En su juventud se sintió atraído por lafe maniquea y, más tarde, por lafilosofía helenística delneoplatonismo. Tras su conversión al cristianismo en 386, Agustín desarrolló su propio enfoque de la filosofía y la teología, acomodando una variedad de métodos y perspectivas.[3] Autor prolífico,[4] dedicó gran parte de su vida a escribir sobrefilosofía yteología, siendoConfesiones yLa ciudad de Dios sus obras más destacadas.
En elcristianismo oriental, sus opiniones son más controvertidas, en particular su doctrina delfilioque,[12] que fue rechazada por la Iglesia ortodoxa oriental.[13]También resultan controvertidas sus opiniones sobre elpecado original, la doctrina de la gracia y lapredestinación.[12] No obstante, las iglesias ortodoxas griega y rusa lo consideran santo, con festividad el 15 de junio,[12][14] y su influencia fue notable en algunos Padres de la Iglesia Oriental, sobre todo enGregorio Palamás.[15] Entre los teólogos ortodoxos orientales modernos, sus opiniones han sido atacadas notablemente porJohn Romanides,[16] mientras que otros han mostrado una aprobación significativa, principalmenteGueorgui Florovski.[17]
Agustín de Hipona, también conocido como «San Agustín» o «San Austin»,[18] es conocido por varioscognomen en las distintas denominaciones del mundo cristiano, entre ellos «Beato Agustín» y «Doctor de la Gracia»[19] (Doctor gratiae).
Su padre, llamado Patricio, era un pequeño propietariopagano, y su madre, la futura santaMónica,[25] eracristiana y es puesta por laIglesia como ejemplo de madre abnegada.[26] Tenía un hermano llamado Navigius y una hermana cuyo nombre se ha perdido, pero que se recuerda convencionalmente comoPerpetua.[27]
San Agustín y santa Mónica (1846), porAry Scheffer.
El apellido de Agustín, Aurelius, sugiere que los antepasados de su padre eranliberados de lagens Aurelia, a quienes se les concedió la ciudadanía romana plena mediante elEdicto de Caracalla en el año 212. La familia de Agustín era romana, desde un punto de vista legal, desde al menos un siglo antes de su nacimiento.[28] Se supone que su madre, Mónica, era de etniabereber, basándose en su nombre,[29][30], pero como su familia era dehonestiores, una clase alta de ciudadanos conocidos como hombres honorables, es probable que la primera lengua de Agustín fuera el latín.[29] Los eruditos están de acuerdo en que Agustín y su familia eranbereberes[31][32][33][34][32][35] pero estaban muy romanizados, y en casa solo hablaban latín por una cuestión de orgullo y dignidad.[34] En sus escritos, Agustín menciona de pasada su identidad como africano romano. Por ejemplo, se refiere aApuleyo como «el más notorio de nosotros, los africanos»,[34][36] y a Ponticianus como «un compatriota nuestro, en la medida en que es africano»,[34][37] y aFausto de Mileve como «uncaballero africano».[34][38]
Mónica le enseñó a su hijo los principios básicos de la religión cristiana y, al ver cómo el joven Agustín se separaba del camino delcristianismo, se entregó a la oración constante en medio de un gran sufrimiento. Años más tarde Agustín se llamará a sí mismo «el hijo de las lágrimas de su madre».[39] En Tagaste comenzó Agustín sus estudios básicos, y posteriormente su padre lo envió aMadaura a realizar estudios degramática.[40]
A los 11 años, Agustín fue enviado a la escuela de Madaurus (ahoraM'Daourouch), una pequeña ciudad numidia situada a unos 19 millas (30,6 km) al sur de Tagaste. Allí se familiarizó con la literatura latina, así como con las creencias y prácticas paganas.[41] Su primera reflexión sobre la naturaleza del pecado se produjo cuando él y varios amigos robaron peras de un jardín del vecindario. Cuenta esta historia en su autobiografía, Confesiones. Se da cuenta de que las peras «no eran tentadoras ni por su color ni por su sabor»: no tenía hambre ni era pobre, y tenía suficientes frutas que eran «mucho mejores». En los capítulos siguientes, Agustín se angustia por este pecado pasado[42] y llega a la conclusión de que fue el bien de la «compañía» entre él y sus cómplices lo que le permitió deleitarse con este robo.[43]
A los 17 años, gracias a la generosidad de su conciudadano Romanianus,[44] Agustín se trasladó aCartago para continuar su educación enretórica, aunque esto superaba los medios económicos de su familia.[45] En su juventud Agustín llevó durante un tiempo un estilo de vidahedonista, relacionándose con jóvenes que se jactaban de sus hazañas sexuales. La necesidad de ganarse su aceptación animaba a chicos inexpertos como Agustín a buscar o inventar historias sobre experiencias sexuales.[46]
Agustín destacó en el estudio de las letras. Sin embargo, él mismo reconoce en lasConfesiones que no era un buen estudiante y que debió ser obligado a estudiar para aprender (cf.Confesiones 1,12,19). En cualquier caso, mostró un gran interés por laliteratura, especialmente la griega clásica, y poseía granelocuencia.[47] Sus primeros triunfos tuvieron como escenarioMadaura yCartago, donde se especializó en gramática yretórica.[40] Durante los años de estudiante en Cartago sintió una irresistible atracción hacia elteatro. Al mismo tiempo, gustaba en gran medida de recibir halagos y la fama, que encontró fácilmente en aquellos primeros años de su juventud. Durante su estancia en Cartago mostró su genio retórico y sobresalió en concursos poéticos y certámenes públicos. Compaginó sus pasiones y su espíritu sensual con los estudios, especialmente los defilosofía. Años después, Agustín hizo una fuerte crítica sobre esta etapa de su juventud en el libroConfesiones.
A los diecinueve años, la lectura deHortensius deCicerón despertó en la mente de Agustín el espíritu de especulación y así se dedicó de lleno al estudio de la filosofía, disciplina en la que sobresalió.
Durante esta época conoció el joven Agustín a una mujer con la que mantuvo una relación estable durante más de quince años,[48] y con la cual tuvo un hijo:Adeodato (372-388), que significa «regalo de Dios»,[49] considerado extremadamente inteligente por sus contemporáneos. Su madre se opuso a la relación y quería que Agustín se casara con alguien de su clase social, pero Agustín persistió en la relación[50] hasta 385, cuando le puso fin para prepararse para casarse con una heredera adolescente. Sin embargo, cuando pudo casarse con ella, Agustín ya se había convertido al cristianismo y decidido convertirse en sacerdote cristiano, por lo que el matrimonio no se celebró.[48][51]
El retrato más antiguo conocido de Agustín en un fresco del siglo VI, Lateran, Roma
Agustín enseñó gramática en Tagaste entre los años 373 y 374. Al año siguiente se trasladó a Cartago para dirigir una escuela de retórica y permaneció allí durante los nueve años siguientes.[44]
Agustín abrazó elmaniqueísmo, si bien nunca fue iniciado ni «elegido», sino «oyente», el nivel más bajo en la jerarquía de esta religión.[19][52] Mientras aún estaba en Cartago, un encuentro decepcionante con el obispo maniqueoFausto de Mileve, un exponente clave de la teología maniquea, inició el escepticismo de Agustín hacia el maniqueísmo.[19] En 380 el emperador romanoTeodosio I impuso el cristianismo como única religión legítima del Imperio mediante elEdicto de Tesalónica[53] y dos años después dictó una sentencia de muerte para todos los monjes maniqueos.
