares solitarios.

Todas estas prácticas se consideraron en América Latina expresiones del "derecho de pernada", y se llamaron así, más allá de que correspondiesen o no la descripción jurídica formal (latina y medieval) deIus primae noctis.

Un estudio sobre el caso específico de las haciendas chilenas en el siglo XX resume la situación común de muchos ámbitos rurales latinoamericanos:

"La concepción de la familia hacendal aparece basada en el matrimonio para asegurar la reproducción de la descendencia y en las relaciones sexuales abiertas, concebidas como derecho del hacendado sobre las mujeres del inquilinaje".[36]
Pancho Villa, simbólico enemigo del "derecho de pernada" enMéxico.

EnMéxico, por ejemplo, la costumbre del "derecho de pernada" establecía que el patrón pagara los gastos de la boda de las parejas campesinas, pero a cambio se le concedería la primera noche con la novia. Por esto, un buen porcentaje de los primogénitos de los campesinos mexicanos en realidad eran hijos ilegítimos del hacendado.[37]

Ya en tiempos delPorfiriato existía una creciente crítica a esta costumbre de los hacendados, que se expresaba por ejemplo en el teatro popular mexicano.[38]​ Sin embargo, frente a la creciente oposición, algunos hacendados recurrían incluso al expediente de enviar al campesino recién casado a la cárcel o reclutarlo en el ejército, con el fin de tener de todas forma ocasión de ejercer el derecho de pernada.[39]

Un rol emblemático en la erradicación del derecho de pernada en México se le asigna tradicionalmente aPancho Villa, quien siendo un campesino muy joven sufrió la "afrenta" en su propia familia. Según una versión, Villa asesinó al hacendadoAgustín López Negrete, propietario deSanta Isabel de los Berros, luego de que este último violara a Martina Arango, una de sus hermanas.[37]​ Según otro relato, Villa —quien al llegar a su casa encontró a su madre oponiéndose a que López Negrete ejerciera el "derecho de pernada" y se llevara a Martina— simplemente fue a buscar el rifle de un primo y le alcanzó a disparar al hacendado un tiro en el pie, tras lo cual debió huir a la cercanaSierra de la Silla.[40]​ Posteriormente, ya iniciada laRevolución, Villa también ajustició a varios patrones asociados con la práctica del "derecho de pernada", como el administrador de la hacienda El Carmen, enTerrazas, que era pertinaz en exigir la entrega de las doncellas campesinas.[41]

Las fuentes latinoamericanas antiguas sobre la práctica del "derecho de pernada", por referirse a situaciones informales, silenciadas y de las cuales eran víctimas personas iletradas, son escasas, dispersas y casuales. La mayoría de los documentos que dan fe de esta tradición aparecen a partir de fines del siglo XIX, cuando se comienza a denunciar la práctica como condenable. Es el caso —por ejemplo— de los llamados de losabolicionistas dePuerto Rico, que en 1873 instaban a erradicar la "última sombra" del derecho de pernada, que —por al tenor de sus expresiones— debió haber sido bastante más generalizado y recurrente en épocas anteriores.[42]

Otro ejemplo, en 1884, el diputado conservador chilenoMiguel Cruchaga Montt en un discurso utilizaba casualmente la amenaza del recrudecimiento del "derecho de pernada" como argumento contra la instauración de un régimen de matrimonio igualitario enChile por parte del gobierno liberal.[43]​ Pero más adelante, en el mismo país, en 1910,Alejandro Venegas denunciaba que las profesoras primarias de escuelas públicas estaban sometidas a "losgobernadores y aunsubdelegados que exigen el reconocimiento de su derecho de pernada".[44]​ Y, nuevamente en Chile, fueron testigos críticos de las primeras décadas del siglo XX quienes revelaron que este "derecho" era ejercido activa y frecuentemente por los patrones de fundo:

"(Por 1920) el patrón tenía derecho de pernada. Tomaban a la muchacha que querían. Y era considerado natural".
Pedro Gandulfo, dirigente de laFECH en los años 1920[45]
El dictador dominicanoRafael Leónidas Trujillo (en la imagen, con su segunda esposa,Bienvenida Ricardo) fue famoso por ejercer el derecho de pernada.

