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Historia de Oriente Próximo

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ElOriente Próximo, confundido en ocasiones con elOriente Medio, es la región que comprende lapenínsula arábiga,Mesopotamia y laregión de Palestina (ahora parte deArabia Saudita,Jordania,Líbano,Siria,Irak,Israel y el territorio de Palestina). Está cerca delvalle del Nilo (ocupado por el actualEgipto), la península deAnatolia (hoyTurquía) y losmontes Zagros (hoyIrán). La región conforma una unidad histórica por ser el cruce de varias vías de comunicación entreEuropa yAsia, razón por la que ha sido la cuna de múltiples culturas y civilizaciones, y también en un territorio fértil para el cruce de arte, ciencia, política y religión. Por lo mismo ha sido también una región sumamente castigada por guerras e invasiones.

En Mesopotamia se desarrollaron las primeras civilizaciones de la historia, como la deAntigua Mesopotamia. En Oriente Próximo también surgieron las grandes religiones monoteístas, centradas en el área de Palestina. ElImperio persa y la civilización helenística ocuparon más adelante la zona, aportando su cultura. Todos ellos fueron absorbidos por elImperio romano hacia el siglo I a. C., pasando a ser provincias latinizadas. El Imperio se dividió en dos mitades y la oriental pasó a ser conocida comoImperio bizantino, por el auge de la capital (Bizancio).

La llegada delIslam en la península arábiga cambió por completo el mapa político de la región, que pasó a depender de los califas. Se puede considerar la edad de oro de la región, con un renacimiento cultural y urbano. Los turcos, también de religión musulmana, acabaron expulsando las dinastías árabes, especialmente los turcos otomanos. Durante toda la Edad Media los cristianos lucharon contra estos (sobre todo en las cruzadas) para recuperar el dominio sobre lo que consideraban Tierra Santa. ElImperio otomano, sin embargo, sobrevivió hasta el siglo XIX, cuando se descuartizó por la presión de las potencias europeas.

Surgieron entonces la mayoría de los Estados del siglo XX, manteniendo la hegemonía musulmana. Después de laSegunda Guerra Mundial, con el nacimiento del Estado de Israel, la región sufrió una serie de guerras, apoyadas porOccidente (que buscaba dominar un área rica en recursos naturales). La inestabilidad ha sido una constante desde mediados del siglo XX.

Véanse también:Historia de Arabia Saudita, Historia de Jordania, Historia de Líbano, Historia de Irak e Historia de Siria.

Primeras civilizaciones

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Neolítico y sedentarización

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Hacia el año 10000 a. C. se produjo el cambio climático fundamental para la historia humana, en el cual se produjo el origen de la civilización, cual fue la retirada de losglaciares y el comienzo delHoloceno. El clima durante el Holoceno ha sido descrito comointerglacial, pero ha tenido algunas fluctuaciones menores que han afectado a la vida civilizada.

La región de Oriente Próximo se vio afectada por estos cambios, generando un proceso de desertización que creó el llamadoCreciente Fértil, una delgada zona agraria que se extendía desde la actualSiria hacia el este, por la cuenca de los ríosTigris yÉufrates, a través deMesopotamia, y hacia el oeste, hacia la zona delLevante mediterráneo. Durante siglos, la región occidental llevó la supremacía, hasta que nuevos cambios climáticos hacia 7000 a. C. o 6000 a. C. le dieron el predominio a Mesopotamia.

La agricultura en Oriente Próximo es autóctona, y ello fue posible gracias a especies vegetales que eran susceptibles de ser domesticadas, como eltrigo y lacebolla. Al desarrollar la agricultura, Oriente Próximo se transformó en la región más civilizada de todaEurasia desde laIndia alocéano Atlántico. También se desarrolló laganadería. La generación de excedentes permitió el crecimiento de sociedades sedentarias y la acumulación de riquezas en ciudades. Las más importantes de ellas fueronJericó en Palestina yHalula en Siria. En el V milenio a. C., al producirse el desplazamiento del liderazgo social y tecnológico a Mesopotamia, florecen lasculturas de Hassuna yObeid enIrak, yHalaf en Siria. También comienza en esta época el trabajo de la metalurgia, así como el comercio de laobsidiana, piedra semipreciosa muy importante como símbolo de autoridad y de lo sobrenatural.

En estos tiempos, el poder político se radica en los templos, que al acumular riquezas mediante las prebendas y dádivas, inventan la contabilidad y la escritura para manejarse financieramente. En la época de los sumerios, los templos se habrán hecho lo suficientemente fuertes para convertir a cada ciudad en una verdadera teocracia, aunque al armarse para la guerra, crearán una aristocracia militar que será la responsable del surgimiento de los primeros imperios.

Primeras civilizaciones de Mesopotamia

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El primer pueblo con estructuras políticas propias de una civilización avanzada fue el de lossumerios. La tierra de Sumeria se extendía por laBaja Mesopotamia. Los sumerios nunca formaron un imperio por sí mismos, y apenas alcanzaron un cierto grado de poder, las ciudades más poderosas (Ur,Uruk,Nippur,Lagash,Mari) contendieron duramente entre sí.

De esto se aprovechó otro pueblo, el de los acadios, cuyo líderSargón el Grande derrocó al rey sumerioLugalzagesi deUmma y creó elImperio Acadio. Bajo Sargón y sus sucesores, el poderío acadio se extendió incluso hasta el Líbano, además de emprenderexpediciones militares en la Anatolia, y llevar la guerra contraElam, al sureste deMesopotamia. El objetivo supremo de Sargón y sus sucesores fue dominar la totalidad de las rutas comerciales que atravesaban la región. Sin embargo, la hegemonía acadia era inestable porque los sumerios mantuvieron durante mucho tiempo su orgullo racial, y múltiples veces se rebelaron. La constante tensión minó las bases del Imperio Acadio, y unos dos siglos después de Sargón, la presión de losgutis, bárbaros de losMontes Zagros, terminó con el Imperio.

Sobrevino una época de caos a la que puso fin provisoriamente el reyUrnammu, fundador de laIII Dinastía de Ur. Bajo Urnammu y sus sucesores hubo una nueva edad de oro, marcada por grandes construcciones y prosperidad comercial. Pero Ur decayó y fue completamente arrasada por losamorreos. Uno de los caudillos amorreos,Sumuabum, se apoderó deBabilonia, y uno de sus sucesores,Hamurabi, consiguió abatir a todos sus rivales, y crear un nuevo gran imperio mesopotámico. Pero a la muerte de Hamurabi, elImperio Babilónico empezó a decaer. En s. XVI a. C., Babilonia fue conquistada porMursili I, rey delImperio Hitita, y como este no pudo mantener su poderío en una región tan lejana a sus propios dominios, entregó la ciudad a loskasitas. Empezó así para Mesopotamia una época de declive que duró aproximadamente medio milenio, y en el cual el foco de poder se desplazó hacia el oeste, hacia las nuevas potencias deMitani, elImperio Hitita y elImperio egipcio.