En 383 partió paraRoma, por una motivación intelectual y de conocer nuevos horizontes, pero, mayoritariamente, porque había oído que los estudiantes en Roma eran mucho más educados y respetuosos con los docentes que aquellos a los que daba clase en Cartago (cf.Confesiones 5,8,14). Su madre quiso acompañarle, pero Agustín la engañó y la dejó en tierra (cf.Confesiones 5,8,15). Sin embargo, Agustín se sintió decepcionado por la apática acogida que recibió. Era costumbre que los alumnos pagaran las tasas al profesor el último día del trimestre, y muchos asistían fielmente a clase durante todo el trimestre, pero luego no pagaban.
En Roma, se interesó por elescepticismo del movimiento de laNueva Academia. Gracias a su educación, Agustín tenía una gran destreza retórica y conocía muy bien las filosofías que sustentaban muchas religiones.[54] Sus amigos maniqueos le presentaron al prefecto de la ciudad de Roma,Simaco, a quien la corte imperial deMilán[19] había pedido que proporcionara un profesor de retórica. Agustín, que se había repuesto de una grave enfermedad, fue nombrado gracias a Simacomagister rhetoricae en Milán a finales de 384. A los treinta años, había conseguido el puesto académico más destacado del mundo latino en una época en la que tales cargos facilitaban el acceso a la carrera política. Como maniqueo y orador imperial en Milán,[55] Agustín era el rival enoratoria delobispoAmbrosio de Milán. En Milán, la religiosidad de su madre, los propios estudios de Agustín sobre elneoplatonismo y su amigoSimpliciano le impulsaron hacia el cristianismo.[44]
«San Agustín y su madre, Santa Mónica» (1846) porAry Scheffer
En Milán, Agustín empezó a asistir comocatecúmeno a las celebraciones litúrgicas del obispoAmbrosio, que era un maestro de la retórica, pero más mayor y con más experiencia.[56] Pronto, su relación creció, como escribió Agustín: «Y comencé a quererlo, por supuesto, no al principio como maestro de la verdad, pues había perdido toda esperanza de encontrarla en tu Iglesia – , sino como hombre amistoso».[57] Agustín estaba muy influenciado por Ambrosio, más que por su madre.[57] Ambrosio adoptó a Agustín como hijo espiritual tras la muerte del padre de este[58] y le enseñó a interpretar laBiblia.
Ambrosio le hizo conocer los escritos dePlotino y las epístolas dePablo de Tarso, tras lo cual Agustín se convirtió al cristianismo y decidió romper definitivamente con el maniqueísmo. Según su contemporáneo,Jerónimo de Estridón, Agustín «restableció la antigua fe».[59]
Esta noticia llenó de gozo a su madre, que había viajado aItalia para estar con su hijo, buscarle un matrimonio acorde con su clase social y dirigirle hacia elbautismo. Agustín tuvo que terminar su relación de quince años con su pareja, lo cual le entristeció mucho. Como tenía que esperar dos años hasta que su prometida alcanzara la mayoría de edad, se procuró otra concubina pero su herida emocional no se curó.[60] Fue durante este periodo cuando pronunció su famosa oración: «Concédeme lacastidad y lacontinencia, pero aún no».[61]
Alipio de Tagaste disuadió a Agustín de casarse, con el agumento de que le impediría vivir juntos en el amor a la sabiduría. Posteriormente decidió vivir enascesis, tras leer escritosneoplatónicos facilitados por el sacerdoteSimpliciano y el filósofoMario Victorino, pues losplatónicos le ayudaron a resolver el problema delmaterialismo y el del origen delmal.
Agustín es bautizado por el obispo Ambrosio (fresco deBenozzo Gozzoli).
En 386, se consagró al estudio formal y metódico de las ideas del cristianismo. Renunció a sucátedra y se retiró con su madre y unos compañeros a la villa deCasiciaco, cerca de Milán, para dedicarse por completo al estudio y a la meditación. Años más tarde, Agustín evocó su vida en Casiciaco como «Christianae vitae otium», el ocio de la vida cristiana.[62]
En 385,[63] o agosto de 386 según otra fuente,[64] a la edad de 31 años, tras haber oído hablar de la primera lectura de Ponticianus y sus amigos de la vida deAntonio del Desierto, Agustín se convirtió al cristianismo.[65] Según escribió, la crisis decisiva previa a la conversión se dio estando en el jardín con su amigo Alipio, reflexionando sobre el ejemplo de Antonio, cuando oyó la voz de un niño de una casa vecina que decía «tolle lege» (toma y lee) y, entendiéndolo como una invitación divina, leyó un pasaje de una carta de Pablo (Rom 13:13-14) que decía «Nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos; nada de rivalidades y envidias. Revestíos más bien del SeñorJesucristo y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias.»[66]
El 24 de abril de 387 fue bautizado en Milán por el obispo Ambrosio que bautizó también a su hijo Adeodato.[67] El año siguiente, Agustín completó suapología «Sobre la santidad de la Iglesia católica».[19] Ese mismo año, Adeodato y Agustín regresaron a África.[44] La madre de Agustín, Mónica, murió enOstia, el puerto de Roma, mientras se preparaban para embarcar hacia África.[68] A su llegada, comenzaron una vida de ocio aristocrático en la propiedad de la familia de Agustín.[69] Poco después, Adeodato también murió.[70] Agustín vendió entonces su patrimonio y entregó el dinero a los pobres. Solo conservó la casa familiar, que convirtió en una fundaciónmonástica para él y un grupo de amigos.[44] Además, aunque era conocido por sus importantes contribuciones a la retórica cristiana, otra de sus grandes aportaciones fue su estilo de predicación.[71]
Más tarde escribió un relatoautobiográfico titulado «Confesiones» (Confessiones), fuente clave (aunque obviamente sesgada) sobre la vida de Agustín, y que desde entonces se ha convertido en un clásico de la teología cristiana. La obra discute la naturaleza deltiempo, lacausalidad, ellibre albedrío y otros temas filosóficos importantes.[72]
Tras convertirse al cristianismo, Agustín abandonó su profesión de profesor de retórica para dedicar más tiempo a la predicación.[73] Cuando llegó a Tagaste, Agustín vendió todos sus bienes y el producto de la venta lo repartió entre los pobres. Se retiró con unos compañeros a vivir en una pequeña propiedad para hacer allí vidamonacal. Años después, esta experiencia fue la inspiración para su famosaRegla. A pesar de su búsqueda de la soledad y el aislamiento, la fama de Agustín se extendió por todo el país.
