El nacimiento de Venus (enitaliano:La Nascita di Venere) es un cuadro realizado por elpintorrenacentistaSandro Botticelli, una de las obras cumbre del maestro florentino y delQuattrocentoitaliano. Está ejecutado altemple sobre lienzo y mide278,5 cm de ancho por172,5 cm de alto. Se conserva en laGalería Uffizi, enFlorencia, donde está expuesto en la sala 10-14, llamada «de Botticelli» (Inv. 1890 n. 878).
Este cuadro fue en su tiempo una obra revolucionaria por cuanto presentaba sin tapujos undesnudo no justificado por ningún componente religioso, así como un tema procedente de lamitología clásica grecorromana anterior alcristianismo, lo que suponía la plena aceptación —al menos por parte de las élites culturales— del nuevohumanismorenacentista. Su interpretación iconográfica se vincula con laAcademia Platónica Florentina, un círculo intelectual patrocinado por la familiaMédici que abarcaba tanto la filosofía como la literatura y el arte. El significado de la obra está relacionado con elneoplatonismo y la formulación porMarsilio Ficino de un concepto idealizado del amor donde la figura deVenus se desdobla en dos versiones complementarias: la Venus celeste y la Venus terrenal, que simbolizan el amor espiritual y el amor material, una teoría derivada deEl banquete dePlatón.
Por otro lado, la inspiración para el tema representado por Botticelli cabe buscarla en fuentes literarias, como las obras clásicas del poeta romanoOvidio y, especialmente, del italianoAngelo Poliziano, miembro de la Academia Florentina que en su obraStanze per la Giostra (1494) describía en verso el nacimiento de Venus. Esta obra estaba dedicada a glosar el amor imposible que profesaba el nobleGiuliano de Médici por la bella y virtuosaSimonetta Vespucci, quien fue la modelo para la figura de Venus. Tradicionalmente se creía que el encargo del cuadro había procedido deLorenzo di Pierfrancesco de Médici, primo deLorenzo el Magnífico, según un comentario realizado por el historiador renacentistaGiorgio Vasari, pero no existen pruebas documentales de tal hecho, por lo que hoy día se desconoce elcomitente del cuadro así como la fecha exacta de su realización.
Fue discípulo de Filippo Lippi, cuya influencia se denota en sus primeras obras. Sin embargo, por su temperamento se enmarcó en un estilo derivado delgóticotrecentista italiano —el llamadoestilo italo-gótico—, en contraposición al naturalismo científico liderado por Masaccio. Este estilo se basaba en la preponderancia de la línea y el dibujo sobre el color, así como un deje estilizado y sentimentalista, de gracia femenina y cierto amaneramiento. Prácticamente toda su vida profesional transcurrió en Florencia, excepto su participación en la decoración de laCapilla Sixtina enRoma entre 1481 y 1482, en colaboración conPerugino,Cosimo Rosselli y Ghirlandaio. Entre 1478 y 1485 realizó, probablemente por encargo deLorenzo di Pierfrancesco de Médici, tres obras basadas en lamitología clásica grecorromana:La primavera (c. 1478),Palas y el Centauro (c. 1482-1483) yEl nacimiento de Venus (c. 1482-1485), todas ellas conservadas en los Uffizi. En estas obras desarrolló un contenido iconográfico vinculado a la filosofíaneoplatónica desarrollada en laAcademia Platónica Florentina por iniciativa deCosme de Médicis, integrada por filósofos, artistas y escritores comoMarsilio Ficino,Giovanni Pico della Mirandola,Cristoforo Landino,Leon Battista Alberti yAngelo Poliziano. Sus obras posteriores se alejaron del paganismo y se volvieron más serias y rigurosas, probablemente por influencia del predicadordominicoGirolamo Savonarola. En su momento fue el pintor más popular de Florencia, pero después de 1500 —coincidiendo con el regreso a la ciudad deLeonardo da Vinci— su estilo lineal quedó fuera de moda y, tras su muerte, su obra cayó en el olvido, hasta que su figura fue recuperada por losprerrafaelitas a mediados del siglo XIX.[2]