Mitanni y el Imperio Hitita

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Al mismo tiempo que declinabaMesopotamia, crecía el poder de las potencias occidentales. Para complicar más las cosas, la irrupción de numerosos pueblos nómades ayudó a crear nuevos imperios y reinos. Al occidente, enAnatolia (actualTurquía) surgió elImperio Hitita. EnSiria un pueblo conocido como los mitani, fundaron el reino deMitanni. Otro pueblo, loshicsos, siguieron sus correrías más allá deCanaán e ingresaron al Valle del Nilo. Hasta ese entonces Egipto había tenido tenues relaciones comerciales con los puertosfenicios, en particular conBiblos ySidón, pero después de la invasión de los hicsos, experimentó una reacción nacionalista que lo llevó a invadir de lleno a Palestina y Siria, entando así en la liza política internacional. De modo que estas tres potencias (Hatti, Mitanni y Egipto) se trabarán en largas guerras a lo largo delsegundo milenio antes de Cristo.

Hatti tuvo una época de esplendor entre los siglos XVII y XVI a. C., pero después del fallecimiento deTelepinu se vio eclipsada por el ascenso deMitanni. Pero Mitanni, a su vez, debió contender con los egipcios. En una serie de guerras, el poderío de Mitanni decayó, lo que fue aprovechado por un nuevo y enérgico monarca hitita,Suppiluliuma I, para engrandecer al Imperio Hitita. Por lo que en el s. XIV a. C. fueron los egipcios y los hititas quienes chocaron, ahora por la hegemonía sobre los derruidos dominios de Mitanni.

Después de décadas de guerra, más o menos zanjada en labatalla de Kadesh, se firmó hacia 1275 a. C. la llamadaPaz Perpetua entre Egipto y Hatti. Esta duró hasta el final del Imperio Hitita, que se derrumbó en 1190 a. C., atacados por loskaskas, en medio de las convulsiones provocadas por losPueblos del Mar, que también postraron a Egipto. De este modo se generó en Palestina (palestina como provincia nace después del año 135 de la era común al ser nombrada así por Emperador Adriano por lo que la denominación en esa época sería incorrecta , lo correcto sería nombrarla como Judea) y Siria un nuevo vacío de poder, que iban a aprovecharlo nuevos pueblos: losfilisteos, losarameos, losfenicios y loshebreos.

Mientras tanto, Mesopotamia languidecía bajo el dominio de loskasitas, y solo al final de este período hubo una reactivación, que llevó a su articulación en tres reinos:Asiria,Babilonia yElam.

Hegemonía del Imperio Asirio

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Los principados posteriores a la irrupción de los Pueblos del Mar lucharon unos contra otros, sin que hubiera una hegemonía clara, hasta que los hebreos se unificaron bajo el reinado deSaúl, deDavid y deSalomón (siglos XI yX a. C.). Pero a pesar del poderío del reino hebreo bajo Salomón, a su muerte este se quebró, y ningún principado (ni la Pentarquía filistea, niEdom, niMoab, niIsrael, niJudá, niTiro, niDamasco) consiguió imponerse. De este modo, los principados fenicios, filisteos, hebreos, arameos y cananeos cayeron en una debilidad mortal, que iba a aprovechar a cualquiera lo suficientemente fuerte para hacerlos sus presas.

Esto sucedió cuando una serie de reyes asirios (Adadninari II,Tukultininurta II,Asurbanipal II ySalmanasar III) desarrollaron la maquinaria bélica militar asiria hasta extremos insospechados. De este modo, en los siglos IX y VIII a. C., los asirios se lanzaron a conquistas que ahogaron a todos estos principados, e incluso llegaron a ocuparEgipto por un tiempo. Pero los asirios tenían demasiados compromisos militares, porque al sur debían lidiar conBabilonia y conElam, mientras que al norte, como reacción ante los asirios, en las orillas delLago Van se formó el principado deUrartu. Finalmente, hastiados del terror asirio, una coalición de todos los pueblos fronterizos se precipitó sobre los asirios. Los babilonios tomaron la ciudad de Nínive, capital asiria, el año 612 a. C., y la saquearon con tanta saña que literalmente la borraron del mapa.

Se impuso entonces sobre Mesopotamia elImperio Caldeo. Sin embargo, este no duró excesivo tiempo. Los caldeos, y en particular su reyNabucodonosor II, se gastaron en guerras tratando de dominar el occidente del Creciente Fértil, que había ganado cierta autonomía después del desplome asirio, sin percatarse de que en el este crecía la amenaza persa. En 538 a. C., después de conquistas que lo llevaron desde Anatolia hasta Elam, el rey persaCiro el Grande conquistó Babilonia y destruyó al Imperio Caldeo. Ciro impuso así un imperio universal que iba desde la India hasta Grecia, el más grande que el mundo civilizado había conocido hasta ese entonces.

Imperio persa

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Expansión del Imperio aqueménida en Oriente Próximo en el año 540 a. C.
Artículo principal: Imperio aqueménida

En siglos precedentes, la meseta deIrán había sido ocupada por dos pueblos, lospersas y losmedos. Hacia el s. VII a. C., Media fue conquistada por Persia. En tiempos deCiro el Grande, lospersas conquistaron todo elCreciente Fértil y fundaron elImperio persa. Muerto Ciro en guerra contra losescitas (530 a. C.), quedaron más o menos fijadas las fronteras del Imperio persa, con la significativa excepción deEgipto, incorporado durante el reinado de su sucesorCambises II, y el dominio temporal deDarío I sobreTracia. Con esto, el Imperio persa alcanzó límites naturales que solo amenazaban los griegos al oeste, y los pueblos de la estepa, en elAsia Central.

Si Ciro es el gran conquistador de los persas,Darío I es su gran organizador. Este se sublevó contra Cambises II en 522 a. C., alegando ser el legítimo heredero de la corona, y luego de una cruenta guerra civil, se entronizó en su lugar. Para evitar nuevas crisis políticas, redistribuyó la administración imperial, creando veinte provincias osatrapías, cada una a cargo de unsátrapa, todos ellos bien vigilados por un servicio de espionaje, los "ojos y oídos del rey". Puso en marcha también elCamino Real, que iba desdeSardes enAnatolia hastaBabilonia. Gobernó su imperio desde cuatro capitales:Ecbatana (antigua capital persa),Susa (como rey deElam),Babilonia (prestigiosa metrópolis comercial) yPersépolis, una ciudad fundada especialmente para el efecto.

