Se le considera como el primer mestizo cultural de América que supo asumir y conciliar sus dos herencias culturales: la inca y la española,[1] alcanzando al mismo tiempo gran renombre intelectual.[2]Luis Alberto Sánchez lo describe como el «primer mestizo de personalidad y ascendencia universal que parió América».[3]
Temporalmente se le ubica en la época de los cronistas postoledanos, es decir, de la etapa posterior al gobierno delvirreyFrancisco de Toledo, a finales del siglo XVI e inicios del siglo XVII. Desde el punto de vista estrictamente historiográfico, su obra tuvo mucha influencia en los historiadores peruanos. Su padre fue sobrino del célebre poetaGarcilaso de la Vega, por lo que Inca Garcilaso de la Vega sería sobrino nieto por parte de padre del famoso poeta renacentistacastellano.
En su obra cumbre, losComentarios reales de los incas, publicada enLisboa en 1609, expuso la historia, cultura y costumbres de losincas y otros pueblos del antiguo Perú, libro que luego del levantamiento deTúpac Amaru II sería prohibido por laCorona española en todas sus provincias en América, al considerarla sediciosa y peligrosa para sus intereses, pues alentaba el recuerdo de los incas.[7] Esta prohibición rigió desde 1781, aunque la obra se siguió imprimiendo en España.
Otras obras importantes del Inca Garcilaso sonLa Florida del inca (Lisboa, 1605), que relata la conquista española dela Florida, y laSegunda parte de los comentarios reales, más conocida comoHistoria general del Perú (Córdoba, 1617), publicada póstumamente, en la que el autor trata sobre laconquista del Perú y el inicio delvirreinato.
Gracias a la privilegiada posición de su padre, que perteneció a la facción pizarrista, fue bautizado con los apellidos ilustres del mayor de sus tíos paternos y de otros antepasados que pertenecieron a lacasa de Feria. Recibió en elCuzco una esmeradaeducación en primeras letras a cargo deJuan de Alcobaza, al lado de los hijos deFrancisco yGonzalo Pizarro,mestizos e ilegítimos como él, pero durante sus primeros años también estuvo en estrecho contacto con su madre y con lo más selecto de lanobleza inca, entre los que se contaban los hijos de Huayna Cápac:Paullu Inca yAlonso Tito Atauchi. Accedió pues a la instrucción de losamautas o sabios incas versados en lamitología y cultura inca:
Estas y otras semejantes pláticas tenían los Incas y Pallas en sus visitas, y con la memoria del bien perdido siempre acababan su conversación en lágrimas y llanto, diciendo: «Trocósenos el reinar en vasallaje, etc.» En estas pláticas, yo como muchacho, entraba y salía muchas veces donde ellos estaban y me holgaba de las oír, como holgaban los tales de oír fábulas.
Comentarios reales, I, 1, 15.
Sin embargo, su padre se vio obligado a abandonar a la princesa inca a causa de la presión de la corona para que los nobles españoles se casasen con damas nobles españolas, y así lo hizo para matrimoniar conLuisa Martel de los Ríos; sin embargo, no lo hizo sin conceder antes a su madre una cuantiosa dote, que le sirvió para casarse con Juan del Pedroche, un soldado peninsular, de la que tendría el inca dos medias hermanas, Luisa de Herrera y Ana Ruiz. Su adolescencia estuvo ensombrecida por lascruentas guerras civiles del Perú, y él y su padre padecieron la persecución de los rebeldes Gonzalo Pizarro yFrancisco de Carvajal. Su padre optó por enrolarse en el bando de Pizarro, aunque forzadamente, según contaría más tarde el Inca Garcilaso, pero retornó al bando real sumándose al ejército del pacificadorPedro de la Gasca durante labatalla de Jaquijahuana, por lo que fue conocido despectivamente como el «leal de tres horas». Este episodio tendría mucha repercusión en la vida posterior del Inca Garcilaso. Hacia 1550, el todavía pequeño Garcilaso fue enviado aCharcas para volver después al Cuzco, donde fue testigo de la rebelión deFrancisco Hernández Girón, ocasión en la cual ayudó a su padre, entonces alcalde ordinario de la ciudad, a huir por los tejados de las casas (1553). Su padre lo tuvo en gran estima, como demuestra el hecho del cariño que le demostró su hijo en sus escritos y el hecho de que le legara en su testamento (1559) tierras en la región dePaucartambo y cuatro mil pesos de oro y plata «ensayados» (es decir, de la más probada calidad) para que el joven mestizo cursara estudios en España.
