Los primeros esfuerzos para revivir el hebreo fuera del ámbito religioso ocurrieron durante laHaskalah o «ilustración judía», aunque el esfuerzo definitivo sería llevado a cabo porBen-Yehuda que lo promovió en el contexto delsionismo. En la actualidad, el hebreo es, junto alárabe, elidioma oficial delEstado de Israel desde su establecimiento en 1948 y es el único caso exitoso de la historia de una lengua revivida. No obstante presenta grandes divergencias en la morfología, sintaxis y fonética respecto al hebreo bíblico, por la influencia deljudeo-alemán (yiddish).
Al otro subgrupo de las lenguas semíticas noroccidentales pertenece elarameo, que a su vez comparte similitudes evidentes con el hebreo y el fenicio. Posiblemente, algunas variedades de fenicio y algunas de hebreo fueranmutuamente inteligibles en un alto grado.
La palabrahebreo (ivrît) no fue usada en la lengua hasta el período asirio. En laBiblia se menciona «la lengua de Canaán» enIsaías 19:18.[2] Pero enII Reyes 18: 26, 28 hay una referencia específica a la lengua hebrea (mencionada en el texto sagrado comoyehûdît, es decir, la «lengua judía» o «lengua de Judea») durante el período asirio. ElLibro de Nehemías también recuerda que losjerosolimitanos hablabanyehûdît.[3] ElLibro de Isaías y elSegundo Libro de Crónicas se refieren al hebreo como «la lengua de Judá».[4]
El hebreo bíblico y elfenicio tienen varias características en común, como la similitud entre algunas palabras cananeas que aparecen en lascartas de Amarna desde el siglo XIV a. C.
Para algunos, las palabras enDeuteronomio 26:5, «un arameo a punto de perecer fue mi padre» podrían ser indicio de que algunos ancestros de los israelitas hablasen arameo y que luego adoptaran la lengua de los cananeos, que más tarde se conocería como hebreo.[5]
Sin embargo, no se puede asegurar que ese pasaje transmita información relevante sobre historia lingüística.
Con todo, las afinidades del hebreo con la lengua cananea podrían ser explicadas sobre la hipótesis de que los israelitas y sus ancestros ya hablaban una lengua fuertemente relacionada con aquella de loscananeos.
El dintel de Shebna, perteneciente a la tumba de un servidor real.Siloé, siglo VII a. C.Rollo del Mar Muerto: Profecía deHabacuc, Qumran, c. 75 a. C.
El hebreo es una lengua con tres milenios de historia escrita. Los orígenes de la tradición hebraica se remontan a laTorá. En un período tan extenso, la lengua ha sufrido diversos procesos decambio lingüístico. El hebreo antiguo y el hebreo moderno son lenguas emparentadas, pero tienen diferencias significativas en su pronunciación, gramática y léxico.[6]
Considerando los períodos en que la lengua hebrea se usó y desarrolló, se aprecian diferencias entre el antiguo hebreo hablado de laAntigüedad y el hebreo moderno surgido a partir de su renacimiento, entre los siglosXIX yXX.
En muchas cuestiones, las dos formas difieren notablemente; en particular el hebreo moderno, que cuenta con numerosos préstamos de otras lenguas, lo que propicia que los israelíes sean muy tolerantes con los acentos extranjeros. En cierta medida, la gramática −relativamente sencilla−, del hebreo moderno facilita su aprendizaje.
Existe una clasificación adicional que distingue tres principales períodos históricos del hebreo premoderno:
Laestela de Tel Dan, escrita en hebreo a mediados del siglo VIII a. C., conmemora las victorias del rey sirioHazael sobre Joram, hijo deAcab, rey de Israel, sobreOcozías, hijo deJoram, rey deJudá, de la dinastía deDavid. Es la mención escrita más temprana respecto a esta dinastía.
Dado que el hebreo antiguo se usó durante casi catorce siglos, sufrió varios cambios, por lo que el hebreo más antiguo difiere en ciertos aspectos del más tardío. Una periodificación aproximada del antiguo hebreo es la siguiente:
Hebreo bíblico arcaico, del siglo X a. C. al siglo VI a. C., correspondiendo con el período monárquico, hasta el exilio en Babilonia.