En 391 viajó a Hipona (Hippo Regius, la modernaAnnaba, en Argelia) para buscar a un posible candidato a la vida monástica, pero durante una celebración litúrgica fue elegido por la comunidad para que fuese ordenadosacerdote a causa de las necesidades del obispo Valerio de Hipona. Agustín aceptó, tras resistir, esta elección, si bien con lágrimas en los ojos. Algo parecido sucedió cuando se le consagró como obispo en 395. Entonces abandonó el monasterio delaicos y se instaló en la casa episcopal, que transformó en un monasterio declérigos.
Le interesaba especialmente descubrir cómo su formación retórica previa en escuelas italianas ayudaría a la Iglesia cristiana a alcanzar su objetivo de descubrir y enseñar las diferentes escrituras de la Biblia.[74] Se convirtió en un famosopredicador (se cree que más de 350 sermones conservados son auténticos) y destacó por combatir lareligión maniquea, a la que anteriormente había adherido.[19] Predicó entre 6000 y 10 000 sermones durante su vida; sin embargo, hoy en día solo se conservan unos 500.[75] Cuando Agustín predicaba sus sermones, estos eran transcritos por taquígrafos.[71] Algunos de sus sermones duraban más de una hora y predicaba varias veces a lo largo de una semana.[75] Cuando se dirigía a su audiencia, se subía a una plataforma elevada; sin embargo, durante sus sermones caminaba hacia el público.[75] Cuando predicaba, utilizaba diversos recursos retóricos, comoanalogías, imágenes verbales,símiles,metáforas,repeticiones yantítesis para explicar mejor la Biblia.[75] Además, utilizaba preguntas y rimas cuando hablaba de las diferencias entre la vida de las personas en la Tierra y en el Cielo, como se puede ver en uno de sus sermones predicados en el año 412 d. C.[76] Agustín creía que el objetivo último de los predicadores es garantizar la salvación de su audiencia.[77]
La actividad episcopal de Agustín fue enorme y variada. Predicó y escribió incansablemente, polemizó con aquellos que iban en contra de laortodoxia de la doctrina cristiana de aquel entonces, presidióconcilios y resolvió los problemas más diversos que le presentaban sus fieles. Se enfrentó amaniqueos,donatistas,arrianos,pelagianos,priscilianistas,académicos, etc. Participó en los concilios regionales III de Hipona de 393, III de Cartago de 397 y IV de Cartago de 419, en los dos últimos como presidente y en los cuales se sancionó definitivamente elCanon bíblico que había sido establecido por el papaDámaso I en Roma en el Sínodo de 382.
En 395, fue nombradoobispo coadjutor de Hipona y poco después se convirtió en obispo titular,[78] de ahí el nombre de «Agustín de Hipona»; y cedió sus propiedades a la iglesia de Tagaste.[79] Permaneció en ese cargo hasta su muerte en 430. Los obispos eran las únicas personas a las que se les permitía predicar cuando él estaba vivo y, a pesar de su apretada agenda, que consistía en preparar sermones y predicar en otras iglesias además de la suya, programaba tiempo para predicar después de ser ordenado.[80][81] Cuando ejercía como obispo de Hipona, su objetivo era atender a los feligreses de su congregación y solía elegir los pasajes que la iglesia tenía previsto leer cada semana.[82] Como obispo, creía que su trabajo consistía en interpretar la obra de la Biblia.[82] Escribió su autobiografía, Confesiones, entre 397 y 398. Su obra La ciudad de Dios fue escrita para consolar a sus compañeros cristianos poco después de que los visigodos saquearan Roma en 410.[83] Agustín trabajó incansablemente para convencer al pueblo de Hipona de que se convirtiera al cristianismo. Aunque había abandonado su monasterio, siguió llevando una vida monástica en la residencia episcopal.[84]
Gran parte de la vida posterior de Agustín fue registrada por su amigoPosidio, obispo deCalama (actualGuelma, Argelia), en su obraSancti Augustini Vita. Durante esta última etapa de su vida, Agustín ayudó a liderar una gran comunidad de cristianos contra diferentes factores políticos y religiosos que tuvieron una gran influencia en sus escritos.[85] Posidio admiraba a Agustín como un hombre de gran intelecto y un orador apasionado que aprovechaba cualquier oportunidad para defender el cristianismo frente a sus detractores. Possidius también describió con detalle los rasgos personales de Agustín, trazando el retrato de un hombre que comía con moderación, trabajaba incansablemente, despreciaba los chismes, rehuía las tentaciones de la carne y actuaba con prudencia en la administración financiera de su sede.[86]
Como obispo, escribió libros que lo posicionan como uno de los cuatro principalesPadres de la Iglesia latinos. La vida de Agustín fue un claro ejemplo del cambio que logró con la adopción de un conjunto de creencias y valores.
Poco antes de la muerte de Agustín, losvándalos, unatribu germánica que se había convertido alarrianismo,invadió el África romana. Los vándalos sitiaron Hipona en la primavera de 430, cuando Agustín entró en su última enfermedad. Según Posidio, uno de los pocos milagros atribuidos a Agustín, la curación de un hombre enfermo, tuvo lugar durante el asedio.[87] Se ha citado que Agustín se excomulgó a sí mismo al acercarse su muerte, en un acto de penitencia pública y solidaridad con los pecadores.[88] Tras pasar sus últimos días en oración y arrepentimiento, pidió que colgaran en sus paredes losSalmos penitenciales de David para poder leerlos, lo que le llevó a «llorar libre y constantemente», según la biografía de Posidio.[89]
Dirigió la biblioteca de la iglesia de Hipona y ordenó que todos los libros que contenía se conservaran cuidadosamente. Murió el 28 de agosto de 430.[90] Poco después de su muerte, los vándalos levantaron el sitio de Hipona, pero regresaron poco después y quemaron la ciudad. Destruyeron todo excepto la catedral y la biblioteca de Agustín, que dejaron intactas.