Los persas practicaron la tolerancia religiosa y cultural en sus dominios, y a las ciudades gobernadas por templos, comoJerusalén oAlepo, le dieron estatus semiautónomo. Los propios persas adoraban aAhura Mazda, según las enseñanzas de su profetaZoroastro. La descripción de las costumbres y enseñanzas persas pueden encontrarse en laCiropedia, obra del historiador griegoJenofonte. Eran politeístas, creían en la existencia de tres divinidades principales, un ser supremo, creador del Universo, un dios del bien, Ahura Mazda, y un dios del mal,Arimán, además existían numerosos dioses de menor rango.

Bajo los sucesores de Darío I, el Imperio persa decayó lentamente, hasta su conquista porAlejandro Magno.

Las provincias eran gobernadas por funcionarios llamados sátrapas. A la vez se permitía a muchos de los reinos y estados conquistados mantenerse en forma autónoma, respetando las instrucciones y organización local, aunque debían pagar un determinado tributo anual.

Zoroastrismo y judaísmo

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En este periodo, uno de los fenómenos históricos más importantes es el ascenso de losmonoteísmos, o al menos, dereligiones dualistas que tendían a liquidar lospoliteísmos preexistentes. Esto principió durante las guerras de los sumerios, cada una de cuyas ciudades era regida por un dios, que se vieron absorbidos en grandespanteones conforme las propias ciudades terminaban sumergidas en extensos imperios. Pero algunos pueblos, en particular lospersas y loshebreos, experimentaron una evolución religiosa que los llevó a concebir a sus propios dioses no simplemente como los más poderosos, sino que como los únicos existentes. La mutación definitiva se produjo en ambos casos cerca del s. VI a. C.; en los judíos, el acrecentamiento de su antiguo dios nacionalYavé se produjo durante elCautiverio de Babilonia, mientras que entre los persas ocurrió un fenómeno análogo conAhura Mazda, el dios de la luz que era predicado porZoroastro. De esta manera surgieron las religiones deljudaísmo y elzoroastrismo. Ambas tenían en común el predicar la existencia de un único dios del bien, la justicia o la luz, enfrentado contra las fuerzas de las tinieblas, y que después de enormes sufrimientos para los elegidos, serían recompensados con un final de los tiempos en que el dios del bien vencería sobre todas las fuerzas del mal.

Durante elImperio persa, ambos cultos se fusionaron con creencias religiosas y filosóficas procedentes de laAntigua India y de laAntigua Grecia, proceso que siguió después, bajo la dominación de losromanos,bizantinos ysasánidas. De esto nacieron una multitud de religiones, incluyendo elmitraísmo, elcristianismo, elgnosticismo, elmaniqueísmo, elnestorianismo, elmonofisismo y elislam, que experimentarían diversa suerte posterior, y algunas de las cuales a la fecha siguen teniendo considerable influencia sobre todo el planeta.

También en elImperio Caldeo llegó a su máximo desarrollo laAstrología, que después fue exportada alImperio romano, y a través de este, alOccidente actual. A tanto llegó esto, que los antiguos escritores romanos llamaban "caldeos" a los astrólogos.

El mundo helénico en Oriente Próximo

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Invasión de Alejandro Magno y reinos helenísticos

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La expansión persa contraLidia llevó alImperio persa a chocar con el mundo griego, en una serie de conflagraciones llamadas lasguerras médicas. Después de ellas, Persia vivió en perpetua tensión conGrecia. El año 399 a. C., una expedición demercenarios griegos que apoyaban al pretendienteCiro el Joven se abrió paso por el Imperio persa. Aunque estos griegos capitaneados porJenofonte fracasaron en su empeño, enseñaron a los griegos que el en apariencia todopoderoso Imperio persa podía ser abatido por unaexpedición militar bien dirigida.

El año 336 a. C., el monarcaAlejandro Magno, señor de un reino semihelenizado llamadoMacedonia, cruzó elHelesponto y entró en elImperio aqueménida. Al momento de su muerte en 323 a. C., trece años después, había conquistado al Imperio persa por completo. Pero al morir sin otro sucesor que el débilFilipo III, sus generales, llamados losdiádocos, se lanzaron a una guerra fratricida en los cuales los antiguos dominios persas o macedónicos se fragmentaron definitivamente. Oriente Próximo y Oriente Medio quedaron así repartidos principalmente en dos grandes reinos, elEgipto de los Tolomeos, y elImperio seléucida. Estos, más algunas potencias menores, son los llamadosreinos helenísticos.

Aunque con base cultural y dinastías de origen griego, los reyes helenísticos adoptaron rápidamente los usos y costumbres deldespotismo oriental. Con una activa política de fundación de ciudades (Alejandría enEgipto,Antioquía enSiria,Ctesifonte enMesopotamia, etcétera), promovieron los valores de la cultura griega en la región, aunque estos nunca prendieron más allá de una minoría ilustrada, acomodada y urbana, mientras que el grueso del pueblo seguía manteniendo su vieja cultura oriental. De todos modos, hubo un intenso intercambio cultural entre ambos mundos. Así, los judíos de Alejandría tradujeron laBiblia al griego (versión de laSeptuaginta), y un par de siglos después,Filón de Alejandría trató de mezclar laBiblia con la filosofía dePlatón. Pero también hubo movimientos de rebelión contra lo griego. Así, cuandoAntíoco IV, rey del Imperio seléucida, intentó instalar ungimnasio enJerusalén, desató una serie de sucesos que desembocó en la rebelión de losMacabeos.

El Imperio seléucida y el Reino de los Tolomeos tuvieron una difícil convivencia, con numerosas guerras. Absorbidos por sus intereses en elMediterráneo, los seléucidas descuidaron su frontera oriental, y así creció en ella el reino dePartia, que acabó por suplantarlos en casi todos sus antiguos dominios. Los últimos restos seléucidas se desmenuzaron en varias monarquías más débiles (Macabeos, elPonto, etcétera), que pronto fueron pasto de un conquistador más fuerte: elImperio romano, que se impuso de manera definitiva después de la victoriosa campaña que el generalPompeyo emprendió el año 63 a. C.

