Lahuerta[1] es un modelo deagricultura para la práctica y explotación decultivos deregadío,[2][a] tradicionalmente emplazados en lasvegas o valles de los ríos por ser un tipo deagricultura que requiere riego abundante, aunque el sistema deriego por goteo ha revolucionado en gran parte la tradiciónhortícola, ampliando la geografía hortelana al poder regular el consumo deagua. Pueden aceptar el nombre genérico decultivos hortícolas, ya que tradicionalmente los principales cultivos de las huertas han sido lashortalizas,verduras, olegumbres, aunque a menudo también incluíanárboles frutales. El trabajo de la huerta se completa con las labores de preparación de semilleros osementeras, trasplante, abono, carda o bina (para eliminar las plantas sobrantes), preparación de estructuras de soporte (para tomateras o legumbres, por ejemplo), etc.
Desde comienzos de 1900, los primeros pobladores de esta región sureña deArgentina se dedicaron a laactividad agropecuaria como modo de producción de materia prima para llevar sus productos aBuenos Aires.[3] Por las inclemenciasclimáticas de la regiónPatagónica los lugareños tuvieron que aprender a convivir con los avatares de los lugares fríos de montaña o con los más benévolos como la región de los valles deRío Negro.
La región geográfica con más complicaciones para la producción agrícola familiar es la montañosa.[4] San Carlos deBariloche no es la excepción y generalmente genera crisis en la estabilidad de su incorporación como parte de la cultura familiar.[5]
La organización de los distintos viveros en la región, dan vida a las especies exóticas, pero las producciones familiares hortícolas son generadas principalmente por organizaciones de horticultores y capacitaciones o asesoramiento de INTA.[6][7]
Las casas de la clase terrateniente en losEstados Unidos en el sigloxix (por ejemplo,Mount Vernon, el hogar deGeorge Washington) disponían de una huerta bastante grande (denominada en inglésThe Kitchen Garden, ‘el huerto para cocinar’). El modelo se ha conservado en la huerta privada de laCasa Blanca. EnBoston, en 2008, se planteó la posibilidad de llevar pequeños campos de cultivo a la ciudad. En el año 2009, ya habían instalado alrededor de 100 «camas-cultivables», una especie de maceteros, con diversas formas y tamaños, que se pueden instalar donde menos se espera, y que son utilizados para autoabastecer a sus propietarios de verduras y hortalizas durante todo el año. En el año 2010, ya habían doblado el número de clientes, y empezaron a extenderse por otras ciudades. Sigue creciendo el número de «camas-cultivables» y dándose soporte y asesoría a particulares, escuelas, tiendas y restaurantes del este deMassachusetts, reduciendo los costes de abastecimiento y sirviendo verduras frescas procedentes de azoteas, patios, jardines o callejones donde da un poco el sol.[8][9]La finalidad de este modelo hortícola metropolitano de huerta atomizada –y, por lo tanto, distinto del primitivo huerto tradicional rural- y propiciada bien por entidades gubernamentales comono gubernamentales, no es tanto aportar alimentos, como sí promover una diversificación de los hábitos alimentarios y su calidad.
En Bogotá se utiliza el concepto de huerta, como los espacios de siembra asociados con laagricultura urbana. En los últimos años, en la ciudad se ha intensificado la realización de huertas, que permiten que la ciudad sea un referente latinoamericano en el tema.[10]
Por ejemplo, en los colegios públicos se han generalizado las huertas escolares, como una estrategia autosostenible, que genera consciencia en los estudiantes y futuros ciudadanos frente a las diferentes opciones de producir alimento.[11]
Provocado por ladegradación ambiental en todo el planeta, en el sigloxxi se han promovido y desarrollado otros modelo de recuperación de la huerta orgánica deagricultura ecológica, evitando el uso debiocidas (herbicidas,insecticidas,acaricidas, etc.), y recreando unecosistema que se sostiene con la diversidad de los cultivos, larotación de los mismos y el aporte deabonosorgánicos.