Marco Didio Juliano (enlatínMarcus Didius Iulianus; 29 de enero de 133 - 2 de junio de 193), a veces llamado comoJuliano I, fue el segundoemperador romano del llamadoaño de los cinco emperadores. Su gobierno duró solo 66 días.
Tras la muerte dePertinax, en el Imperio romano se asentó tal estado deanarquía que el trono imperial fue subastado al mejor postor por lospretorianos. Aunque muchos anteriores emperadores se habían garantizado su puesto sobornando a los integrantes de la Guardia Pretoriana, el proceso de subasta del trono de uno de los imperios más poderosos del mundo era tan escandaloso para sus contemporáneos que resultaba totalmente ofensivo.
Aunque Didio Juliano, el ganador de la subasta, era un respetadosenador, fue asesinado apenas pasados los dos primeros meses de gobierno. A su muerte, el estado de guerra civil que experimentaba el imperio prosiguó hasta que un general,Septimio Severo, logró alzarse con elpoder político.
Al igual que todos los romanos de su posición, Juliano trató de medrar en su carrera política, logrando ser nombradopretor en el año 162. Gobernó sobreMogontiacum (actualMaguncia) donde comandó laLegio XXI Rapax. En el año 170 fue nombradogobernador de laprovincia deGallia Belgica por un periodo de cinco años.
Su defensa de un ataquegermano procedente de la otra orilla delElba le valió unconsulado suffectus en 175. Entre los años 176 y 177 fue nombradogobernador de laprovincia deIliria. En 178 gobernóGermania Inferior, y posteriormente regresó aItalia. Fue nombrado gobernador deBitinia tras exiliarse en su ciudad natal durante un breve periodo al ser acusado de formar parte de la conspiración urdida a fin de derrocar aCómodo. Posteriormente se trasladó aÁfrica, donde sirvió comoprocónsul. Designado procónsul deAsia, gobernó la provincia en dos fases (188-190) y (192-193)
Tras la muerte delemperadorPertinax, laGuardia Pretoriana subastó el trono imperial entre los hombres más ricos e influyentes de Roma, algo intolerable para la sociedad romana de la época. Didio Juliano se impuso aTito Flavio Sulpiciano, suegro de Pertinax y por tanto peligroso para los pretorianos. El precio final por el trono se estipuló en 25 000 sestercios por soldado.
Tras la compra del trono, los pretorianos obligaron alSenado a nombrar nuevo emperador a Didio Juliano. La ira del pueblo aumentó cuando Didio Juliano comenzó a realizar promesas a largo plazo.
Trató de ganarse alordo equester para su causa, y de calmar al pueblo mediante la supresión de varias medidas tomadas por Pertinax, si bien no concedió los honores debidos al anterior emperador por miedo a enajenarse a la facción militar. Otorgó tanto a su esposaManlia Escantila como a su hijaDidia Clara el título deAugusta. Las ediciones monetarias de su reinado, que muestran a su esposa y sus hijas, señalan su voluntad de crear una dinastía propia.
No obstante, desde su proclamación como emperador, Juliano encontró resistencia no sólo entre la plebe, sino también en elejército. Tras unas semanas, tres gobernadores de provincia,Clodio Albino,Pescenio Níger ySeptimio Severo se rebelaron al nuevo orden. El primero y el tercero de estos se unieron y marcharon juntos sobre Roma.
El levantamiento del ejército de Septimio Severo acantonado enPanonia, al que pronto se unieron las tropas desplegadas en losBalcanes yGermania comprendía 15legiones veteranas y fuertemente armadas. Por su parte, aPescenio Níger se le unieron las legiones acampadas en Siria y las tropas enviadas por elemperadorarsácidaVologases V.
Juliano respondió a la amenaza que se le presentaba fortificando Roma tan rápido como las fuerzas de que disponía le permitían. Por su parte, los rebeldes ya se encontraban enRávena, donde capturaron gran parte de laflota romana. Es posible que Juliano empleara a loselefantes destinados a servir en el circo de la ciudad para defenderla.
Entonces cometió un gran error; envió una brigada integrada por pretorianos a realizar trabajos en las murallas de la ciudad. Los hombres que formaban este destacamento eran soldados de élite, que aprovecharon esta situación para escapar. Con esto Juliano perdía la confianza de la tropa y un buen número de soldados.
Septimio Severo proseguía su marcha sobre la capital del Imperio, haciendo que los senadores decidieran enviarle una delegación en la que le juraban lealtad. Muchos ciudadanos huyeron de la ciudad por miedo a lo que podía pasar. Desesperado, Juliano envió a suprefecto del pretorio a Septimio Severo a fin de que le solicitara compartir el trono de manera simultánea. No obstante, este mató al mensajero y envió un mensaje a los pretorianos diciéndoles que si le entregaban a los asesinos de Pertinax les garantizaría la impunidad, oferta que los pretorianos aceptaron.
El Senado se reunió y proclamó por unanimidad a Septimio Severo nuevo emperador del Imperio romano. Juliano permaneció en el Palacio Imperial, pero fue asesinado por órdenes del nuevo emperador. SegúnDión Casio, sus últimas palabras fueron:
Lutz Benseler (2004).Die Staatsfinanzen im römischen Reich der Kaiserzeit unter Didius Iulianus. Marburg.
Richard de Kind (2004). "Pertinax oder Didius Julianus? Einige Überlegungen zur Kaiserikonographie von 193 n. Chr."Bulletin Antieke Beschaving79: 175–196.
J. B. Leaning (1989). "Didius Julianus and His Biographer".Latomus48: 548ff.