Dominio del Imperio romano

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Los romanos aparecieron en el horizonte asiático luego de que el último rey dePérgamo legó en herencia sus dominios a estos (133 a. C.). A esto siguieron décadas de guerras, que culminaron con la invasión deJulio César contra Egipto, en 47 a. C. Los romanos consiguieron así apoderarse de toda la mitad occidental deOriente Próximo, no sin antes contender con rivales de la talla deMitrídates. La mitad oriental quedó en manos dePartia, un reino que con sede enCtesifonte (cerca de la antiguaBabilonia), dominabaMesopotamia yPersia, y podía considerársele como tibiamente helenizado.

El fenómeno histórico más importante para la posteridad, que se produjo en la región bajo dominio romano, fue el surgimiento y crecimiento delcristianismo. Sus primeros apóstoles se dirigieron preferentemente al mundo judío, peroPablo de Tarso cambió su orientación para evangelizar a los gentiles. Esto creó una grieta visible durante varios siglos en el cristianismo, entre sus regiones occidentales, más helenizantes (variantes delcatolicismo,donatismo,marcionismo, etcétera), y sus regiones orientales, más judaizantes (variantes delarrianismo,nestorianismo,monofisismo, etcétera). En fecha tardía, algunos de sus más destacados teólogos procedían deCapadocia, como por ejemploGregorio Nacianzeno. Otro movimiento cristiano tardío de importancia fue elmonaquismo, que nació con el movimiento de loseremitas,anacoretas ycenobitas enEgipto (s. IV d. C.).

Hubo un abortado intento por expulsar al dominio romano, durante la crisis que este afrontó en el s. III d. C., y que protagonizóZenobia, una ambiciosa reina que gobernó la rica ciudad comercial dePalmira entre 268 y 273. Sin embargo, Zenobia fue derrotada por el emperadorAureliano, y su conato de subvertir el dominio romano terminó en fracaso.

Previamente, en 221, la decadente potencia arsácida de lospartos fue derrocada por la dinastíasasánida. A diferencia de los partos, los sasánidas eran militantes y zoroastrianos, y por ende, la guerra contra Roma no era para ellos asunto solo político, sino también religioso. Sin embargo, a pesar de algunos éxitos, el más sonado de los cuales fue su victoria en labatalla de Edesa (260), en general la potencia sasánida fue incapaz de expulsar a los romanos de Oriente Próximo. Aparte delzoroastrismo, en el Imperio sasánida floreció un intento de fusionar a este con elcristianismo, predicada porMani, razón por la cual se lo conoce comomaniqueísmo.

Los sasánidas y los bizantinos

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El año 395, elImperio romano se vio dividido definitivamente en dos. Lasección occidental cayó en 476, mientras que la sección oriental sobrevivió comoImperio bizantino. En la práctica, durante los dos siglos posteriores a esta división, el Oriente Próximo controlado por el Imperio romano de Oriente no sufrió grandes cambios sociales, o al menos, estos no alcanzaron la intensidad del s. VII d. C., después de la conquista islámica. Sin embargo, varios emperadores bizantinos, con miras a la centralización absoluta de su poder, persiguieron a aquellos credos que se contraponían a la religión oficial. De este modo, las regiones del Oriente Próximo adoptaron, en vez de la religión cristiana ortodoxa, la variante cristiana llamadaMonofisismo, en parte como una bandera de rebelión contra el poder deConstantinopla. A la larga, esta división entre ortodoxia y monofisismo le costaría al Imperio bizantino el dominio de todas sus provincias orientales, cuando después de la invasión árabe, los monofisistas prefieran convertirse en masa alislam, en vez de regresar a la ortodoxia cristiana.

Durante este período, elImperio sasánida siguió controlandoPersia yMesopotamia, desde la ciudad deCtesifonte, y siguió manteniendo su política de fiel militanciazoroastriana, un poco en respuesta a la militancia cristiana de su rival, el Imperio bizantino. En el siglo V, la recuperación delImperio romano de Oriente puso en aprietos a los sasánidas, pero en el VI, las aventuras militares del emperador romanoJustiniano obligaron a los bizantinos a oscilar entre una incómoda paz con Persia (incluso pagando tributo), y guerras enormemente desgastadoras. A la muerte de Justiniano, y debido en parte a sus excesos militares, el Imperio romano de Oriente entró en decadencia, y su emperadorHeraclio se vio enredado en una guerra enormemente destructora contraCosroes el Grande, el más poderoso monarca sasánida. A la larga, esta guerra (inicios del siglo VII) desgastó a ambos rivales, debilitándolos frente a un tercer enemigo que ninguno de los dos había considerado: el islam.

El islam

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Origen y expansión del islam

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A pesar de su aridez, lapenínsula arábiga había sido desde antaño sede de varias culturas y reinos, nacidos alrededor de las rutas comerciales, y muy particular del monopolio mundial delincienso, bien que solo se producía enYemén yEtiopía; famoso es elReino de Saba, controlado desde la ciudad deMarib, en lo que actualmente es Yemén, aunque también fueron importantes, en el límite entre el desierto y el Fértil Creciente, las ciudades dePetra yPalmira. Hacia el siglo VI, el predominio del Yemén sobre elHeyaz (la región central de Arabia, conteniendo la importante ciudad religiosa deLa Meca) se vio quebrado, y los príncipes nómades regresaron a una semiindependencia.

En este ambiente inició su prédicaMahoma, hacia el año 610, al tiempo que empezó a revelársele elCorán; su religión pasó a ser llamada elislam (esto es, "sumisión", en este caso a la Voluntad de Dios). Viéndose obligado a refugiarse en la ciudad deMedina en 622 (evento llamado la "Héjira", y que marca el comienzo delcalendario musulmán), conquistó más tarde La Meca. A su muerte en 632 se instauró elcalifato. Sus sucesoresAbu Bakr,Omar,Otmán yAlí unificaron Arabia y llevaron sus tropas contra los imperiosbizantino ysasánida. El segundo se desplomó por completo en 651, mientras que el primero perdió todaSiria,Palestina yEgipto, de manera definitiva, al tiempo que su población, mayoritariamentemonofisista, se convirtió al islam.

En el año 661, después de una cruenta guerra civil, el califa Alí fue depuesto y asesinado, y se instalóMoawia, primer califa delCalifato Omeya (661-750); el signo visible de este cambio fue el desplazamiento de la capital, desdeLa Meca aDamasco. Bajo los omeyas, los antiguos conquistadores árabes se transformaron en administradores de un vasto imperio que iba desdeEspaña a laIndia. Los antiguos campamentos militares árabes de ocupación en los territorios sometidos, se transformaron en verdaderas ciudades, y la población local fue reclutada para la administración del Estado. En general hubo tolerancia religiosa hacia los "Pueblos del Libro" (cristianos,judíos yzoroastrianos), por mandato del Corán, aunque sometidos estos al pago de un impuesto suplementario, lo que explica la falta de entusiasmo de los califas en convertir a sus fieles, ya que cada infiel convertido al islamismo representaba un ingreso menos en las arcas fiscales.