El estilo inicial de Botticelli estuvo marcado por una fluidez lineal combinada con una firmeza plástica derivada de Verrocchio, como se denota en sus vírgenes, la más notable de las cuales es laVirgen del rosal (c. 1468, Uffizi). Su serie de cuadros mitológicos para los Médici —iniciada con laPrimavera— está marcada por el equilibrio espacial y una mayor consistencia formal influida por Piero Pollaiuolo. Con su colaboración en la Capilla Sixtina se inició su fase «clásica», en la que alcanza un equilibrio pleno entre la composición naturalista y una cierta abstracción formal. Sin embargo, ya enEl nacimiento de Venus se percibe una cierta tensión rítmica, que se acentúa en obras posteriores comoVirgen y santos (1485,Staatliche Museen,Berlín),Virgen de la granada (1487, Uffizi) y elRetablo de san Marcos (1490, Uffizi). Sus obras posteriores, marcadas por una nueva pasión religiosa influida por Savonarola, muestran un ritmo más quebrado y una sensibilidad más inquieta, como enLa calumnia de Apeles (1495, Uffizi). Sus últimas obras son ya completamente arcaizantes, fuera del ambiente artístico de su tiempo:Natividad mística (1501,The National Gallery,Londres),Crucifixión (c. 1500-1505,Fogg Art Museum,Cambridge).[3]
Tradicionalmente se ha creído que esta obra, comoLa primavera, fue encargada porLorenzo di Pierfrancesco de Médici, primo deLorenzo el Magnífico, para adornar laVilla di Castello, en la campiña florentina.[4] La idea parte de que fue allí donde las contemplóGiorgio Vasari años después. Estudios recientes indican otra cosa:La primavera se pintó para la casa de Lorenzo en la ciudad de Florencia yEl nacimiento de Venus fue un encargo de otra persona para un lugar diferente. Por lo tanto, no se conoce la fecha exacta de su composición, ni tampoco el comitente para el cual fue ejecutado. Actualmente se considera que debió pintarse entre 1482 y 1485; en cualquier caso, después de la estancia romana de Botticelli.[5]
Este cuadro fue revolucionario en su época, por ser la primera obra de gran formato de tema exclusivamente mitológico, además de undesnudo, algo todavía no del todo bien visto por la moral imperante en la época.[6]
Según concuerdan la mayoría de las fuentes, la modelo de Venus fue Simonetta Cattaneo, de casadaSimonetta Vespucci (c. 1453-1476), una joven de gran belleza, fallecida prematuramente a los veintitrés a causa de latuberculosis.[5] A los dieciséis años casó con Marco Vespucci, quien la introdujo en el círculo de la nobleza florentina, donde causó una gran admiración. Fue modelo de numerosos artistas, como Botticelli, Piero di Cosimo o Domenico Ghirlandaio, de tal forma que se convirtió en el prototipo de belleza del Renacimiento quattrocentista. Botticelli la retrató, además de enEl nacimiento de Venus, enLa primavera (como la diosaFlora),Palas y el Centauro (comoPalas),Venus y Marte (comoVenus),La calumnia de Apeles (la Verdad),Virgen de la granada y en laVirgen del Magnificat, así como en algunas figuras de lasPruebas de Moisés de la Capilla Sixtina, además de un retrato póstumo (c. 1476-1480,Gemäldegalerie de Berlín).[7]
El cuadro estuvo en la Villa di Castello hasta 1815, fecha en que fue depositado en la Galería Uffizi.[8] Fue restaurado en 1987, fecha en que se le retiró una capa de barniz que le daba un tono amarillento.[9]
Las fuentes literarias de esta obra sonOvidio (Las metamorfosis, II 27;Fastos, V 217) yAngelo Poliziano (Stanze per la Giostra, 1494).[10] Además, existía en la Florencia de la época el recuerdo de una pintura legendaria del griegoApeles, tituladaVenus Anadiomena y que Poliziano describe en una poesía, inspirada en un pasajehomérico que, segúnPlinio, narraba el nacimiento de la diosa. Otra fuente podría ser el poema anónimoPervigilium Veneris (sigloii oiii), que describe la llegada de Venus aSicilia.[8] En suTeogonía,Hesíodo también habla de Afrodita Anadiomene («surgida de las agua»), fruto de la unión entre el cielo y el agua.[11]