Hebreo bíblico tardío, del siglo V a. C. al siglo III a. C., que corresponde con la dominación persa.
Hebreo de losrollos del mar Muerto, registrado entre los siglosIII a. C. y el siglo I, correspondiendo con el período helenístico y romano, anterior a la destrucción del templo de Jerusalén. Es la variante usada en losmanuscritos del Mar Muerto (Qumrán).
Hebreo de la Mishná, testimoniado entre los siglosI yIII-IV.
El hebreo dejó de hablarse alrededor del siglo IV, aunque siguió utilizándose en la literatura y, sobre todo, en la liturgia y en contextos académicos. EnPalestina, fue sustituido como lengua hablada principalmente por elarameo. En cuanto a la diáspora judía, destacan históricamente dos lenguas comunes: elyiddish de los judíosasquenazíes (del centro y este de Europa) y el ladino ojudeoespañol de lossefardíes, procedentes de lapenínsula ibérica.
Eliezer Ben-Yehuda (1858-1922), de origen ruso, se obstinó en revivir el hebreo para favorecer la homogeneización e impulsar el nacionalismo israelí. Su hijo Itamar fue el primer hablante nativo de hebreo moderno.
El surgimiento el hebreo, como lengua moderna, inició con los trabajos, deEliezer Ben-Yehuda, sionista de laRusia zarista que se unió alMovimiento Nacional Judío, germen delMovimiento Sionista, y emigró en 1881 a laPalestina otomana. Motivado por los ideales de renovación y el rechazo del estilo de vida judío de la diáspora que lo rodeaba,Ben-Yehuda desarrolló una nueva lengua que los israelíes pudieran utilizar para la comunicación diaria.
Aunque al principio su trabajo fue despreciado, la necesidad de una lengua común comenzó a ser entendida por muchos. Pronto se formaría el Comité de la Lengua Hebrea, que más tarde se convertiría en laAcademia de la Lengua Hebrea, una organización que existe hasta el siglo XXI. Los resultados de su trabajo y del comité se publicaron en un diccionario (La Kompleta Vortaro de la Hebrea Antikva kaj Moderna).
La obra de Ben-Yehuda encontró finalmente un terreno fértil y, para inicios del siglo XX, el hebreo se fue adoptando por algunas poblaciones judías como idioma principal, tanto en los territorios de la palestina turca, como en el movimiento sionista en la diáspora.[10]
Debido a que, hasta ese momento, la lengua hebrea era unalengua muerta de tipolitúrgico, su renacimiento comolengua materna se vio influenciado por elsustrato europeo de las lenguas de las diferentes comunidades que lo fueron adoptando, perdiéndose lasfaringales y algunasfricativas.
Sin embargo, algunos de estos fenómenos se vieron parcialmente revertidos, por influencia de las olas migratorias de judíos provenientes de países árabes, a partir de 1948. En cuanto a la estructura gramatical, el papel del hebreo comolengua vehicular en Israel dio lugar a nuevos usos no presentes en la variante bíblica.
Calendario agrícola de Gézer, con caracteres hebreos arcaicos, siglo X a. C.Museo de Israel.
Aunque la principal fuente para el hebreo clásico es laBiblia, también se puede encontrar en varias inscripciones de la Antigüedad.[11] Entre las principales, destacan:
ElCalendario de Gézer (siglo X a. C.), una lista de meses definidos por el trabajo agrícola característico realizado en ellos; las inscripciones Kuntillet 'Ajrud y Khirbe el-Qom (de finales del siglo IX o principios del siglo VIII a. C.), que mencionan aYahveh y a su Asherah.
LosOstraka de Samaria (siglo VIII a. C.) que recoge pagos devino,aceite, etc..
La inscripción del túnel deSiloé (finales del siglo VIII a. C.), encontrada en el túnel construido porEzequías bajo la ciudad deDavid para llevaragua del manantial de Gihon hasta la Reserva deSiloam.
Las inscripciones en las Ostraka de Lachish (principios del siglo VI a. C.) con mensajes militares antes de la invasión babilónica.
ElÓstraco de Arad (del mismo periodo), que recoge las provisiones suministradas a los soldados.