Agustín fuecanonizado por aclamación popular y más tarde reconocido como Doctor de la Iglesia en 1298 por elpapa Bonifacio VIII.[91] Sufiesta se celebra el 28 de agosto. Se le considera el santo patrón de los cerveceros, los impresores, los teólogos y varias ciudades y diócesis. Se le invoca contra el dolor de ojos.[8]
Agustín es recordado en el calendario de santos de laIglesia de Inglaterra con una fiesta menor el 28 de agosto.[92]
Huesos del brazo de Agustín, Basílica de San Agustín, Annaba, Argelia
Según elMartirologio verdadero deBeda el Venerable, el cuerpo de Agustín fue posteriormentetrasladado o trasladado aCagliari,Cerdeña, por los obispos católicos expulsados del norte de África porHunerico. Alrededor del año 720, sus restos fueron transportados de nuevo por Pedro,obispo de Pavía y tío del rey lombardoLiutprando, a la iglesia deSan Pietro in Ciel d'Oro en Pavía, para salvarlos de las frecuentes incursiones costeras de lossarracenos. En enero de 1327, el papa Juan XXII emitió la bula papalVeneranda Santorum Patrum', en la que nombró a los agustinos guardianes de la tumba de Agustín (llamada Arca), que fue reconstruida en 1362 y elaboradamente tallada con bajorrelieves de escenas de la vida de Agustín, creados por Giovanni di Balduccio.[93]
En octubre de 1695, unos obreros que trabajaban en la iglesia de San Pietro in Ciel d'Oro, en Pavía, descubrieron una caja de mármol que contenía huesos humanos (entre ellos, parte de un cráneo). Se produjo una disputa entre los ermitaños agustinos (Orden de San Agustín) y los canónigos regulares (Canónigos Regulares de San Agustín) sobre si se trataba de los huesos de Agustín. Los ermitaños no lo creían así; los canónigos afirmaban que sí. Finalmente, el papa Benedicto XIII (1724-1730) ordenó al obispo de Pavía, monseñor Pertusati, que tomara una decisión. El obispo declaró que, en su opinión, los huesos eran los de Agustín.[94]
Los agustinos fueron expulsados de Pavía en 1785,[95] El arca y las reliquias de Agustín fueron trasladadas a laCatedral de Pavía en 1799.[96] San Pietro cayó en desuso, pero finalmente fue restaurada en la década de 1870, a instancias deAgostino Gaetano Riboldi, y reconsagrada en 1896, cuando se reinstalaron las reliquias de Agustín y el santuario.[97][98]
En 1842, una parte del brazo derecho (cúbito) de Agustín fue recuperada de Pavía y devuelta a Annaba. Ahora descansa en laBasílica de San Agustín dentro de un tubo de cristal insertado en el brazo de una estatua de mármol del santo a tamaño natural.[99]
Agustín, predispuesto por lafe materna, se aproxima al texto bíblico, pero es su mente la que no consigue penetrar en su interior. Dicho en otras palabras, para Agustín, la fe no es suficiente para acceder a las profundidades de la revelación de las Escrituras.[100] A los diecinueve años, se pasó alracionalismo y rechazó la fe en nombre de larazón. Sin embargo, poco a poco fue cambiando de parecer hasta llegar a la conclusión de que razón y fe no están necesariamente en oposición, sino que su relación es de complementariedad.[101] La fe constituye una condición inicial y necesaria para penetrar en el misterio del cristianismo, pero no una condición final y suficiente. Es necesaria la razón. Según él, la fe es un modo de pensar asintiendo, y si no existiese el pensamiento, no existiría la fe. Por eso la inteligencia es la recompensa de la fe. La fe y la razón son dos campos que necesitan ser equilibrados y complementados.[101]
Para realizar con éxito la operación de conciliación entre las dos es indispensable concretar sus características, su ámbito de aplicación y la jerarquización (la fe gana frente la razón, ya que está apoyada por Dios) que se establece entre ellas. Como en muchas otras ocasiones, es en el texto bíblico donde Agustín encuentra el punto de partida para fundamentar su posición.
Comentando un fragmento del evangelio deJuan (17,3), Agustín dice:
El Señor, con sus palabras y acciones, ha exhortado a aquellos que ha llamado a la salvación a tener fe en primer lugar. Pero a continuación, hablando del don que debía dar a los creyentes, no dijo: «Esto es la vida eterna: que crean», sino: «Esto es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios, y a aquel que tú has mandado, Jesucristo».
Agustín de Hipona
Esta postura se sitúa entre elfideísmo y el racionalismo. A los racionalistas les respondió:Crede ut intelligas («cree para comprender») y a los fideístas:Intellige ut credas («comprende para creer»). San Agustín quiso comprender el contenido de la fe, demostrar la credibilidad de la fe y profundizar en sus enseñanzas.
Detalle de san Agustín en una vidriera porLouis Comfort Tiffany en el Lightner Museum.
Agustín de Hipona anticipa aDescartes al sostener que la mente, mientras que duda, es consciente de sí misma: si me engaño existo (Si enim fallor, sum). Como la percepción del mundo exterior puede conducir al error, el camino hacia la certeza es la interioridad (in interiore homine habitat veritas), que por un proceso de iluminación se encuentra con las verdades eternas y con el mismo Dios que, según él, está en lo más íntimo de cada uno.
Las ideas eternas están en Dios y son los arquetipos según los cuales crea el cosmos. Dios, que es una comunidad de amor, sale de sí mismo y crea por amor medianterationes seminales, o gérmenes que explican el proceso evolutivo que se basa en una constante actividad creadora, sin la cual nada subsistiría. Todo lo que Dios crea es bueno, el mal carece de entidad, es ausencia de bien y fruto indeseable de lalibertad del hombre.
San Agustín expresa de maneraparadójica la perplejidad que le genera la noción detiempo: «¿Qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé. Si debo explicarlo ya no lo sé».[102] A partir de esta perplejidad, ensaya una fecunda reflexiónontológica sobre la naturaleza del tiempo y su relación con laeternidad. Del hecho de que el Dios cristiano sea un Dios creador pero no creado se desprende que su naturaleza temporal es radicalmente distinta de la de sus criaturas. De acuerdo con la respuesta que dio aMoisés, Dios se define a sí mismo como:
Y dijo Dios a Moisés: «Yo Soy el que Soy», y añadió: «Así dirás a los Israelitas: “Yo soy me ha enviado a ustedes”».
Decir esto equivale a definirse a sí mismo prescindiendo de cualquier calidad, lo que equivale a prescindir del cambio. Por lo tanto Dios está fuera del tiempo mientras que los seres humanos son entidades estructuralmente temporales.[71]
Influido por elneoplatonismo, Agustín separa el mundo de Dios (eterno, perfecto e inmutable), del de la creación (dominado por la materia y el paso del tiempo, y por tanto mutable). Su análisis le lleva a la asimetría del tiempo. Esa asimetría procede del hecho de que todo aquello que ya ha pasado nos es conocido porque lo hemos experimentado y nos es fácil rememorarlo de forma presente, algo que no sucede con un futuro que está por acontecer. Para san Agustín, Dios creó el tiempoex nihilo a la par que el mundo[71] y sometió su creación al discurrir de ese tiempo, de ahí que todo en ella tenga un principio y un fin. Él, en cambio, está fuera de todo parámetro temporal.[100][103]
"Mido el tiempo, lo sé; pero ni mido el futuro, que aún no es; ni mido el presente, que no se extiende por ningún espacio; ni mido el pretérito, que ya no existe. ¿Qué es, pues, lo que mido?”.