El tema lo tomó probablemente de unos versos deStanze per la Giostra de Poliziano (99-101):[12]
En el seno del tempestuoso Egeo / se ve a Tetis con el abultado vientre [...] errar por las ondas en blanca espuma envuelta / y dentro nacida con movimientos delicados y alegres / una doncella con rostro no humano / De céfiros lascivos empujada hasta la orilla / Gira sobre una concha y parece que el cielo goza con ello. [...] La diosa aprieta con la diestra la cabellera / con la otra el dulce pomo recubre [...] De tres ninfas en el seno fue acogida / y en estrellado vestido envuelta.[13]
En su obra, Poliziano narró el torneo celebrado el 29 de enero de 1475 para celebrar la alianza entre Florencia,Milán yVenecia. En este torneo participóGiuliano de Médici, el hermano menor de Lorenzo el Magnífico, quien encargó a Botticelli la elaboración de un estandarte. En este tipo de pendones era costumbre plasmar un tipo de imágenes alegóricas de difícil interpretación, generalmente dedicadas a amores secretos, una tradición procedente de la literaturatrovadoresca medieval. Al parecer, Giuliano estaba enamorado de Simonetta, una joven que ejemplarizaba el tipo de mujer ensalzado porPetrarca, que aunaba belleza con cualidades morales; aunque su fidelidad a su esposo era famosa, Giuliano se entregó a un amor imposible que, al fin y al cabo, era el paradigma del amor cortesano. En su estandarte, Botticelli pintó una figura femenina vestida con un túnica blanca bordada en oro, que aludía aPalas Atenea. Estaba posada sobre unas ramas de olivo prendidas en llamas y portaba casco, lanza y un escudo con la cabeza deMedusa. Tras ella había un olivo con la figura deCupido atada al árbol con hilos de oro, con su arco y flechas rotos a sus pies. En la parte superior figuraba la leyendala sans par («la sin igual») escrita enletras góticas doradas. El simbolismo es claro: Palas representa a Simonetta, vestida con túnica blanca como símbolo de castidad, y cuya armadura la protege de las flechas del amor. La leyenda de los dos amantes se magnificó por su trágico fin en plena juventud: Simonetta murió de tuberculosis y Giuliano asesinado en laconspiración de los Pazzi.[14]
Según cuenta la leyenda,Venus (Afrodita en lamitología griega), diosa del amor, nació de los genitales del diosUrano, cortados por su hijoSaturno y luego arrojados al mar. El título de la obra no es, por lo tanto, exacto, ya que el cuadro no representa el momento del nacimiento de la diosa, sino que muestra la llegada de Venus, sobre una concha, a la playa de una de las islas que tradicionalmente se le dedican, comoChipre,Pafos oCiterea. Según el mito, la diosa fue transportada porCéfiro, dios del viento oeste, hasta tierra, y acogida por lasHoras, las diosas de las estaciones, quienes la vistieron y condujeron a la morada de los dioses.[15] Así, Botticelli omite el suceso truculento de la castración y se centra en el surgimiento de la diosa del mar y su llegada a tierra impulsada por los vientos, en medio de una lluvia de flores que simbolizan la fecundación del mar por el cielo.[16]
En la escena representada por Botticelli, Céfiro aparece a la izquierda insuflando un soplo de viento a Venus. Transporta en sus brazos aCloris (Flora en lamitología romana), la diosa de las flores y los jardines, mujer de Céfiro, y están rodeados de flores que parecen caer del cielo. Sonrosas, la flor del amor, creada según el mito al mismo tiempo que la diosa.[6] Según otra interpretación, en vez de Cloris podría tratarse deAura, la diosa de la brisa.[17] En el centro aparece Venus desnuda sobre una concha, símbolo de fertilidad.[11] A su lado, en la esquina inferior izquierda, aparecen unosjuncos marinos, en medio de unas olas en forma de V.[6] A la derecha aparece una de lasHoras, seguramente la Primavera, que tiende un manto púrpura para cubrir a la diosa recién nacida. Lleva un traje floreado, blanco y bordado deacianos. Un cinturón de rosas rodea su cintura y en el cuello luce una elegante guirnalda demirto, planta sagrada de Venus y símbolo del amor eterno. Entre sus pies florece unaanémona azul, que se relaciona con la llegada de la primavera. Los árboles del fondo sonnaranjos, veteados de flores y espinas doradas, imitando el color del cabello de Venus.[18]