LaEstela de Mesha (c. 830 a. C.), en la que el reymoabitaMesha se jacta de sus victorias sobre los israelitas, cuyo contenido está redactado en un lenguaje prácticamente idéntico al hebreo bíblico.
Hay evidencia de que el hebreo antiguo no era una lengua homogénea, sino que existía diversidad dialectal entre grupos de israelitas.Jueces 12:5-6 documenta las diferencias en la pronunciación de la palabra «shibboleth», que servía para distinguir a los efraimitas de los galaaditas.
Así mismo, en los versículos 10 y 7 delcántico de Débora (Jueces 5), aparece el masculino plural acabado en-în y la partícula relativasa-, de origen septentrional; frente a las formas-îm yaser, presentes en eldialecto deJudea.
Otras diferencias entre el hebreo del norte y del sur, se observan en la segunda persona del singular femenino delpronombre y en elsufijo pronominal. El relato del libroII Reyes (en el que el aparece el profeta del norteElisha)[12] ha retenido también rasgos presentes en algunas inscripciones septentrionales.
Por ejemplo, la palabra hebrea para casa:bayit, que en las inscripciones norteñas se expresa comobt, pronunciado probablemente [bet]; o la palabra «año», expresada comost, en contraste con el sureñosnh. Asimismo, ellibro de Oseas contiene dificultades lingüísticas y textuales, algunas de las cuales pueden explicarse como reflejo del dialecto norteño delprofeta.
Arte judío. Marianos y Janina,Mosaico bizantino de laSinagogaBeit Alfa, siglo VI. La composición incorpora losdoce motivos del zodíaco por ser coincidentes con los doce meses delcalendario hebreo.[13] La presencia del motivo central del sol tiene aquí una justificación de orden astronómico (y no religioso).[14] Las cuatro figuras de las esquinas representan los cuatro hitos del año,[15] solsticios y equinoccios, nombrados en hebreo según el mes en que cada uno de ellos ocurre: Tishrei, [Tevet], Ni[san] y Tamuz.Kibutz Beit Alfa,Israel.
El hebreo cambió con el paso del tiempo. La lengua del libro de lasCrónicas, por ejemplo, es diferente del deReyes. El arameo se convirtió en la lengua dominante en la región siriopalestina e influyó al hebreo y, finalmente, lo desplazó en algunas áreas.
Nehemías 13.24 se queja de que algunos niños de matrimonios mixtos ya no podrían hablar la lengua deJudá, sino que hablaban «la lengua de Ashdod». Es posible que se refiera no a un vestigio de lalengua filistea (aunque no se debe descartar), sino al arameo.
La lengua delEclesiastés difiere marcadamente de la de los textos anteriores al exilio, y las peculiaridades lingüísticas delCantar de los Cantares suelen atribuirse a una fecha tardía. Alguna gente, sin embargo, todavía podría escribir en el estilo primitivo, como se puede ver en el juicio deJesús ben Sirá, escrito alrededor del 180 a. C. y en el parcial escrito deQumrán. Con todo, tales ensayos de composición en hebreo clásico fueron intentos de arcaización. El prólogo a la traducción griega deSirach también contiene el uso primitivo del término hebreo para la lengua del antiguoIsrael.
La escritura rabínica de los primeros siglos de la era común usa una forma del hebreo conocida comohebreo misnaico (de la colección de tratados legales conocida comoMisná, de ca. 200). Por entonces se creía que la gente común nunca había usado la lengua, sino que era una lengua erudita creada bajo la influencia del arameo.
Hoy en día generalmente se reconoce que losrabinos no confeccionaron una lengua erudita, sino que usaron la forma del hebreo que se desarrolló en los últimos siglos a. C. Tal conclusión emerge desde un estudio de la naturaleza de la lengua y de las referencias en los textos rabínicos hasta su uso por la gente ordinaria, y este uso vernáculo sin duda deja entrever su presencia en el trasfondo de losrollosCopper deQumrán y en algunas cartas de laSegunda Revuelta Judía (132-135).
Aunque el hebreo se usó enJudá en el primer siglo como vernáculo, también se hablaban elarameo y elgriego, y hay evidencias de que el arameo fue dominante al norte deGalilea.Jesús vino deGalilea y, probablemente, hablaba arameo. Algunas de sus palabras citadas en losEvangelios están en arameo, aunque otras (tales como «*abba» y «ephphatta») puedan ser tanto hebreas como arameas. No es improbable que también hablase hebreo, especialmente en sus visitas aJudea. Algunos estudios (ver enlaces externos) indican que lo más probable es que hablara hebreo con «acento de Galilea».