(Confesiones, XI, XXVI, 33)
Agustín rechaza la identificación de tiempo y movimiento.Aristóteles define el tiempo como un recurso aritmético para medir unmovimiento. Agustín sabe que el tiempo es duración, pero no acepta que esta se identifique con un movimientoespacial. La duración tiene lugar en nuestro interior y es fruto de la capacidad para prever, ver y recordar los hechos del futuro, presente y pasado.[100] Agustín llega a la conclusión de que la sede del tiempo y de su duración es el espíritu. Es en el espíritu que se hace efectiva la sensación de duración (larga o corta), de discurrir del tiempo, y es en el espíritu donde se mide y compara la duración del tiempo. Lo que se llama futuro, presente y pasado no son sino expectación, atención y recuerdo del espíritu, que tiene la facultad de prever aquello que llegará, fijarse en él cuando llega y conservarlo en el recuerdo una vez ha pasado.
“Y más propiamente acaso se diría: “Tres son los tiempos, presente de las cosas pasadas, presente de las presentes y presente de las futuras”. Porque estas tres presencias tienen algún ser en mi alma, y solamente las veo y percibo en ella. Lo presente de las cosas pasadas, es la actual memoria o recuerdo de ellas; lo presente de las cosas presentes, es la actual consideración de alguna cosa presente; y lo presente de las cosas futuras, es la actual expectación de ellas”.
Agustín enseñó que elpecado de Adán y Eva era un acto de insensatez seguido de orgullo y desobediencia a Dios. La primera pareja desobedeció a Dios, quien les había dicho que no comieran delÁrbol del conocimiento del bien y del mal (Gen 2:17).[104] El árbol era un símbolo del orden de la creación. El egocentrismo hizo queAdán y Eva comieran de él, por lo que no reconocieron ni respetaron el mundo tal como fue creado por Dios, con su jerarquía de seres y valores.
No habrían caído en el orgullo y la falta de sabiduría, siSatanás no hubiera sembrado en sus sentidos "la raíz del mal". Su naturaleza estaba herida por laconcupiscencia o lalibido, que afectaba la inteligencia y la voluntad humana, así como los afectos y deseos, incluido el deseo sexual.[105] Agustín utilizó el conceptoestoico de las pasiones de Cicerón para interpretar la doctrina dePablo del pecado original y laredención.[106]
Algunos autores perciben la doctrina de Agustín como dirigida contra la sexualidad humana y atribuyen su insistencia en la continencia y la devoción a Dios como resultado de la necesidad de Agustín de rechazar su propia naturaleza altamente sensual, como se describe en lasConfesiones.[107] Agustín declaró que "para muchos, laabstinencia es más fácil que la perfecta moderación".[75]
Su sistema degracia ypredestinación prevaleció durante muchos siglos, aunque no sin una fuerte oposición, y sufrió, a través de una elaboración escolástica, cambios sustanciales para salvar ellibre albedrío; y finalmente reapareció en la concepción de la vida espiritual modelada porLutero y los otros maestros de laReforma.[108]
La afinidad del juez con la Iglesia y las artes retóricas de san Agustín, llevó a la ilegalización del donatismo en 412. (San Agustín y los donatistas,Charles-André van Loo).
Cuando Agustín nació, no habían pasado ni cincuenta años desde queConstantino I había legalizado el culto cristiano. Tras la implantación del cristianismo como religión oficial del imperio porTeodosio I el Grande surgieron múltiples interpretaciones de los evangelios.
Según Agustín, laherejía es la malacomprensión de la fe, por lo que es un problema de carácter racional, aunque no todo error lo es. En su tratadoHerejías distingue 88, pero las principales con las que tuvo que lidiar fueron: elmaniqueísmo, eldonatismo, elpelagianismo y elarrianismo.
La lucha contra la doctrina de los maniqueos ocupa una parte importante dentro de sus obrasapologéticas, porque muchos creyeron que las enseñanzas deMani arrojaban luz sobre la Escrituras. Con la cantidad de evangelios apócrifos, el maniqueísmo logró que muchos cristianos mantuviesen un dualismo entre estas dos creencias. Agustín redactó uno de sus principales textos anti-maniqueos al obispoFausto. Agustín critica la doctrina de esta herejía diciendo que representaba una distorsión de origen exterior al mensaje cristiano.
El donatismo fue una amenaza interior. Tras elEdicto de Tesalónica, un grupo de creyentes arropados por el obispoDonato se separaron de la Iglesia, a la que acusaban de ser condescendiente con loslapsi. Esta lucha era prioritaria por razones doctrinales y políticas, ya que su carácter beligerante ponía en riesgo a la Iglesia del norte de África. El donatismo es como un exceso de fe, puesto que no admite en la Iglesia a los que en las persecuciones renegaron de la fe, separando así la institución de los seguidores. Para Agustín en cambio la Iglesia está constituida por hombres, los cuales son imperfectos, pero no por ello cuando «caen» (lapsi) pierden validez los sacramentos recibidos. Los donatistas conciben una Iglesia Pura de creyentes que buscan la perfección y no debe readmitir a los renegados. Agustín, pese a usar medidas represivas hacia loslapsi, abogó por la acogida y el perdón y piensa que no necesitan ser readmitidos, puesto que siguen perteneciendo a la Iglesia. Las tensiones altas, como con loscircunceliones, llevaron a la prohibición del donatismo en Cartago con un imperial cristiano llamado Marcelino en 411.
El pelagianismo planteaba un problema de interpretación racional acerca del valor de las acciones realizadas por el creyente como mérito para ganarse la salvación. Agustín acusó al pelagianismo de no creer en el amor gratuito de Dios. La salvación para él no es un merecimiento exclusivo de la voluntad del hombre a la hora de realizar buenas obras, sino que también juega un papel muy importante lagracia.[100] Agustín no logró hacer desaparecer al pelagianismo en vida, aunque sus aportaciones en este tema fueron decisivas durante elConcilio de Éfeso, realizado un año después de su muerte.