El paisaje del fondo es meramente decorativo, lo importante en la imagen son las figuras, dispuestas a modo defriso. Esta sensación se refuerza por la poca sensación de profundidad que ofrece el cuadro, que parece uncollage con un fondo plano y unas figuras superpuestas. Las olas del mar dan más sensación de alfombra que de ondas marinas y los árboles de la derecha no guardan relación de proporción con las figuras. En cuanto a cromatismo, los tonos verdeazulados de cielo y mar contrastan con los tonos pálidos de las figuras, mientras que los toques dorados esparcidos por todo el cuadro proporcionan luminosidad al ambiente.[19]
La postura de Venus imita las de la estatuaria clásica grecorromana, un guiño del pintor a la tradición que sin duda sería reconocido por el espectador más erudito. La figura está desplazada ligeramente a la derecha, con lo que el peso recae sobre la pierna izquierda, una postura conocida en el arte clásico comocontrapposto.[9] Con su mano derecha se tapa los senos, mientras que con la izquierda sostiene una mata de su larga cabellera rubia con la que se cubre la ingle. Esta postura recuerda la de laVenus Púdica, una tipología frecuente en la estatuaria clásica, como laAfrodita de Cnido, laVenus Capitolina, laAfrodita de Menofanto o laVenus de Médici.[20] Sus rasgos faciales, como los de la mayoría de personajes retratados por el artista, destacan por sus finas narices, pómulos pronunciados y recias mandíbulas, destacando la estructura ósea de las figuras.[21]
Desde los tiempos de laRoma clásica no se había vuelto a representar a esta diosa pagana desnuda y de tales dimensiones. El desnudo femenino, considerado pecaminoso en elarte medieval cristiano, se recuperó en el Renacimiento como símbolo de inmaterialidad. En consonancia con el neoplatonismo de la Academia Florentina, esta Venus no representa el amor carnal o el placer sensual sino que, con su postura y sus facciones finas, se acerca más al ideal de inteligencia pura o saber supremo, o bien la verdad moral o metafísica. Según esta filosofía, la belleza es un atributo de la divinidad, por lo que la representación de Venus es equiparable a la de laVirgen María.[22]
Sobre esta obra se ha efectuado a menudo una lectura en clave neoplatónica. En función de una segunda leyenda que hacía de Afrodita hija deZeus yDione,Platón, enEl banquete, imaginó la existencia de dos Afroditas: la nacida de Urano (el Cielo) seríaAfrodita Urania (celeste), que representaría el amor puro y espiritual, mientras que la hija de Dione seríaAfrodita Pandemos (popular), que significaría el amor vulgar, material.[15] Esta diferenciación entre dos Venus como personificaciones de dos tipos de amor fue recogida por la Academia Florentina, en cuyo ambiente estaba inmerso Botticelli.Marsilio Ficino, uno de los principales teóricos de la escuela, recuperó la figura de Venus como modelo de virtudes y de exaltación mística, y opuso las dos figuras de Venus como símbolos de lo que hay de divino y de terrenal en la mujer.[23] Así, ya en laPrimavera Botticelli recogió esta idea, donde las figuras representadas simbolizarían el circuito del amor, desde el terrenal representado por Céfiro hasta el celestial simbolizado porMercurio. De igual manera, enEl nacimiento de Venus, la figura central sería la de la Venus celeste, engendrada por la unión entre el espíritu y la materia.[4]