Inicialmente, los musulmanes manifestaron una violenta actitud contra la cultura griega que había predominado durante unos diez siglos, desde la época deAlejandro Magno a la deHeraclio, llegando el califa Omar hasta la quema final de laBiblioteca de Alejandría. Pero poco a poco, los eruditos musulmanes fueron redescubriendo el legado cultural griego, lo rescataron, y esto les sirvió como poderoso impulso para el desarrollo de las ciencias y las artes.

Apogeo del califato abásida

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Artículo principal: Califato Abasida

A inicios del siglo VIII, se produjeron fuertes rebeliones contra el poderíoomeya. Una de estas, potenciada en elJorazán, tuvo éxito, y en 750 los omeyas fueron derrocados porAbul Abbas, quien dio origen así a la dinastía y califato de losabasidas. Los abasidas renunciaron a la vieja empresa omeya de expandir los límites delislam por la fuerza de las armas, y el signo visible de esto fue trasladar la capital desdeDamasco, cerca de la frontera bizantina, hastaBagdad, ciudad fundada por los propios abasidas en las cercanías deCtesifonte (y por tanto, cerca de las ruinas deBabilonia), que proporcionaba una localización más central para regir sus dominios. Desde Bagdad, y por cerca de medio siglo, el mundo abasida alcanzó su apogeo.

Durante el Califato Abasida se produjeron varios cambios sociales. El viejo orden social omeya de las tribus árabes gobernando desde cantones militares cambió hacia una autocracia absoluta, en donde el Califa pasó a ser la "sombra de Dios sobre la Tierra". El elemento árabe perdió importancia, e incluso la propiapenínsula arábiga, desde la que se originaron las conquistas del imperio musulmán, perdió importancia y recayó poco a poco en una fragmentación tribal sobre el cual el poderío abasida jamás pudo imponerse. Por otra parte, experimentaron un gran desarrollo las ciencias, la teología y la filosofía, enriqueciendo el legado cultural griego con aportes propios. Se agudizaron también las tensiones sociales entre los elementos más conservadores, y aquellos prendados del nuevo racionalismo y favorecidos por el nuevo régimen

Después de la muerte del califaHarún al-Rashid, en 809, el Califato Abasida se sumergió en guerra civil, agudizada por el problema de losmutazilíes, escuela teológica que propugnaba su propia interpretación delCorán. En adelante, aunque hubo califas fuertes y enérgicos, ninguno pudo gobernar tranquilo, y las rebeliones se hicieron familiares. Algunas de ellas tuvieron éxito, y el mundo islámico se fragmentó. Surgieron así potencias islámicas independientes: elCalifato de Córdoba, elCalifato Fatimita, etcétera. Aunque el golpe de gracia contra el Califato Abasida se lo proporcionaron los mongoles cuando conquistaron Bagdad en 1258 y depusieron al último califa de la dinastía, lo cierto es que el califato era ya cadáver hacía mucho tiempo.

Turcos, cruzados y mongoles

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Aprovechando la debilidad delcalifato Abasida, a partir del siglo XI aparecieron numerosos invasores. Desde la estepa surgieron primero los turcos, y después de estos, los mongoles. Desde elmar Mediterráneo, por su parte, aparecieron losbizantinos, y a continuación loscruzados. La figura delcalifa fue recluida en su palacio de Bagdad, y tomó importancia como verdadera cabeza de gobierno elvisir. En el siglo XI, una tribu de turcos, losselyúcidas, se apoderaron del gobierno, aunque mantuvieron al califa, e inauguraron la ficción jurídica de gobernar en su nombre (aunque esto era, por supuesto, solo nominal).

Los selyúcidas detuvieron los avances bizantinos en labatalla de Manzikert (1071), expulsaron a los bizantinos de regreso a Anatolia, y luego conquistaronPalestina (1078). Los cristianos de Europa lo consideraron una afrenta, y en represalia, lanzaron el movimiento de lasCruzadas contra Tierra Santa. LaPrimera Cruzada (1097-1099) creóreinos francos en Palestina, los cuales se mantuvieron más o menos por un siglo, hasta que el fracaso de laTercera Cruzada (1192) puso dichas tierras bajo dominio de un nuevo contrincante, el sultánSaladino, quien gobernó la región desde su base de operaciones enEgipto (previamente, Saladino había derrocado a los fatimitas deEl Cairo).

A inicios del siglo XIII, siguiendo los pasos de los invasores turcos, llegaron los mongoles. Capitaneados porGenghis Khan, conquistaronPersia. Uno de sus sucesores,Hulagu, conquistó Bagdad en 1258 y asesinó al último califa abasida, aunque poco después su avance fue detenido por el Sultanato de Egipto. La marea conquistadora mongol se retrajo, en particular porque contemporáneamenteKublai Khan cambió el centro de gravedad mongol de la estepa aChina, y por ende, los dominios mongoles se disgregaron. Quedaron, empero, mongoles en Persia (Ilkanato) y enTransoxiana (la horda deChagatai). Oriente próximo y Oriente Medio quedaron convertidos entonces en un rosario de señoríos y reinos distintos, y por ende, se transformó encampo de batalla de distintos contendientes entre los siglos XIII yXVI. El más célebre de estos guerreros fueTamerlán (Timur Lenk), que a finales del siglo XIV creó unimperio que iba desdeAnatolia hasta China, aunque este se disolvió después de su muerte, quedando tan solo un reducto timúrida enSamarcanda, de corta vida posterior.

Una de las tribus turcas que quedaron varadas durante todas estas invasiones, la de losotomanos, se instaló en Anatolia. Con una existencia oscura durante un período, a partir del siglo XIV inició una serie de conquistas que lo llevaron a crearse un imperio que en 1520, fecha del advenimiento del sultánSolimán el Magnífico, iba desde los alrededores deViena enEuropa, hastaMesopotamia yEgipto. Solo el surgimiento del contemporáneoImperio safávida pudo contener su avance por los contrafuertes montañosos de Persia.