Varios versículos delNuevo Testamento parecen, a primera vista, referirse a la lengua hebrea, y la palabra griega traducida comohebreo (hebraisti) se refiere a esa lengua enApocalipsis 9,11; 10,16. Pero también se usan palabras del arameo tales como Gabbatha en Gólgota en Juan 19,13-17, lo que, probablemente, denota una lengua semítica (distinta del griego) hablada por los judíos, incluyendo tanto al hebreo como al arameo, más que referirse al hebreo en distinción del arameo. Igualmente, la expresión arameaAkeldema se dice enHechos 1.19 en «su lengua», o sea, la lengua de la gente deJerusalén.
Algún tiempo después de laSegunda Revuelta Judía, el hebreo murió como lengua vernácula en Palestina, probablemente a finales del sigloII oIII. Sin embargo, siguió usándose como lengua religiosa, erudita y literaria y, en ciertas circunstancias, hablada. Solo a finales del siglo XIX serevivió como lengua vernácula y hoy es la lengua viva del Estado deIsrael.
La lengua hebrea se escribe de derecha a izquierda con unalfabeto de veintidós letras. Originalmente, denotaban solo consonantes, pero laVו,Yי y laHה también se usan para representar ciertas vocales largas y vocales al final de palabra (V = /u/;Y = /i/;H = /a/, /o/ y /e/;V eY fueron usadas más tarde para /o/ y /e/, respectivamente) hasta, al menos, el siglo X a. C. yV éY en el interior de palabra hasta el siglo IX. Estas consonantes auxiliares, escritas para denotar vocales, se emplean también en otras lenguas semíticas, y se denominannikud (puntos).
En los textos procedentes deQumrán y en escritos tardíos, lasletras se usaban con más profusión para representar lasvocales. El sistema completo de representación de vocales, añadiendo puntos a las consonantes, se desarrolló mucho más tarde, entre los siglosV yX.
El actual sistema de vocalización reproduce lapronunciación corriente de unos mil años después del final del periodo bíblico, aunque sin duda está basado en las primeras tradiciones delectura de laBiblia.
Esta sección hace una descripción delhebreo moderno, que difiere en un cierto número de aspectos delhebreo antiguo o bíblico. En la pronunciación, el hebreo moderno reduce el número de consonantes.
El hebreo bíblico incluía sonidos que se han perdido en el hebreo moderno. Algunas de las consonantes semíticas originales eran:
ʻÁyin (ע): originalmente unaconsonante faríngea sonora (ʕ), similar al sonido árabe `ʿayn (ع). En hebreo moderno suele pronunciarse como una vocal muda o como una simple pausa glotal.[16]
Qof (ק): antes unaoclusiva uvular sorda (q), era similar al sonido árabe Qaf ق ,ahora fusionada con la kaf (כ) comok en la mayoría de dialectos modernos.[18]
Ghimel con dagueš (גּ): en ciertos contextos históricos se cree que representaba unafricativa velar sonora (ɣ). como en Arameo / Siríaco ܓ (gamal) o en árabe (غ) ghayn. Este sonido se conserva en comunidades yemenitas[19]
Tet (ט): originalmente tenía un timbre enfático o faringealizado, posiblemente cercano atˤ, similar al árabe ṭāʼ (ط).[20]
Estas distinciones aún se conservan en algunas lecturas litúrgicas tradicionales y en los acentos de comunidades sefardíes, yemenitas y mizrajíes.[22]
En la gramática presenta un acercamiento a la sintaxis de las lenguas europeas, así como una importante cantidad de préstamos léxicos procedentes de dichas lenguas.
Las coincidencias entre elespañol y el hebreo antiguo son escasas, mientras que las existentes entre el español y el hebreo moderno son más numerosas. La razón de esto es que la lengua antigua tenía una exigua influencia de las lenguas origen delespañol, ellatín y elgriego, mientras que el hebreo moderno ha adoptado numerosos préstamos de ambos idiomas.
