LasIglesias católicas orientales son lasIglesias cristianas de tradición oriental que reconocen la autoridad y primacía universal delpapa —obispo de Roma— y están en plena comunión eclesiástica con él, por lo que forman parte de laIglesia católica, que admite en su seno diversos ritos. De acuerdo a su número de fieles y desarrollo territorial e histórico, tienen diversos grados de organización y autonomía interna, conservando sus ritos particulares.
Algunos las llamanIglesias uniatas, un término no preciso, ya que alude a uniones parciales con la Iglesia católica, pero no puede aplicarse a las Iglesias que siempre han estado en comunión con laSanta Sede. En la actualidad, el término subsiste entre losortodoxos.[cita requerida]
Un obispo católico oriental de laIglesia siro-malabarUn cementerio católico oriental en el noreste dePensilvania, donde muchos católicos orientales se establecieron en elXIX y a principios de siglo XX
Según elConcilio Vaticano II en el documentoConstitución dogmática sobre la Iglesia se lee:
De acuerdo con la Divina Providencia que ha venido sobre las varias iglesias fundadas por los apóstoles y sus sucesores en varios lugares, éstas durante el transcurso del tiempo han formado comuniones fortalecidas por un vínculo orgánico. Aunque la unidad de la fe y la unidad de la divinamente establecida Iglesia Universal permanece intacta, esas comuniones tienen sus propias formas, sus propios ritos litúrgicos, y sus propias herencias teológicas y espirituales... Esa diversidad de iglesias locales dirigidas en una maravillosa unidad, prueba la catolicidad de la unidad de la iglesia.
La división entre las Iglesias de Oriente y Occidente dio lugar a la existencia de comunidades de ritos orientales que se mantuvieron o entraron en plena comunión con la Santa Sede, conservando su liturgia y sus tradiciones. Algunas, al parecer, nunca han estado en cisma con el obispo de Roma (como la maronita y la ítalo-albanesa) y otras han surgido de divisiones de las Iglesias ortodoxas o de las antiguas Iglesias nacionales de Oriente. Más recientemente otras Iglesias fueron creadas por subdivisión de otras ya existentes.
Regularmente constituyen minorías en países donde su contraparte ortodoxa predomina (como enGrecia,Serbia,Bulgaria,Rumania,Rusia yArmenia), otras son minorías junto con sus contrapartes ortodoxas en países donde predomina otra religión (melquitas enSiria, caldeos enIrak, etc.) y otras no tienen contraparte cismática con Roma (maronitas e ítalo-albaneses), también debido a la migración muchos católicos orientales viven hoy en países occidentales (Australia,Canadá,Estados Unidos,Argentina,Francia, etc.).
Son consideradas Iglesiassui iuris y están en un plano de igualdad con elrito latino, como afirmó el Concilio Vaticano II a través del documentoOrientalium Ecclesiarum. Los fieles de estas Iglesias están fuera de las jurisdicciones de los obispos latinos, excepto en los casos donde no tengan una jurisdicción propia. De la misma manera los católicos latinos están fuera de las jurisdicciones de los obispos orientales, excepto enEritrea, país donde no existe jerarquía latina, en las eparquías del norte deEtiopía, en las diócesis siro-malabares fuera del estado deKerala en laIndia y en algunas parroquias de las eparquías ítalo albanesas bizantinas deItalia.
Pequeña iglesia católica griega de madera y campanario, en la aldea de Seléts,raión de Drohóbych (Ucrania), del siglo XVII, en el estilo arquitectónico típico de la región.Países con jurisdicciones de las Iglesias católicas orientales (rojo:rito bizantino, verde:rito alejandrino, amarillo: otros ritos orientales)
Según el Código de los Cánones de las Iglesias Orientales éstas se agrupan en cuatro categorías:Iglesias patriarcales,Iglesias archiepiscopales mayores,Iglesias metropolitanassui iuris yotras Iglesias orientalessui iuris.