El 20 de enero de 1560, a los veinte años de edad y poco después del fallecimiento de su padre, Inca Garcilaso de la Vega salió del Cuzco rumbo a laciudad de Lima, dispuesto a embarcarse haciaEspaña. Este viaje se mostraría particularmente arriesgado. Partió del puerto delCallao, estuvo a punto de naufragar en laisla de Gorgona, cruzó a lomos de acémila elistmo de Panamá, y llegó a laCartagena de Indias para tomar la ruta de los galeones hastaLa Habana y lasAzores, donde un marinero portugués le salvó la vida antes de llegar aLisboa.
Tras una breve estancia enExtremadura, donde visitó a unos familiares, se estableció en la ciudadcordobesa deMontilla, donde residía su tío Alonso de Vargas. Luego, en 1561, se trasladó aMadrid a solicitar algunas mercedes que la Corona le debía a su padre por sus servicios en el Perú, y ahí conoció al conquistadorGonzalo Silvestre, quien le suministró numerosos datos para su obraLa Florida del inca. Su solicitud a la Corona le fue denegada: acusaron a su padre de favorecer al rebelde Gonzalo Pizarro dándole un caballo, de nombre Salinillas, que le salvó la vida en labatalla de Huarina, y tal versión fue apoyada por loscronistas de Indias oficiales. Desengañado, pensó en volver al Perú en 1563, pero optó por permanecer en la península y seguir la carreramilitar, como su padre. Abandonó el nombre de Gómez de Figueroa y firmó ya para siempre con el de Garcilaso de la Vega, por el que sería conocido por la posteridad.
Como su padre, logró el grado decapitán, y tomó parte en la represión de larebelión de las Alpujarras de losmoriscos deGranada bajo el mando dedonJuan de Austria (1569). Entre 1570 y 1571 se enteró de la muerte de su madre y de su tío Alonso de Vargas; este último le adjudicó bienes en su testamento que hicieron que en el futuro no tuviese que preocuparse de su sustento y aún disfrutase de cierta holgura. En 1586 falleció su tía doña Luisa Ponce, viuda de su tío Alonso, cuyos bienes acrecentaron aún más su bienestar económico y le posibilitaron entregarse a la cultura. En 1590, dejó lasarmas y entró en lareligión.[8]
Frecuentó los círculos humanísticos deSevilla, Montilla yCórdoba y se volcó en el estudio de lahistoria y en la lectura de lospoetas clásicos y renacentistas.[8] Fruto de esas lecturas fue la celebrada traducción delitaliano que hizo de losDiálogos de amor delfilósofo neoplatónicoLeón Hebreo,[9] que dio a conocer enMadrid en 1590 comoLa traducción del indio de los tres diálogos de amor de León Hebreo (su prólogo está fechado en Montilla en 1586). Fue su primer libro, y la primera obra literaria de valor superlativo hecha por un americano enEuropa. Ya por entonces firmaba como Garcilaso Inca de la Vega y se presentaba como hijo del Cuzco, ciudad a la que definía como cabeza de imperio.
Por entonces tuvo una relación estrictamente comercial con el célebreLuis de Góngora, y en Montilla coincidió conMiguel de Cervantes, que recaudaba fondos para la Corona. Y parece ser que Cervantes conocía las obras del insigne mestizo: había leído la traducción por Garcilaso de losDiálogos de amor de León Hebreo.
Se trasladó aCórdoba en 1591, y se relacionó con algunos doctores, como eljesuitaJuan de Pineda, quien le instó a preparar un comentario piadoso de lasLamentaciones de Job. Por entonces continuaba recopilando material para sus proyectadas obras sobre la conquista deLa Florida y del Perú, así como todo lo relacionado con el imperio inca. Una de esas fuentes fue la crónica, hoy perdida, deBlas Valera.
En 1596 escribió laGenealogía o Relación de la descendencia del famosoGarci Pérez de Vargas, nombre de un célebre capitán que fue antepasado suyo, obra que no se publicaría sino hasta el siglo XX.
Simultáneamente se relacionó con soldados participantes de la conquista de La Florida y se encontró con dos, Alonso Cardona yJuan Coles, que le obligaron a retocar lo que ya tenía escrito sobre la expedición deHernando de Soto. En 1605 publicó finalmente la obra enLisboa, con el título deLa Florida del inca.