En consonancia con estas teorías, enEl nacimiento de Venus Botticelli simbolizó con la contraposición luz-oscuridad la dicotomía entre materia y espíritu: en la parte izquierda del cuadro la luz corresponde al alba (Céfiro era hijo deAurora, la diosa del amanecer), mientras que en la parte derecha, más oscura, se sitúa la tierra y el bosque, como elementos metafóricos de la materia. Venus se encuentra en el centro, entre el día y la noche, entre el mar y la tierra, entre lo divino y lo humano.[24]
Por otro lado,Giulio Carlo Argan (Botticelli, 1957) señaló una posible concordancia entre la mitología clásica y la religión cristiana: así, la figura de Venus representaría el alma cristiana surgiendo del agua delbautismo.[4] De hecho, se ha señalado en ocasiones la similitud compositiva entre esta obra yEl bautismo de Cristo deAndrea del Verrocchio yLeonardo da Vinci (c. 1475-1478, Uffizi).[25] Por su parte,Ernst Gombrich (Botticelli's Mythologies, 1945) identificó esta obra como el nacimiento deHumanitas, de la humanidad, una personificación del nuevohumanismo renacentista.[4]
La plena interpretación de este cuadro está supeditada a su relación con laPrimavera. SegúnErwin Panofsky (Renacimiento y renacimientos en el arte occidental, 1975), en ambas obras la figura de Venus ocupa el lugar central, aunque una está desnuda (Nacimiento) y otra vestida (Primavera), y representan los dos polos de esta figura mítica: en elNacimiento se representa la Venus celeste y en laPrimavera la Venus vulgar. Por el contrario de lo que podría parecer, es la celeste la que se muestra desnuda, porque su belleza es pura y de origen sobrenatural.Tiziano hizo la misma contraposición enAmor sacro y amor profano (1515,Galería Borghese, Roma). Otra correspondencia, señalada porEdgar Wind (Los misterios paganos del Renacimiento, 1972), es la presencia de la Hora Primavera dispuesta a cubrir a la diosa con un manto, lo que equivaldría a ocultar la verdadera belleza pura y desnuda; una vez cubierta, se transforma en la Venus vulgar que aparece en laPrimavera. En última instancia, una es reflejo de la otra, la belleza corporal como reflejo de la belleza espiritual, el amor humano como reflejo del amor divino.[26]
Algunos historiadores del arte como Gombrich (op. cit.) yAndré Chastel (Arte y humanismo en Florencia en la época de Lorenzo el Magnífico, 1991) han señalado igualmente su concordancia con la religión católica, derivada del intento de la Academia Florentina de aunar la filosofía platónica con la doctrina cristiana. Ficino llegó a equiparar a Platón con el Dios Padre y aPlotino como su hijoCristo. Así, las obras mitológicas de Botticelli reflejarían también valores propios del arte sagrado, mediante una transferencia de tipos que vincularía las imágenes profanas con las de culto religioso. Según estos estudiosos, el nacimiento de Venus podría relacionarse con el bautismo de Cristo, mientras que el jardín del Amor equivaldría al Paraíso terrenal. Panofsky también señala el parecido de la Venus de laPrimavera con una Virgen de laAnunciación. En cualquier caso, es innegable el parecido de numerosas vírgenes botticellianas con diosas mitológicas, partiendo además de que la modelo de ambos tipos fue en varias ocasiones Simonetta Vespucci.[27]
El cuadro está realizado altemple sobre lienzo. Por lo general, en sus obras de caballete preparaba la superficie conblanco de España y blanco de color en polvo, ligados con cola de carpintero. Sobre esta base ejecutaba mediante incisión con estilete las líneas directrices de la composición (perspectiva, arquitecturas) y posteriormente delineaba con pincel las líneas y contornos de figuras y objetos, con una tinta oscura muy líquida. A continuación aplicaba el color en capas sucesivas, separadas con un barniz de cola de pergamino. Por último, aplicaba algunasveladuras con temple de caseína, con las que ejecutaba los últimos planos, como paisajes y demás.[28]
Algunos estudios han indicado que la obra podría estar mutilada unos 30 o35 cm en su parte superior. Así, la altura original del cuadro podría haber sido la misma que laPrimavera yPalas y el centauro, lo que reforzaría la hipótesis de un único encargo de estas tres obras.[29]