Agustín fue también crítico de los denominados "devotos de Dios", a los que consideraba renegados con creencias intermedias entre cristianismo yjudaísmo.[109]
La filosofía de la historia de Agustín describe un proceso que afecta a todo el género humano. Se trata de una historia universal constituida por una serie de eventos sucesivos que avanzan hacia un fin mediante la providencia divina.[110]
Asimismo, describe los diferentes momentos de la historia: en primer lugar, la creación, seguida por la caída provocada por el pecado original, en el que el demonio introduce la degradación en el mundo: Dios ofrece el paraíso, pero el individuo escoge hacer un mal uso de su libertad, desobedeciéndolo. Le sigue el anuncio de la revelación, y la encarnación del hijo de Dios. La última etapa se logra por la redención del individuo por la Iglesia, que es la sexta de las edades del ser humano.
A diferencia de la concepción cíclica del tiempo y de la historia característica de la filosofía griega, Agustín basa su representación de la historia en una concepción literal, progresiva y finalista del tiempo. La historia ha tenido un inicio y tendrá un fin en elJuicio final, y se divide en seis edades, inspirándose en los seis días que usó Dios para realizar la creación: lasSeis edades del mundo, delimitadas por la creación del mundo, eldiluvio universal, la vida deAbraham, el reinado deDavid (o la construcción del templo de Jerusalén, por Salomón), la cautividad en Babilonia y, por último, el nacimiento de Cristo, que inaugura la sexta edad. Esta última se prolonga hasta la segunda venida del Mesías para juzgar a los hombres en el final de los tiempos.[71] La humanidad ha comenzado una nueva etapa, en la que el Mesías ha venido, y ha dado la esperanza de la resurrección: con Cristo, termina el humano antiguo, y se inicia la renovación espiritual en el humano nuevo. La consumación de la historia sería llegar al fin sin fin: la vida eterna, en el que reinará la paz, y no habrá ya más lucha. Nadie mandará sobre nadie, y se acabarán las luchas internas. Su tesis es que desde la venida de Cristo se vive en la última edad, pero la duración de esta solo Dios la conoce.
San Agustín intenta demostrar que se debe conciliar la libertad humana con la intervención de Dios, que no coacciona al individuo, sino que la ayuda. La acción del individuo ejerce con libertad, enmarcando la moral individual en una moral comunitaria. El proceso histórico del ser humano se puede explicar mediante la lucha dialéctica, el conflicto, entre las dos ciudades del mundo, que llegarán al final a la armonía.[cita requerida]
«Donde no hay verdadera justicia no puede haber un pueblo según la definición de Cicerón».La ciudad de Dios[111]
La ciudad de Dios es uno de los libros más importantes del pensador. Es principalmente una obra teológica pero también de profunda filosofía. La primera parte del libro busca refutar las acusacionespaganas de que la Iglesia y el cristianismo tuvieron la culpa de la decadencia del Imperio Romano y más particularmente delsaqueo de Roma. Predice el triunfo de un Estado cristiano sostenido por la Iglesia y defiende la teoría de que la historia tiene sentido, es decir, que existe laProvidencia divina para las naciones y para los individuos.
Conforme avanza el libro, se convierte en un vasto drama cósmico de la creación, caída, revelación, encarnación y eterno destino. Según Agustín, las visiones declase ynacionalidad eran triviales comparadas con la clasificación que en verdad importa: si uno pertenece al «pueblo de Dios».[73]
Desde la creación, en lahistoria coexisten la «ciudad terrenal» (Civitas terrea), volcada hacia el egoísmo; y la «ciudad de Dios» (Civitas Dei), que se va realizando en el amor a Dios y la práctica de las virtudes, en especial, la caridad y lajusticia. Ni Roma ni ningúnEstado es una realidad divina o eterna, y si no busca la justicia se convierte en un magno latrocinio. La ciudad de Dios, que tampoco se identifica con la Iglesia del mundo presente, es la meta hacia donde se encamina la humanidad y está destinada a los justos.[100]
La división agustiniana en dos ciudades (y dos ciudadanías) influirá de forma decisiva sobre la historia del Occidente medieval, marcado por lo que se ha dado en llamar el «agustinismo político». El cristiano que se siente llamado a ser habitante de la ciudad de Dios y que ordena su vida de acuerdo con elamor Dei no puede evitar ser a la vez ciudadano de un pueblo concreto. Sea cual sea este pueblo, no podrá identificarse nunca de forma plena con la ideal ciudad de Dios, motivo por el que el cristiano permanecerá estructuralmente escindido entre dos ciudadanías: una de carácter estrictamente político, que es la que lo vincula con una ciudad o un estado concreto; y otra que no puede dejar de ser parcialmente política, pero que en buena parte es también espiritual.[112]
“La verdadera justicia no existe, excepto en esa república cuyo fundador y gobernante es Cristo”.
La teoría de las dos ciudades plantea cómo ha de vivir el cristiano: debe tener la vista puesta en el fin último de la plena ciudadanía celestial, pero sin olvidar, a la vez, dar un sentido a su paso por esta vida terrestre, visto que la historia no parece que tenga que llegar de inmediato a su fin.[100]
Teológicamente,La ciudad de Dios es un trabajo muy importante según su visión de la historia de la salvación y por haber dado cuerpo a las doctrinas clave del cristianismo como lacreación, elpecado original, lagracia de Dios, laresurrección, elcielo y elinfierno.
Filosóficamente, por mostrar cómo la filosofía sirve de valor para construir una visión exhaustiva del cristianismo, como por proveer un marco general dentro de la que se hizo la mayor parte de lafilosofía política en elOccidente cristiano con una visiónutópica,[73] de forma que influyó en escritores cristianos comoBossuet,Fénelon,De Maistre,Donoso Cortés, entre otros.
A san Agustín le interesaba especialmente el «problema del mal», atribuido aEpicuro, quien había afirmado: «Si Dios puede, sabe y quiere acabar con el mal, ¿por qué existe el mal?». Este hecho fundamental se convierte en un argumento contra la existencia de Dios, todavía usado porateos y críticos de las religiones. Las respuestas ante el argumento que intentan demostrar racionalmente la coherencia de la existencia del mal y Dios en el mundo, se llamanteodicea.
Agustín dio varias respuestas a esta cuestión con base en ellibre albedrío y la naturaleza de Dios:
San Agustín cree que Dios creó todo bueno. El mal no es una entidad positiva, luego no puede «ser», como afirman los maniqueos, pues según Agustín, el mal es la ausencia o deficiencia de bien y no una realidad en sí misma. San Agustín toma estaidea de Platón y sus seguidores, donde el mal no es una entidad, sino ignorancia.[113]
Para San Agustín la palabra "mal" es una ausencia de algo. Esta no cuenta con propiedades intrínsecas. El mal es una restricción del sistema en sí. Es una restricción dinámica interna del mundo. El argumento de Agustín dice que cuando se siente que no hay sentido en la vida hay un vacío, y que el mal se da por las decisiones propias. La única forma de alejarse del mal es llenándose de plenitud. Si Dios es esta substancia o fuente de la realidad primordial, entonces el mal es la privación de la sustancia por las propias decisiones. Esto quiere decir que el mal no existe substancialmente, sino que existe por la privación del bien o de Dios.