En 1612 Garcilaso compró lacapilla de las Ánimas en lamezquita-catedral de Córdoba, donde su hijo seríasacristán y donde quiso ser enterrado, y fallece cuatro años después, entre el 22 y el 24 de abril de 1616 como fechas probables. En aquella capilla sus albaceas grabaron esta lápida:
El Inca Garcilaso de la Vega, varón insigne, digno de perpetua memoria. Ilustre en sangre. Perito en letras. Valiente en armas. Hijo de Garcilaso de la Vega. De las Casas de los duques de Feria e Infantado y de Elisabeth Palla, hermana de Huayna Capac, último emperador de las Indias. Comentó La Florida. Tradujo a León Hebreo y compuso los Comentarios reales. Vivió en Córdoba con mucha religión. Murió ejemplar: dotó esta capilla. Enterróse en ella. Vinculó sus bienes al sufragio de las ánimas del purgatorio. Son patronos perpetuos los señores Deán y Cabildo de esta santa iglesia. Falleció a 22 de abril de 1616.[10]
Siguiendo las corrientes humanistas europeas en boga en su tiempo, Garcilaso, el Inca, inició un ambicioso y original proyectohistoriográfico centrado en el pasadoamericano, y en especial en el delvirreinato del Perú.[8]
Considerado como el padre de las letras delcontinente, en 1605 dio a conocer enLisboa suHistoria de la Florida y jornada que a ella hizo el gobernador Hernando de Soto, título que quedó sintetizado enLa Florida del inca. La obra contiene lacrónica de la expedición de aquel conquistador, de acuerdo con los relatos que recogió él mismo durante años, y defiende la legitimidad de imponer en aquellosterritorios lasoberanía española para someterlos a la jurisdiccióncristiana.[8]
El título más célebre de Garcilaso el Inca, sin embargo, fueron losComentarios reales de los incas, la primera parte de los cuales apareció en 1609, también enLisboa, publicada por Pedro Crasbeeck. Escrito a partir de sus propios recuerdos de infancia y juventud, escuchado directamente de sus parientes, de contactos epistolares y visitas a personajes destacados del Virreinato del Perú, el relato constituye, pese a los problemas de sus fuentes orales y escritas y a las incongruencias de muchas fechas, uno de los intentos más logrados, tanto conceptual como estilísticamente, de salvaguardar la memoria de las tradiciones de lacivilización andina. Por esta razón es considerada su obra maestra y se la ha reconocido como el punto de partida de laliteraturalatinoamericana.[8]
La segunda parte fue publicada en Córdoba, en 1617, con el título deHistoria general del Perú, nombre que le impuso arbitrariamente el editor:
Historia general del Perú: trata el descubrimiento del, y como lo ganaron los españoles, las guerras civiles que hubo entre Pizarros, y Almagros, sobre la partija de la tierra, castigo y leuantamiento de tiranos, y otros sucessos particulares.
Monumento a Inca Garcilaso de la Vega en la plaza del Perú, en la colonia San Benito deSan Salvador.
Sus obras reflejan lo siguiente:
Él recibió una educación formal esmerada, tanto en América como en España, pues aparte de sus dos lenguas maternas (español yquechua) hablabalatín.
Su familia materna eran los antiguos gobernantes incas, y por ello él describe a los Incas como monarcas benévolos que gobernaban un país donde todos vivían en una patria de justicia y abundancia, donde no había mendigos ni ociosos.
Garcilaso niega que en el tiempo de los incas se hicieran sacrificios humanos, pero reconoce que era una práctica ancestral anterior al Imperio inca, en una época brumosa a la que denomina gentilidad. Precisamente afirma que la misión de los incas fue la de civilizar a los pueblos bárbaros, que practicaban otras costumbres abominables como laantropofagia y lasodomía.
Año
Obra
Género literario
Editorial
Ciudad
1590
Traducción de los ''Diálogos de amor'' de León Hebreo
↑«A los indios, mestizos y criollos de los reinos y provincias del grande y riquísimo imperio del Perú, el Inca Garcilasso de la Vega, su hermano, compatriota y paisano, salud y felicidad». Prólogo del mismo Garcilaso de la Vega a laHistoria General del Perú, 1617.
↑Miró Quesada, Aurelio:El Inca Garcilaso, ejemplo de síntesis. Artículo reproducido enHistoria General de los Peruanos, tomo 2, 1973, pp. 457-461.
↑Sánchez, 1980, p. 353. Este autor señala también que el intelectual mexicanoJosé Vasconcelos, en suIndología (1925), coloca a Garcilaso como el primer mestizo.