En esta obra, Botticelli se alejó de la descripción realista para priorizar el sentido alegórico de la obra. Así, prescindió de la perspectiva y distorsionó las formas, especialmente en cuanto a la estilización de las figuras. La naturaleza está idealizada, convertida en un escenario decorativo que busca más la estética, el ideal de belleza, que no la plasmación de una naturaleza real. Por otro lado, la figura de Venus tiene un aire ausente, nostálgico, de evocación de una edad dorada irremediablemente perdida, la edad clásica tan evocada por los neoplatónicos.[4]
Para esta obra se inspiró en los pocos restos de obras clásicas que tenía a su alcance, algunos sarcófagos, joyas, relieves, cerámicas y dibujos, y creó un arquetipo de belleza que sería identificado como el ideal clásico de belleza desde el Renacimiento. EnLa primavera recuperó el género deldraperie mouillée que repitió enEl nacimiento, con unas finas telas semitransparentes que dejan entrever el contorno del cuerpo, con un sentido del clasicismo procedente de las pinturas dePompeya yHerculano o los estucos dePrima Porta y laVilla de Adriano. Sin embargo, Botticelli se alejó del carácter volumétrico del desnudo clásico, con unas figuras frágiles y esbeltas que respondían más al concepto moderno del cuerpo humano, al tiempo que sus rostros son más personales y humanizados que los ideales prototipos clásicos. EnEl nacimiento de Venus, pintado tras su estancia enRoma, donde realizó sus frescos de laCapilla Sixtina, mostró un más puro clasicismo, gracias a su contacto con las antigüedades romanas presentes en la ciudad de los papas. Así, su Venus está despojada ya de todo ropaje y de cualquier tipo de cortapisa moralista, abandonando definitivamente el arte medieval para entrar de lleno en la modernidad.[30]
La figura de Venus, pese al clasicismo de la composición, responde más a criteriosgóticos, no tanto en cuanto a proporciones, sino en ritmo y estructura: su forma curva hace que la figura no esté distribuida equitativamente, sino que el peso cae más a la derecha, y el movimiento ondulado de su contorno y sus cabellos da la sensación de estar flotando en el aire. Pese a la esbeltez de sus proporciones, algunas partes del cuerpo están desproporcionadas: tiene el cuello demasiado largo, los hombros caídos y el brazo derecho más largo de lo normal. Pese a todo, su figura muestra una innegable gracia y armonía, por lo que se convirtió en el prototipo de la belleza de su tiempo.[31]
Sobre el goticismo de la figura de Venus, cabe señalar que Botticelli pudo tener un referente en la estatua de laTemplanza del púlpito de lacatedral de Pisa, obra deGiovanni Pisano de alrededor de 1300-1310. Esta figura es un claro ejemplo de Venus Púdica copiada sin duda de esculturas clásicas, que se cubre sus partes íntimas con sus brazos, y es uno de los pocos eslabones existentes entre el arte clásico y el renacentista en el tema del desnudo mitológico.[32]
Moneda de 10 céntimos de euro italiana con la efigie del Venus de Botticelli
LaVenus de Botticelli tuvo un gran éxito en su día y su figura fue reproducida en numerosas obras tanto del propio taller del artista como por parte de otros artistas. Del taller de Botticelli se conservan dos copias, una en laGemäldegalerie de Berlín y otra en laGalleria Sabauda deTurín.[33] El éxito de esta obra conllevó incluso su exportación a otros países, especialmenteFrancia yAlemania. Su influencia se denota en obras como el óleo deVenus y Cupido delalemánLucas Cranach el Viejo de 1509 (Museo del Hermitage,San Petersburgo),[34] de tamaño natural y la primera de varias obras realizadas por Cranach con Venus como protagonista, normalmente acompañada de Cupido,[35] y que combina la influencia delRenacimiento italiana con la religión y la moral delhumanismo alemán, siendo la primera pintura de Venus desnuda realizada por un artista del norte de Europa.[36]