Otomanos y safávidas

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Contienda entre los otomanos y los safávidas

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A diferencia de otras tribus turcas, que intentaron hacerse fuertes en elMedio Oriente, losotomanos tendieron por la situación geopolítica imperante a conquistar los principados y Estados sucesores delImperio bizantino, herido de muerte tras el saqueo deConstantinopla por laCuarta Cruzada en 1204, y débilmente restablecido por losPaleólogos en 1261. Así, cuando en 1453 el SultánMehmed II conquistó Constantinopla, el Imperio otomano era en verdad una reproducción, en términos geopolíticos, del antiguo Imperio bizantino, y por ende, su control político sobre el Medio Oriente era mínimo. A finales del siglo XV, el caos imperante en el Medio Oriente fue aprovechado por un guerrerochiitapersa,Ismaíl Safaví, para iniciar una serie de guerras. Derrotó primero a los últimos restos del poderíotimúrida en el Asia Central, y después intentó batirse contra el Imperio otomano. En respuesta, el sultánSelim II se lanzó a una campaña militar contra Persia en la que detuvo el avance safávida, y de paso conquistóEgipto (1517), pero no pudo abatir alImperio safávida. Ambos inauguraron entonces una tensa convivencia política, que marcaría el equilibrio internacional en la región durante dos siglos completos.

La situación política de la época tiene enormes semejanzas con la tensión que existió entre elImperio romano y su sucesor elImperio bizantino, y su rival elImperio sasánida, entre los siglos III y VII. En ambos casos, dos potencias con base en Persia y Anatolia respectivamente, se disputaban el control deMesopotamia. En ambos casos existían tensiones raciales (los safávidas eran de origen persa, y los otomanos eran de origen turco) y religiosas (los otomanos eransuníes y los safávidas eranchiitas). Y en ambos casos los otomanos y los safávidas tenían más de una frontera militar en el punto opuesto de la línea fronteriza entre ambos, ya que los otomanos debían lidiar con las potencias cristianas de Europa, y los safávidas con los invasoresuzbecos del Asia Central. Por su parte, la irrupción de los safávidas separó por completo a las tribus turcas, dejando a los otomanos al oeste y a losturcomanos enTransoxiana.

Internamente, los otomanos eran una potencia sumamente organizada, creando para ello la institución de laCasa de Esclavos, que se encargaba de la administración, y eficientísimos cuerpos militares compuestos por losyeniçeri (jenízaros) y lossipahi (cipayos). Incluso el visir otomano no era más que un esclavo del sultán, y este podía incluso mandar matarlo sin contemplaciones. Entre los safávidas, en cambio, estos siguieron siendo durante mucho tiempo una horda seminómada, hasta que en tiempos deAbbás I el Grande (1587-1629), consolidó en parte un estado centralizado.

La más dilatada consecuencia de este orden político internacional, es que el chiismo, antaño una secta minoritaria delislam, se arraigó profundamente enPersia y pasó a formar parte de su sentimiento nacional, algo que sigue presente enIrán hasta el día de hoy, mientras que en casi todo el resto del mundo musulmán, la forma mayoritaria de lossunitas siguió prevaleciendo.

Decadencia de otomanos y safávidas

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En el siglo XVII, y de manera paralela, tanto el Imperio otomano como el Imperio Safávida entraron en decadencia. En el campo safávida, la muerte deAbbás el Grande (1629) marcó el inicio de una decadencia en que aumentaron los desórdenes internos, y los persas fueron acosados por el otomanoAmurates IV, por losuzbecos en elJorasán, y en el sur por el imán deOmán, quien había expulsado previamente a losportugueses deMascate. En el campo otomano, las intrigas palaciegas absorbieron al Imperio desde la muerte deSolimán el Magnífico en 1566, y aunque hubo una cierta recuperación cuando el cargo devisir cayó en manos de laCasa de Koprulu, el fracaso de los otomanos en un nuevo asedio contraViena en 1683 marcó el inicio de un declive prácticamente imparable. Entre 1722 y 1726, el caudilloNadir Sha tomó elJorasán, y después de varias campañas, en 1736 derrocó finalmente al último monarca safávida y se apoderó dePersia, rechazando de paso las invasiones de losafganos, de los otomanos, y de un nuevo enemigo, losrusos, que en el intertanto se habían propagado por elAsia Central y amenazaban a los principados turcos y mongoles que sobrevivían en la región. Nadir Sha proyectaba occidentalizar a Persia, pero su asesinato en 1747 impidió este proyecto.

A finales del siglo XVIII, el Imperio persa estaba casi por completo postrado, mientras que el Imperio otomano seguía manteniéndose en pie, pero casi sin vitalidad. Por ende, surgieron nuevos poderes en la región. El más importante fue el de loswahabitas, una secta fundamentalista que surgió enArabia, y que en alianza con laCasa de Saúd empezó a llevar a la península arábiga a una independencia cada vez mayor respecto del Imperio otomano.

El ingreso de Oriente Próximo en la política occidental

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Expansión de los imperios europeos

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En 1798,Napoleón Bonaparte lideró unaexpedición militar contraEgipto, que si bien fracasó en conquistarlo, marcó un cambio en la marea, puesto que a partir de entonces, los intereses europeos se focalizaron cada vez más en Oriente Próximo. En el tiempo pasado desde la expansión delImperio otomano, Europa se había fortalecido y había pasado de una actitud defensiva a, gracias a laRevolución industrial, un empujeimperialista que había llevado a potencias comoHolanda,Inglaterra yFrancia a tener intereses enIndia,China,Malasia oIndonesia, y por ende, a buscar en el debilitamiento del Imperio otomano una oportunidad para apoderarse de la región y acortar así los tiempos de viaje. Algo después, el Imperio otomano sufrió la primera rebelión nacionalista a gran escala, por parte de losgriegos, que terminó con laindependencia de Grecia en 1823. En 1839, este proceso de descomposición prosiguió con la independencia deEgipto, gracias a la rebelión deMehmed Alí. A partir de entonces, el Imperio otomano pasó a ser el "hombre enfermo de Europa", y si se salvó de una invasión imperialista europea a gran escala, fue solo porque Inglaterra y Francia tenían interés en sostenerlo como tapón para evitar queRusia se apoderara de losBalcanes y ganara acceso directo almar Mediterráneo.

En 1869, este proceso de invasión occidental se vio acelerado con la apertura delcanal de Suez, que dotó a Egipto de un incalculable valor estratégico en la política mundial. Algo más tarde, aprovechando la debilidad monetaria delbajá de Egipto, el primer ministrobritánicoBenjamin Disraeli, a nombre de laReina Victoria, compró las acciones del canal de Suez. Ahora los europeos ya no solo utilizaban al Oriente Próximo como una sección del tablero político internacional, sino que intervenían directamente en él.