Agustín argumenta que los seres humanos son entidades racionales. La racionalidad consiste en la capacidad de evaluar opciones por medio del razonamiento, y por consiguiente, Dios les tuvo que dar libertad por naturaleza, lo que incluye poder elegir entre bien y mal. Dios tuvo que dejar la posibilidad de Adán y Eva en desobedecerle, lo que exactamente sucedió según la Biblia. A esto se le conoce como ladefensa del libre albedrío.[114]
Para Agustín, Dios permitía los males naturales porque son justo castigo al pecado, y aunque los animales y bebés no pecan, son merecedores del castigo divino, siendo los niños herederos delpecado original.[115]
Finalmente, Agustín sugiere que se debe observar el mundo como algo bello. Aunque el mal exista, este contribuye a un bien general mayor que la ausencia del mismo, así como las disonancias musicales pueden hacer más hermosa una melodía.[114]
El concepto delamor es central en la doctrina teológica cristiana, que alude al núcleo temático relacionado con la figura de Cristo. El concepto de amor en San Agustín es tan preponderante que ha sido objeto de estudio por parte de ilustres figuras intelectuales comoHannah Arendt. Para san Agustín:
el amor es una perla preciosa que, si no se posee, de nada sirven el resto de las cosas, y si se posee, sobra todo lo demás.
«Ama y haz lo que quieras: si callas, calla por amor; si gritas, grita por amor; si corriges, corrige por amor; si perdonas, perdona por amor. Exista dentro de ti la raíz de la caridad; de dicha raíz no puede brotar sino el bien».[116]
Que traducido significa "con amor a la humanidad y odio a los pecados", a menudo citado como "ama al pecador pero no al pecado".[75] Agustín dirigió a muchos clérigos bajo su autoridad en Hipona para liberar a sus esclavos "como un acto de piedad".[117] San Agustín también dijo:
Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en Ti.
Para el santo, Dios creó a los seres humanos para Él, y por ello los seres humanos no van a estar plenos hasta que descansen en Dios. Como para otrosPadres de la Iglesia, para Agustín de Hipona la ética social implica la condena de la injusticia de las riquezas y el imperativo de la solidaridad con los desfavorecidos:
Las riquezas son injustas o porque las adquiriste injustamente o porque ellas mismas son injusticia, por cuanto tú tienes y otro no tiene, tú vives en la abundancia y otro en la miseria.
Las superfluidades de los ricos son las necesidades de los pobres. Quienes poseen superfluidades, poseen los bienes de los demás.
Agustín de Hipona defendió asimismo el bien de lapaz y procuró promoverla:
Acabar con la guerra mediante la palabra y buscar o mantener la paz con la paz y no con la guerra es un título de gloria mayor que matar a los hombres con la espada.
Epístola 229
EnLa ciudad de Dios, san Agustín ataca la tradición romana, incluidos mitos como el deLucrecia, una dama que, tras ser violada por el hijo del último rey de Roma, sesuicidó clavándose un puñal. Para los romanos, Lucrecia era el más digno modelo de integridad moral. No para Agustín, quien considera que su muerte añadió un crimen a otro crimen, pues «quien se mata, mata a un hombre y, por tanto, contraviene laley divina».[100]
Agustín, en varios momentos de sus obras, dedicará atención a lamentira. EnSobre la mentira, clasificó las mentiras como dañosa o jocosa, y distingue al mentiroso (quien disfruta con la mentira) del embustero (lo hace en ocasiones sin querer o para agradar).[76] Al igual queKant, no considera lícito mentir para salvar la vida de una persona.[119]
“La mentira capital y la primera que hay que evitar decididamente es la mentira en la doctrina religiosa. […]La segunda es la que daña injustamente a alguien, es decir, que perjudica a alguno, y no aprovecha a nadie. La tercera es la que favorece a alguno, pero perjudica a otro, aunque no sea en torpeza alguna corporal. La cuarta es la cometida por el puro apetito de mentir y engañar, que es la pura mentira a secas. La quinta es la que se comete por querer agradar en la conversación. La sexta es la que aprovecha a alguno, sin perjudicar a nadie. […]La séptima es la que, sin perjudicar a nadie, favorece a alguno, exceptuando el caso de que pregunte el juez. […] La octava es la que, sin perjudicar a nadie, aprovecha a alguien para evitar ser mancillado en el cuerpo”.
Los cuatro doctores de la Iglesia occidental, San Agustín de Hipona (354-430),Gerard Seghers.
San Agustín ofreció una versión de la teoría del mandato divino que comenzaba por presentar la ética como la búsqueda delbien supremo, que proporcionala felicidad humana. Sostuvo que para lograr esta felicidad, los humanos deben amar los objetos que son dignos de amor humano de la manera correcta; esto requiere que los humanos amen a Dios, lo que luego les permite amar correctamente lo que es digno de ser amado. La ética de Agustín proponía que el acto de amar a Dios permite a los humanos orientar adecuadamente sus amores, lo que conduce a la felicidad y la plenitud humanas.[120] Agustín apoyó la opinión dePlatón de que unalma bien ordenada es una consecuencia deseable de la moralidad. Sin embargo, a diferencia de Platón, creía que lograr un alma bien ordenada tenía un propósito más elevado: vivir de acuerdo con los mandamientos de Dios. Su visión de la moralidad era, por tanto,heterónoma, ya que creía en la deferencia a una autoridad superior (Dios), en lugar de actuar de formaautónoma.[121]
San Agustín de Hipona, uno de los Padres de la Iglesia más activos contra elpriscilianismo.
A medida que fue aumentando la influencia de la Iglesia, su relación con el Estado se tornó conflictiva. Uno de los primeros filósofos políticos que trató este tema fue Agustín de Hipona en su intento de integrar la filosofía clásica en la religión. Recibió la poderosa influencia de los escritos dePlatón yCicerón, que también fueron el fundamento de su pensamiento político.
Como ciudadano de Roma, creía en la tradición de un Estado obligado por leyes, pero como humanista coincidía conAristóteles y Platón en que el objetivo del Estado es facilitar que su pueblo lleve una vida buena y virtuosa. Para un cristiano esto significaba vivir según las leyes divinas sancionadas por la Iglesia. Agustín pensaba que en la práctica son pocas las personas que viven según esas leyes y que la mayoría vive en pecado. Distinguía entre la ciudad de Dios y la ciudad terrenal. En esta última predominaba el pecado.
