

Labóveda de abanico, también denominadabóveda palmeada, es un tipo debóveda de crucería desarrollada en elgótico tardío en la que losnervios son numerosos y tienen forma deabanico. Es un elemento arquitectónico típico deInglaterra, en las fases finales del gótico denominadasgótico perpendicular yestilo Tudor.[1]
El origen de esta bóveda se ha detectado enGloucester entre 1351 y 1377;[2] siendo el ejemplo más antiguo conservado las bóvedas del pasillo este del claustro de lacatedral de Gloucester,[3] construido porTomás de Canterbury, que habría también levantado unas bóvedas de abanico (hoy desaparecidas, aunque se conserva un dibujo deWilliam Stukeley) en lasala capitular de lacatedral de Hereford, donde dejó de trabajar en 1364.[4]
La bóveda de abanico mayor del mundo es la de lacapilla del King's College deCambridge, construida entre 1512 y 1515 porJohn Wastell, asesorado porWilliam Vertue, que había experimentado esta forma en laabadía de Bath (desde 1501). Otro buen ejemplo es la bóveda sobre la escalera del colegioChrist Church (Oxford), de 1640.
A pesar de que la bóveda de abanico se restringió a Inglaterra, se ha propuesto queCatalina de Aragón (esposa de Enrique VII y Enrique VIII e hija de los Reyes Católicos) pudo influir en la elección de una forma similar para las bóvedas de lacatedral de Barbastro[5] (cuya forma en realidad es la debóveda estrellada olierne, no muy diferente a las de laLonja de Zaragoza o de laLonja de Valencia).[6]
La diferencia principal con la bóveda de crucería tradicional es el abandono de la curva convencional delarco apuntado y su sustitución por varias curvas formadas por arcos deelipse lo que permite colocar todas las claves en un mismo plano, dando como resultado una sucesión de pirámides curvilíneas.[7]
Los nervios del abanico tienen todos la misma curva y están colocados de forma equidistante dispuestos sobre una superficie curva continua, y no todos tienen la misión de repartir cargas sino que la mayoría tienen una función puramente estética: las fuerzas de carga se transmiten por los meridianos.[8] El resultado final era un techo ondulante, de gran solidez a pesar de que no todos los nervios fuesen de carga.[9]