De esta manera, elmundo occidental se transformó durante el siglo XIX en un referente ineludible para el Medio Oriente, generando numerosas perspectivas dispares sobre la actitud que deberían adoptar ante el "problema europeo". Una de ellas era tratar de apoyar al Imperio otomano para revitalizarlo, como la mayor potencia musulmana que seguía siendo, en aras de unificar a todos los dominios musulmanes desde el Atlántico hasta Indonesia (panislamismo); la idea delCalifato, que el Imperio otomano había revitalizado, jugó en esto un importante rol ideológico. Durante la época, el Imperio otomano recibió diversas llamadas de auxilio de musulmanes de las más diversas regiones, incluyendo Indonesia y los principados musulmanes de Asia Central, para luchar contra los rusos o contra las potencias de Europa Occidental, sin que por supuesto el Imperio otomano haya tenido la capacidad de responder a tales solicitudes desesperadas. El otro camino que buscaron los musulmanes, fue impregnarse lentamente de la idea delnacionalismo, preparando así el terreno para la creación de los futuros Estados que integrarán el Medio Oriente a partir del siglo XX.

En el último tercio del siglo XIX, el Imperio otomano entró definitivamente en crisis, perdiendo en 1878 casi todos sus dominios balcánicos. Hubo en consecuencia serios enfrentamientos entre grupos intelectuales y militares proclives a la occidentalización, y los conservadores grupos de poder tradicional, incluyendo en este último a los propios sultanes (y a la vezcalifas). Un intento de dotar al Imperio otomano de una constitución a la europea fracasó en 1876, y un golpe de Estado preparado por los "Jóvenes Turcos" sufrió el mismo destino en 1909. En 1914, al estallar laPrimera Guerra Mundial, el Imperio otomano se vio arrastrado a ella del lado de laTriple Alianza (losimperios centrales:Alemania,Austria eItalia), y con esto quedó sellado en definitiva su destino.

El régimen de los mandatos

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División de la región según el tratado de 1920

LaPrimera Guerra Mundial fue una oportunidad de oro para las potencias europeas, que intentaron con éxito aprovecharse de la debilidad delImperio otomano para imponer su propio dominio imperial en tales regiones. En el intertanto, a finales del siglo XIX, los europeos habían inventado elmotor de combustión interna, y con ello encontraron un nuevo uso alpetróleo, por lo que para estas el control de aquellas regiones se transformó en un objetivo geopolítico de primera línea. Durante la mencionada Primera Guerra Mundial tuvo importancia destacada el guerrilleroLawrence de Arabia, que luchó contra los turcos por la causa de la independencia de los pueblos sometidos a su dominio, uniendo para ello fuerzas conSherif Hussein ibn Ali, dirigente deLa Meca que lideró la revuelta musulmana contra los otomanos, bajo la promesa de Lawrence de obtener una pronta independencia. Pero en secreto,Inglaterra yFrancia firmaron elTratado Sykes-Picot, que creaba dos esferas de influencia, para cada una de estas naciones, y que implicaban el repartirse los dominios otomanos.

Los tratados que pusieron fin a laPrimera Guerra Mundial, significaron también la desintegración final delImperio otomano. El Califa otomano fue formalmente depuesto en 1923, y lo que restaba del dominio otomano pasó a ser la modernaRepública de Turquía, bajo el liderazgo deAtatürk. Bajo su mando se impuso una drástica occidentalización y secularización, que incluyó no solo adaptar la ciencia, técnica o forma de gobierno occidental, sino incluso la vestimenta y los caracteres de la escritura.

Por su parte había otros tres grandes focos políticos en la región.Egipto aseguró su independencia de derecho, constituyéndose como unamonarquía en 1922. En la península arábiga, por su parte, laCasa de Saúd consiguió la unificación de casi todos los territorios (salvo por algunos emiratos periféricos que sobreviven hasta el siglo XXI), y en 1932 pasó a formarse oficialmenteArabia Saudita, desarrollando una política amistosa hacia los intereses petroleros occidentales, en particular conARAMCO.Persia, por su parte, siguió en un régimen de semidependencia respecto de los capitales occidentales, teniendo una fuerte injerencia en sus asuntos internos, laAnglo-Iranian Oil Company.

Las potencias occidentales que querían imponerse en el resto de Oriente Próximo, se vieron enfrentados entonces al nacionalismo arábigo, y por tanto, renunciaron al imperialismo abierto. La solución que encontraron fue ampararse en la recientemente creadaSociedad de Naciones (1919), la cual confirió aInglaterra yFrancia el control de la región, bajo la forma demandatos, con el argumento de que dichos dominios, anteriormente otomanos, aún no estaban listos para asumir con responsabilidad su paso hacia la independencia. Aunque jurídicamente estos territorios fueran mandatos, en la práctica implicaba concederle a Inglaterra y Francia elprotectorado de dichas regiones.Siria quedó bajo mandato francés.Irak, por su parte, quedó bajo mandato inglés. Se concedió a Inglaterra también elmandato sobre Palestina, pero pronto la región al este del ríoJordán se escindió, creándose asíTransjordania. Tanto en Jordania como en Irak se crearon sendas monarquías, a cargo de dos hijos de Hussein, buscando aquietarle para que no promoviera nuevas rebeliones contra los británicos y los franceses, así como las había promovido contra los otomanos durante la Primera Guerra Mundial.

En la época comenzó también la cuestión judía. En 1917, el movimientosionista había conseguido de Inglaterra laDeclaración Balfour, que buscaba crear un hogar judío en Palestina, como tierra ancestral delReino de Salomón. Empezó así la migración lenta, pero sostenida, de judíos del este de Europa a Palestina, quienes se instalaron como colonos en loskibbutz. El resultado sería un incremento en la tensión entre judíos y palestinos, y la génesis de un problema geopolítico internacional que pondría varias veces en vilo al mundo entero.