Un caso célebre en laRepública Dominicana es el del dictadorRafael Leónidas Trujillo, hombre fuerte del país entre 1930 y 1961:

"...El dictador y sus hijos ejercían el medieval derecho de pernada. En centenares de casos, el Chivo (Trujillo) y su herederoRamfis tomaban las esposas e hijas de dominicanos como si fueran botines inseparables del poder. No necesitaban llevarlas a campos de concentración o cámaras de tormento, como sucedió en otros países décadas después. Por terror o por adulación, muchas veces las mujeres eran entregadas voluntariamente".
Tomás Eloy Martínez[46]

Así mismo, en las haciendas de Brasil, sobre todo en la región delnordeste, hasta la segunda mitad del siglo XX fue común la costumbre de que el patrón fuese quien desflorara a las campesinas al casarse, práctica que en el lenguaje de esa zona también recibe el nombre de "derecho de pernada".[47]

Perú, Bolivia y Ecuador: derecho de pernada de los curas

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Respecto aPerú, hay autores que afirman que: "'loscuras, como loshacendados, tuvieron también en el Perú (como los patrones de las haciendas en Ecuador) lo que se llamó el "derecho de pernada", es decir, el privilegio de ser los primeros en iniciar sexualmente a las doncellas'".[48]​ EnBolivia, también hay registro de esta práctica de "derecho de pernada" por parte de los curas durante laColonia; quienes alojaban a las novias indígenas durante algunas noches bajo el eufemismo de que debían iniciarlas en los misterios de la religión, para así tener la ocasión de violarlas.[49]

(El cura) todavía en ciertas regiones delEcuador ejerce el derecho de pernada, la primera noche con la mujer del indio.
Regis Debray, 1976.[50]

Casos recientes en América Latina

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Se sabe que el "derecho de pernada" seguía teniendo vigencia ocasional en algunos rincones de México, como en el estado deChiapas, al menos hasta la década de 1980[51]​ o, según la versión de los comunicados delEZLN, hasta 1993.[52]

Incluso en años más recientes se han denunciado casos que han sido calificados como «derecho de pernada» en algunos países latinoamericanos. En el 2003, en laprovincia de Salta (Argentina), se denunció a un terrateniente que violó a una joven ante su familiares, quienes no impidieron el hecho, "'conscientes de que si se oponían pondrían en peligro su trabajo e incluso su supervivencia'". Antes, en Argentina, así mismo alcanzó notoriedad un suceso parecido acontecido en la provincia de Catamarca. También en esa fecha, en Brasil elMovimiento Sin Tierra (MST) denunciaba la pervivencia del vasallaje sexual en lasfazendas delnordeste.

Mientras que en elEcuador la práctica del derecho de pernada, denominado localmente «malonada», se llevaría aún a cabo en ingenioscaucheros, de acuerdo con la versión de organizaciones indígenas locales.[53]​En tanto que en 2004 se denunciaba que el "derecho de pernada" seguía en vigencia en diversas fincas deGuatemala, en detrimento de las hijas de los indígenas.[54]​También respecto a Guatemala se ha reportado (en 1995) que la existencia de esta práctica en las fincas "es un hecho unánimemente admitido por toda la comunidad".[55]

En países de la región andina (Perú,Bolivia,Ecuador) también muchas veces se da por descontado el "derecho de pernada" en la aún sobreviviente institución colonial de lahuasicamía, mediante la cual la mujer indígena (ohuasicama) debe entregar cada año un mes de servicio doméstico al hacendado.[56]

Versiones precolombinas

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SegúnCieza de León, en elImperio Inca existía una costumbre similar al derecho de pernada, mediante la cual familiares y amigos cercanos del novio tenían derecho a mantener relaciones con la novia después que el marido, según lo que se pactase en el acuerdo de matrimonio.

Carl Lumholtz, en su libroEl México Desconocido de finales del siglo XIX, narra un viaje por la zonaTarahumara. Ahí menciona que los sacerdotes/chamanes indígenas tenían este derecho. No obstante, el contexto que describe, en que esto ocurre, parece ser bastante libre en términos afectivos para la mujer, si bien, en ciertos aspectos tienen primacía los hombres.[57]

EnVenezuela, enColombia y enGuatemala, por lo que afirman otros cronistas españoles, existía la costumbre de que las jóvenes novias fueran desvirgadas por sacerdotes de los cultos precolombinos.[58]

El derecho de pernada en obras de ficción

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Siendo muy poco estricto, y admitiendo las diversas connotaciones coloquiales del derecho de pernada, pueden citarse obras como las siguientes:

Gilgamesh no deja la doncella a [su madre], ¡La hija del guerrero, la esposa del noble!» Cuando [Anu] hubo escuchado sus quejas, A la gran Aruru llamaron: «Tú, Aruru, creaste [el hombre]; Crea ahora su doble; Con su corazón tempestuoso haz que compita. ¡Luchen entre sí, para que Uruk conozca la paz!»
«Adversus nobilitatem crudelis et avarus, infimi generis hominibus familiaris. Cum in stupra virginum et matronarum, et immoderata convivia se totum daret, circa se symphoniacos et histriones omnisque generis voluptatum ministros semper habebat.»