De acuerdo al Código de Cánones de las Iglesias católicas orientales, la erección, restauración, modificación y supresión de una Iglesia patriarcal es derecho exclusivo del papa (c. 57-1), quien es el único que puede modificar legítimamente el título de la sede concedida o reconocida por él a ese patriarcado (c. 57-2), y conserva en todo momento el ejercicio de la plena autoridad sobre toda la Iglesia (c. 43). El patriarca no puede transferir su sede a otra ciudad sin el consentimiento del Sínodo Patriarcal y del papa (c. 57-3), quien define y modifica el territorio propio de una Iglesia patriarcal (c. 146-2). El patriarca es un obispo que ejerce diversos poderes sobre todos los fieles de la Iglesia particular que él preside (c. 56), cuyo título es personal e indelegable (c. 78-1). Junto con el Sínodo Patriarcal, ejerce plenamente su poder sólo dentro de los límites del territorio propio de la Iglesia que preside (c. 78-2), pero en lo relativo a las leyes litúrgicas de su propio rito, y en otras materias aprobadas por el papa, su poder es ejercido sobre los fieles y clérigos de su Iglesia en todo el mundo (c. 78-2; 150-2).
El patriarca es elegido canónicamente por el Sínodo Patriarcal (c. 63) dentro del mes de la vacancia, o hasta los dos meses (c. 65-2), pero si luego de 15 días de reuniones no se logra su elección, corresponde al papa hacerlo (c. 72-2). El Sínodo es convocado por el administrador de la Iglesia patriarcal, que es el obispo curiado más antiguo (c.128-3). Si el elegido por el Sínodo acepta, es proclamado y entronizado inmediatamente, pero, si no es obispo, debe ser ordenado antes de la entronización (c. 75). El nuevo patriarca debe realizar una profesión de fe y una promesa de fidelidad (c. 76-1) y requerir la comunión eclesial del papa (c. 76-2), sin la cual, ejerce válidamente su oficio pero no puede convocar al Sínodo ni ordenar obispos (c. 77-1,2).
Con el consentimiento del Sínodo Patriarcal, y luego de consultar al papa, el patriarca puede dentro del territorio propio de su Iglesia, establecer provincias y eparquías, modificar sus límites, unirlas, dividirlas, suprimirlas, modificar su estatus jerárquico o transferir una sede eparquial (c. 85-1). Con el consentimiento del Sínodo Permanente puede erigir, modificar o suprimir exarcados dentro del territorio propio de la Iglesia (c. 85-3). Con el consentimiento del Sínodo Patriarcal puede nombrar obispos coadjutores y auxiliares (c. 85-2). En su propia eparquía, en monasterios exentos y en otros lugares del territorio propio de la Iglesia en donde ninguna eparquía ni exarcado está establecido, el patriarca tiene los mismos derechos y obligaciones que un obispo eparquial (c. 101). Con el consentimiento del papa, el patriarca puede enviar visitadores fuera del territorio propio para informarse de la situación de los fieles de su Iglesia (c. 148).
El Sínodo de obispos de una Iglesia patriarcal está constituido por todos los obispos válidos de la misma (c. 102-1), incluso los que tienen sede fuera de los límites propios de la Iglesia y los titulares, aunque su voto puede ser restringido (c. 102-2). El Sínodo Patriarcal es convocado y presidido por el patriarca (c. 103) y tiene competencia legislativa exclusiva dentro de su Iglesia (c. 110-1), es el superior tribunal de la misma (c. 110-2), elige al patriarca y a los obispos dentro de los límites propios de la Iglesia (c. 110-3), y propone al papa ternas de candidatos para los cargos de obispos eparquiales, coadjutores o auxiliares fuera del territorio propio (c. 149).
El patriarca debe tener en su sede una Curia Patriarcal, distinta de la de su propia eparquía, compuesta por el Sínodo Permanente, los obispos curiados, el tribunal ordinario de la Iglesia, (c. 114-1), el oficial financiero del patriarcado, el canciller patriarcal, la comisión litúrgica, y otras comisiones. Los miembros de la Curia Patriarcal son nombrados por el patriarca (c. 114-2). El Sínodo Permanente es presidido y convocado (c. 116-1) por el patriarca, al menos dos veces al año (c. 120), y se compone de 4 obispos designados por 5 años (c. 115-1), uno por el patriarca y los otros 3 por el Sínodo Patriarcal (c. 115-2), además de 4 suplentes designados de la misma manera (c. 115-3). Un patriarca puede nombrar un procurador ante la Santa Sede con el asentimiento del papa (c. 61). El patriarca, con el consentimiento de uno de los sínodos, debe convocar a una Asamblea Patriarcal al menos cada 5 años (c. 141), a la cual pueden ser convocados obispos, clérigos y laicos para exponer sobre lo que se les consulte (c. 143).