Independencia política

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Después de laSegunda Guerra Mundial (1939-1945) se hizo políticamente insostenible el régimen de los mandatos, y por tanto, decidió finalmente concederse la independencia plena a los territorios administrados bajo este sistema. Sin embargo, debido a la importancia geoestratégica de Oriente Próximo, ahora como principal centro de producción depetróleo en el mundo, las dos nuevas superpotencias (Estados Unidos y laUnión Soviética) no podían darse el lujo de prescindir de estas. Oriente Próximo ingresa así al esquema propio de laGuerra Fría. Sin embargo, no siempre las naciones de la región serán dóciles marionetas en manos de las superpotencias, ya que al tener la posibilidad de cerrar la llave del crudo, adquirieron un enorme poder de negociación. Esto quedó en evidencia particularmente durante el gobierno deGamal Abdel Nasser enEgipto. Este derrocó a la monarquía en 1952, y aunque apoyado inicialmente por Estados Unidos, se distanció cuando propugnó, en particular durante laConferencia de Yakarta (1955), que las naciones delTercer Mundo debían seguir su propio camino. Nasser se enajenó la buena voluntad de Estados Unidos y Europa, lo que incluso le costó un intentó de invasión por parte deInglaterra yFrancia en 1956, en respuesta a su medida denacionalizar elcanal de Suez, en manos británicas desde 1875. Nasser fue apoyado fuertemente por la Unión Soviética, y larepresa de Asuán fue construida en buena medida gracias al aporte de capitales procedentes de la esfera comunista.

El problema más grave que debió enfrentar Oriente Próximo, fue el surgimiento del Estado deIsrael. En 1948 expiró el mandato británico sobre Palestina, y los judíos pasaron a tomar el control del nuevo Estado independiente.Jerusalén quedó dividida en dos áreas, una bajo control judío y otra bajo control musulmán, solución que naturalmente disgustó a ambas partes, por cuanto esta ciudad es sagrada para ambas confesiones religiosas. Una coalición de países árabes declaró laguerra a Israel el mismo día de su independencia, saliendo victorioso este último. En 1956, Israel consiguió asentar un poco más su posición, al ponerse del lado anglofrancés contra Egipto durante laguerra del Sinaí. Sin embargo, las mayores ventajas las obtuvieron en 1967, con laguerra de los Seis Días. Gracias a esta, Israel ganó el control completo de Jerusalén, arrebatándole la mitad musulmana aJordania, y apoderándose de losaltos del Golán, hasta entonces en manos deSiria; conquistaron también todo elSinaí a Egipto, hasta la orilla oriental del canal de Suez, aunque estos últimos territorios fueron restituidos en 1975.

En paralelo, debe señalarse que no todas las aspiraciones nacionalistas fueron conformadas, sino aquellas que eran más convenientes para los intereses occidentales. Así, la población de palestinos fue limpiamente sumergida bajo el poder de Israel. Los palestinos, violentados en su afán por llegar a ser nacionales de su propio Estado, encontraron su vía de escape en elterrorismo, desarrollado por laOrganización para la Liberación de Palestina y otros grupos terroristas más o menos radicales. El camino de las negociaciones entre israelíes y palestinos seguiría siendo bastante zigzagueante, en parte por la resistencia a llegar a un acuerdo por parte de los radicales instalados en ambos lados del conflicto. Otra reivindicación nacionalista que no fue atendida, es la de loskurdos, quienes se rebelaron contra los otomanos durante la Primera Guerra Mundial, pero que una vez acabada esta, quedaron diseminados entre las fronteras deTurquía,Siria eIrak. En épocas posteriores, las reivindicaciones nacionalistas de los kurdos para crear un Estado nacional enKurdistán fueron duramente combatidas porSadam Huseín, el antiguo dictador de Irak.

Otro país que desarrolló una fuerte veta nacionalista, en duro enfrentamiento conOccidente, fueIrán. El primer ministroMossadeqh trató de emanciparse de los intereses occidentales, buscando la nacionalización de laAnglo Iranian Oil Company, pero fue violentamente derrocado por un golpe de Estado promovido porShah Reza Pahlevi, quien instauró un régimen prooccidental en 1952. La reacción nacionalista vino ahora de parte del sectorchiita más radical, que guiado por elayatoláRumolah Jomeini, derrocó al Shah, lo obligó a exiliarse, y asumió el poder bajo la forma de unateocracia fundamentalista, y duramente antioccidental. En respuesta, Estados Unidos financió a Sadam Huseín para que librara, entre 1980 y 1988, una guerra contra Irán. La llamadaguerra Irán-Irak terminó finalmente sin haber alterado sensiblemente el equilibrio de la región.

El surgimiento de la figura del Ayatola Jomeini es parte del llamado resurgimiento islámico que vivió la región en la década de 1970. En 1973, las potencias árabes, particularmente Egipto y Siria, se vieron embarcadas en una nueva guerra contra Israel. Para impedir el apoyo de Occidente a Israel, las naciones árabes agrupadas en laOrganización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) se repartieron cuotas de exportación de crudo, disminuyeron la producción de este, y generaron la llamadacrisis energética, que desató una crisis económica. Aunque en lo sucesivo la OPEP terminaría entendiéndose a medias con Occidente, la idea del resurgimiento islámico había quedado lanzada. Elislam se volvió también bandera de lucha por reivindicaciones sociales, en particular en regímenes petroleros en los cuales la riqueza estaba sumamente concentrada en las grandes familias, alrededor de grandes bolsones de miseria. A la vuelta de algunas décadas, esto no solo estimuló el desarrollo del chiismo militante en Irán, sino también del terrorismo fundamentalista, como por ejemplo el movimientotalibán deAfganistán, o la organización terroristaAl Qaeda.

El derrumbe de la Unión Soviética en 1990 permitió también aEstados Unidos una mayor injerencia en los asuntos de la región, sin contrapesos visibles. Así, en 1991 lideró una coalición de naciones orquestada a través de laOrganización de las Naciones Unidas, para llevar la guerra contraSadam Huseín, que en el año anterior había invadido a su pequeño vecino, elEmirato de Kuwait. Hussein se vio obligado a retirarse de Kuwait, y su régimen fue sometido a fuertes restricciones. Sin embargo, esto no bastó, y en 2003, el presidenteGeorge W. Bush promovió una invasión en toda regla, a pretexto de queIrak teníaarmas de destrucción masiva (informes que después se revelaron falsos), que acabó con el derrocamiento, captura, juzgamiento y ejecución de Hussein.

A la fecha, por tanto, las regiones de Oriente Próximo y Oriente Medio son mayoritariamente islámicas, con naciones independientes que en muchos casos presentan una estructura política enormemente simplificada, siendo gobernadas como monarquías más o menos absolutas que obtienen sus recursos de la explotación del petróleo, y con grandes desigualdades sociales. En algunas de esas naciones se han producido procesos de secularización, como por ejemplo enTurquía, o bien estos son imperfectos y presentan enormes resistencias, como por ejemplo enEgipto, mientras que en otros se ha asentado elislamismo más radical, como por ejemplo enIrán. En medio de este complicado rompecabezas geopolítico, es enormemente difícil avizorar qué ocurrirá en lo sucesivo en la región.

Véase también

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