«Frente a la nobleza (a pesar de ser él mismo un noble) era cruel y avaro, amigo de los hombres del género más bajo. Como se entregara por entero a la violación de doncellas y matronas, y a los banquetes inmoderados, tenía siempre a su alrededor músicos y bufones (histriones, comediantes) y servidores de todo tipo de placeres»
Rerum Scoticarum Historia, Liber V, XLIII REX
  • Fuenteovejuna, porLope de Vega:[61]​ Ya se mencionó que se inspira en un drama real. En este caso, se cita un fragmento del Acto I, Escena III:
Luego la infamia condeno.
¡Cuantas mozas en la villa,
del comendador fiadas,
andan ya descalabradas!
[...]
Tendré yo por maravilla
que te escapes de su mano...
[...]
Pues en vano es lo que ves,
porque ha me sigue un mes,
y todo, Pascuala, en vano.
Página 34
  • El alcalde de Zalamea porCalderón de la Barca:[62]​ El capitán Don Álvaro de Ataide (de origen noble) es alojado en la casa del labrador rico deZalamea de la Serena, Pedro Crespo, donde conoce a su hija Isabel a la que viola. El caso no es dederecho de Pernada, pero es un claro ejemplo demalfetría señorial en la que el noble no considera la honra del campesino ni de su hija. El delito es denunciado pero solo el rey (Felipe II) tiene jurisdicción, como se ha comentado que determina la tradición de estos crímenes desde los tiempos deAlfonso X. Es una forma de encubrir este tipo de delitos. El campesino no solo exige que se tenga en cuenta su dignidad como ser humano (está dispuesto a pechar, es decir, cumplir con sus obligaciones fiscales, pero las demás servidumbres sonMalos usos olvidados, de ahí la famosa frase del alcalde:«Al rey la hacienda y la vida se han de dar; pero el honor es patrimonio del alma, y el alma sólo es de Dios»); también exige su potestad para castigar al criminal, negando su preeminencia social. Ahora ofrecemos un fragmento de la Jornada III, Escena XVII:
Este proceso, en que bien
probado el delito está,
digno de muerte, por ser
una doncella robar,
forzarla en un despoblado,
y no quererse casar
con ella, habiendo su padre
rogádole con la paz
[...]
Bien está
sentenciado; pero vos
no tenéis autoridad
de ejecutar la sentencia
que toca a otro tribunal
Página 216
Las bodas de Fígaro, acto III
El Conde y Susanna
.
«Alors fut bornée l'autorité paternelle. A seize ans le fils est libre. L'Etat y gagne un citoyen, le père un ami. Dans la fête qu'ils célébrèrent au jour de leurs mariages, le Ciel et leurs compagnes reçurent leurs serments à la lueur d'un vaste bûcher dont, chaque année, on renouvelle la mémoire. Là furent consumés, avec joie, ces titres pompeux, faible aliment de la vanité des nobles, garant plus faible encore de leur mérite.»

«Entonces la autoridad de los patriarcas fue limitada: a los dieciséis años el hijo se convertía en un hombre libre. El estado ganaba un ciudadano y el padre un amigo. En la fiesta que celebraban el día de sus esponsales, el Cielo y sus testigos escuchaban sus votos al resplandor de una gran hoguera; la cual, cada año, servía para reafirmarlos. Allí fueron consumados, con alegría, sus pomposos títulos nobiliarios, escaso alimento de la vanidad señorial, endeble garantía de sus privilegios»
Página 102
A la que siguen otras obras del mismo autor y en la misma línea romántica contra elAntiguo Régimen (Histoire amoureuse de Pierre Le Long et de sa trés-honorée dame Blanche Bazu,La Rose oLa fête de Salency...).

Referencias

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  24. En sentido estricto, elCullagium era una tasa que pagaban losclérigos a laCuria para poder vivir con unaconcubina. De hecho, hay noticias de que los curas medievales rechazaban la castidad, y sus vecinos (incluso sus obispos) hacían la vista gorda o, simplemente, no se oponían a que tuviesen pareja: se puede citar elConcilio de París (1074)Archivado el 16 de mayo de 2006 enWayback Machine., donde los obispos franceses, se oponen a seguir las normas delcelibato.
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  27. No olvidemos que los revolucionarios franceses, ni siquiera los más radicales, jamás reconocieron los derechos femeninos. Muy al contrario, se opusieron vehementemente a la igualdad entre sexos: como muestra tenemos lo que le ocurrió aOlympe de Gouges por intentar defender losderechos de las mujeres
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  60. Engaélicomerched es el plural de hija, de donde podría derivar la palabra «merchet», pues sería el padre el que entregaba su hija y para ello debía compensar a su señor con un impuesto.
  61. Lope de Vega Carpio, Félix (1619).Fuente Ovejuna. Grandes Genios de la Literatura Universal, Volumen 9. S.A. de Promoción y ediciones (Madrid).ISBN 84-7461-197-0. 
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