Una Iglesia archiepiscopal mayor es presidida por un obispo con el título de arzobispo mayor o archieparca mayor (c. 151). Tiene las mismas prerrogativas que una Iglesia patriarcal (c. 152), excepto que difiere en cuanto a que una vez elegido por el Sínodo, el candidato a archieparca mayor, si acepta su elección, debe pedir al Papa su confirmación (c. 153-2). Solo después de ser confirmada la elección por el papa, el candidato podrá realizar la profesión de fe y promesa de fidelidad ante el Sínodo, ser proclamado y entronizado, si es ya obispo, u ordenado antes de la entronización, si no lo es (c. 153-3). Si el papa deniega la confirmación, entonces otra elección debe ser realizada (c. 153-4).
Una Iglesia metropolitanasui iuris es presidida por un arzobispo metropolitano nombrado por el papa y asistido por un Consejo de Jerarcas (c. 155-1) compuesto por todos los obispos del metropolitanato (c. 164-1). Corresponde al papa erigir, modificar, suprimir o definir los límites territoriales de una Iglesia metropolitana sui iuris (c. 155-2), solo dentro de los cuales el metropolitano y el Consejo de Jerarcas ejercen su función (c. 157-2). El nuevo metropolitano elegido debe pedir al papa el palio hasta tres meses después de su ordenación como obispo, o de su entronización si ya lo es (c. 156-1). Mientras no reciba el palio, no puede convocar al Consejo de Jerarcas, ni ordenar obispos (c. 156-2). El metropolitanosui iuris posee un poder personal sobre la Iglesia que preside, que no puede delegar en un vicario (c. 157-1).
El Consejo de Jerarcas, que debe reunirse al menos una vez al año (c. 170), elabora listas secretas de al menos tres candidatos, que eleva al papa para el nombramiento del metropolitanosui iuris y de los obispos de la Iglesia metropolitanasui iuris (c. 168). El metropolitano tiene el derecho a ordenar y entronizar obispos (c. 159-1), convocar al Consejo de Jerarcas (c. 159-2) y erigir un tribunal metropolitano (c. 159-3). Durante la vacancia de la sede del metropolitanosui iuris, el obispo eparquial más antiguo ejerce como administrador de la Iglesia metropolitanasui iuris (c. 173-1).
Un obispo celebra la liturgia en la Iglesia católica griega enPrešov, el este deEslovaquia. Otro obispo representa a su vez a la derecha (omoforio blanco visible), y dos sacerdotes casados de pie a un lado (frente a la cámara).
Las Iglesiassui iuris que no son patriarcales, archiepiscopales mayores ni metropolitanas, son presididas por un jerarca de acuerdo a leyes determinadas por el papa (c. 174). Esas Iglesias dependen directamente de la Santa Sede, aunque el jerarca puede ejercer diversos derechos como delegado del papa (c. 175).
Son Iglesias sin sínodo ni concilio de obispos ya que tienen una o dos diócesis; sus jerarquías son elegidas por el obispo deRoma.
En el caso de la Iglesia católica bizantina rusa, los dos exarcados apostólicos existentes enRusia yChina antes de las revoluciones marxistas en esos países no han sido aún reactivados por laSanta Sede, dependiendo los fieles en Rusia de un obispo de rito latino que ejerce comoordinario. En China los fieles católicos bizantinos de origen ruso han sido expulsados a Rusia o emigraron a países occidentales en donde dependen de obispos latinos.
La Iglesia greco-católica bielorrusa es la más desarrollada de las tres pero, debido a las diferencias con el Patriarcado Ortodoxo deMoscú, la Santa Sede no le ha nombrado aún jerarquía, dependiendo sus fieles y parroquias directamente de la Congregación para la Iglesia Oriental mediante dos visitadores apostólicos, uno en Bielorrusia, y otro en Londres para los emigrados.
Archieparca metropolitano de Pittsburgh Estados Unidos:William Charles Skurla, la eparquía de Mukácheve con sede en Úzhgorod en Ucrania:Nil Jurij Luščak, el exarcado apostólico para los católicos de rito bizantino de la República Checa:Ladislav Hučko