Además, la adopción por el Estado deIsrael de la norma de pronunciaciónsefardí (frente a laasquenazí) supuso que la pronunciación moderna del hebreo sea casi igual a la de los judíos expulsados deEspaña en 1492 y, naturalmente, próxima a la delespañol. Un ejemplo de ambas similitudes serían los nombres hebreos de numerosas ciencias: ביולוגיה (byológuia), גאוגרפיה (gueográfia), היסטוריה (historia), etc.
Entre las coincidencias está la presencia de dosgéneros gramaticales (masculino yfemenino) así como la relativa libertad del orden sintáctico en las frases. El orden SVO y el uso de preposiciones, así como una morfología nominal más o menos sencilla junto a una morfología verbal más compleja y detipo fusionante.
Entre las diferencias entre el hebreo antiguo (junto con otras lenguas semíticas) y elespañol están la presencia en el primero de lasconsonantes guturalesʕayin yhet; lasconsonantes enfáticastet,tsadik ykuf (tipos de /t/, /s/ y /k/); lasibilantesin (probablemente, la misma que hay en dialectos sur-arábigos modernos) junto consamej (/s/) y sin (/s/). En el hebreo moderno, sin embargo, tales consonantes se pronuncian con sonidos exactamente iguales que en el español:
-ʕayin no se pronuncia-het comoj /x/-tet comot /t/-tsadik comots /ts/-kuf como 'c, q /k/-sin comos /s/-samej comos /s/
Otras diferencias son el uso de la formadual para ciertas formas de algunos nombres que aparecen en parejas (ej.ojos, orejas, pies); el hecho de que muchas palabras deriven de raíces de tresconsonantes; y un sistema verbal en el que el uso de ciertasvocales yconsonantes denota diferencias en el significado (ej.katab «él escribió»;niktab «eso fue escrito»;hiktîb «él hizo escribir») y en el que hay dos formas, las llamadasperfecto eimperfecto, que fueron usadas en los últimos tiempos para denotar elpasado y elfuturo, pero que todavía se debate cómo habían sido empleadas en los primeros tiempos.
Las escasas similitudes semánticas entre ambas lenguas se deben, además de la influencia latina y griega sobre el hebreo moderno, a la influencia delárabe sobre elespañol, que introdujo palabras semíticas similares en algunos casos al hebreo: לימון limón (limón). Existen además préstamos directos del hebreo bíblico alespañol, como 'aleluya', 'amén' o 'mesías', así como gran cantidad de nombres de pila comoJuan,José,María,Jesús,Ana,Manuel,Santiago, etc.
↑«En aquel tiempo habrá cinco ciudades en la tierra de Egipto que hablen la lengua de Canaán» (Isaías 19:18).
↑«Vi también en aquellos días que algunos judíos se habían casado con mujeres de Asdod, Amón y Moab; y la mitad de sus hijos hablaban la lengua de Asdod o las de otras naciones, pero no sabían hablar la lengua de los judíos» (Nehemías 13:24-25).
↑Análogamente, el latín y las diferentes lenguas románicas son idiomas emparentados, pero difieren en un número de aspectos, de modo tal que los hablantes de las últimas no necesariamente llegan a comprender el latín sin previo aprendizaje del mismo.
↑R. Errell y D. Pegaz: «The floor mosaic of the ancient Bet Alpha synagogue showing an allegorical illustration of the sun surrounded by the twelve signs of the Zodiac» (Israeli Postage Stamp Catalog).
↑Enastronomía, elzodiaco (delgriego «zoon-diakos» que significa rueda de los animales) es una banda que circunda la esfera celeste y que es lo suficientemente ancha para contener al sol.
Hoffman, Joel M,In the Beginning: A Short History of the Hebrew Language. New York: NYU Press.ISBN 0-8147-3654-8.
Izre'el, Shlomo, «The emergence of Spoken Israeli Hebrew», in: Benjamin Hary (ed.),The Corpus of Spoken Israeli Hebrew (CoSIH): Working Papers I (2001)
Kuzar, Ron,Hebrew and Zionism: A Discourse Analytic Cultural Study. Berlin & New York: Mouton de Gruyter 2001.ISBN 3-11-016993-2,ISBN 3-11-016992-4.