Para san Agustín, un modeloteocrático bajo la influencia de la Iglesia sobre el Estado es la única forma de asegurar que las leyes terrenales se dicten con referencia las divinas, lo que permite que la gente viva en la ciudad de Dios, ya que "una ley injusta no es ninguna ley en absoluto".[122]
Disponer de esas leyes justas es lo que distingue un estado de una banda de ladrones. Sin embargo, Agustín señala además que incluso en una ciudad terrenal pecadora, la autoridad del Estado es capaz de asegurar el orden por medio de las leyes y que todos tienen motivos para desear el orden.
Sin la justicia, ¿qué serían en realidad los reinos sino bandas de ladrones?, ¿y qué son las bandas de ladrones si no pequeños reinos? […] Por ello, inteligente y veraz fue la respuesta dada aAlejandro Magno por un pirata que había caído en su poder, pues habiéndole preguntado el rey por qué infestaba el mar, con audaz libertad el pirata respondió: por el mismo motivo por el que tú infestas la tierra; pero ya que yo lo hago con un pequeño bajel me llaman ladrón, y a ti porque lo haces con formidables ejércitos, te llaman emperador.
San Agustín,La ciudad de Dios, IV, 4.
Agustín adoptó la definición de Cicerón de comunidad como argumento en contra de la responsabilidad del cristianismo de lacaída de Roma.[123]
EnDe Civitate Dei, defendió elderecho divino de los reyes. Si bien la "Ciudad de los hombres" y la "Ciudad de Dios" podrían tener diferentes propósitos, ambas fueron establecidas por Dios y sirvieron a su última voluntad. Aunque la "Ciudad del Hombre", el mundo del poder secular, puede parecer impío y gobernado por pecadores, fue colocada en la Tierra para proteger la "Ciudad de Dios". De modo que, los monarcas habían sido colocados en su trono para los propósitos de Dios, y cuestionar su autoridad equivalía a cuestionar la de Dios.
La insistencia en la justicia con sus raíces en la doctrina cristiana también la aplicó Agustín a laguerra. Consideraba que toda guerra es malvada y que atacar y saquear a otros estados es injusto, pero consideraba que puede existir una «guerra justa» si es librada por una causa justa, como defender el Estado de una agresión o restaurar la paz, si bien hay que recurrir a ella con remordimientos y como último recurso.[124]
EnContra Fausto justificó la violencia como «mal necesario» para convertir a herejes y paganos al cristianismo oficial, argumento que será utilizado a partir del siglo IX por elpapado para legitimar la violencia contra losinfieles dando origen, posteriormente, a fenómenos como lascruzadas o laInquisición.[125]
San Agustín tiene gran importancia en la historia de lacultura de Europa. SusConfesiones suponen un modelo de biografía interior para muchos autores, que van a considerar la introspección como elemento importante en la literatura. Concretamente,Petrarca fue un gran lector del santo: su descripción de los estados amorosos enlaza con ese interés por el mundo interior que encuentra en san Agustín.Descartes descubrió la autoconciencia, que señaló el inicio de lafilosofía moderna, copiando su principio fundamental (cogito ergo sum/pienso luego existo), no literalmente pero sí en cuanto al sentido, de san Agustín (si enim fallor, sum/si me equivoco, existo:De civ. Dei, 11, 26).
Por otro lado, san Agustín va a ser un puente importante entre la antigüedad clásica y la cultura cristiana. El especial aprecio que tiene porVirgilio yPlatón va a marcar fuertemente los siglos posteriores.
Dos son las principales escuelas del pensamiento filosófico y teológico católico: laplatónico-agustiniana y laaristotélico-tomista. LaEdad Media, hasta el siglo XIII y el redescubrimiento deAristóteles, va a ser platónica-agustina.
El filósofoBertrand Russell quedó impresionado por la meditación de Agustín sobre la naturaleza del tiempo en lasConfesiones, comparándola favorablemente con la versión deKant:
"Yo mismo no estoy conforme con esta teoría, por cuanto hace del tiempo algo mental. Pero es claramente una teoría muy hábil, digna de ser considerada en serio. Yo iría más lejos y diría que es un gran avance respecto a cuanto se halla en la filosofía griega. Contiene una exposición mejor y más clara que la de Kant de la teoría subjetiva del tiempo —una teoría que, desde Kant, ha sido ampliamente aceptada entre los filósofos—".
Los análisis y críticas de Agustín aún son vigentes, pues filósofos contemporáneos comoHannah Arendt yJacques Derrida se orientan, en sus reflexiones, por el autor deLa ciudad de Dios.[76]
La figura de Agustín inspiró diferentes comedias áureas dentro del popular subgénero de la comedia de santos. Uno de los casos más célebres es el deLope de Vega, autor deEl divino africano (ca. 1610), donde se representa la conversión de Agustín desde elmaniqueísmo hacia la Fe cristiana.[127]
Según el científicoRoger Penrose, san Agustín tuvo una «intuición genial» acerca de la relación espacio-tiempo, adelantándose 1500 años aAlbert Einstein y a lateoría de la relatividad cuando Agustín afirma que el universo no nació en el tiempo, sino con el tiempo, que el tiempo y el universo surgieron a la vez.[128] Esta afirmación de Agustín también es rescatada por el colega de Penrose,Paul Davies.
Agustín, quien tuvo contacto con las ideas delevolucionismo deAnaximandro, sugirió en su obraLa ciudad de Dios que Dios pudo servirse de seres inferiores para crear al hombre al infundirle el alma. Defendía así la idea de que a pesar de la existencia de Dios, no todos los organismos y lo inerte salían de Él, sino que algunos sufrían variaciones evolutivas en tiempos históricos a partir de creaciones de Dios.[129]
Con más de 170 textos en laLiturgia de las Horas, Agustín es el Padre de la Iglesia con mayor presencia en la oración oficial de la Iglesia católica. Casi la mitad proceden de sus sermones y, concretamente, delSermón a los pastores se recogen diecisiete textos. Otros libros muy usados sonComentario a los salmos,Tratado sobre el evangelio según san Juan,Tratados sobre la primera carta de san Juan y, su obra más célebre, lasConfesiones.[130]
Enarrationes in Psalmos [1-83] (Comentarios a los salmos). Manuscrito iluminado del siglo XII. Biblioteca histórica de laUniversidad de Valencia.
San Agustín fue un autor prolífico que dejó una gran cantidad de obras, elaboradas desde el 386 hasta el 419, tratando temas diversos. Algunas de ellas son:[131]
Escribe contra los maniqueos, los donatistas, los pelagianos, el arrianismo y contra herejías en general.
Las herejías, dedicado a Quodvultdeo
A Orosio, contra priscilianistas y origenistas
Réplica al adversario de la Ley y los Profetas
Tratado contra los judíos
Réplica al sermón de los arrianos
Debate con Maximino, obispo arriano
Réplica a Maximino, obispo arriano
De las costumbres de la Iglesia Católica y de las costumbres de los maniqueos
Las dos almas del hombre
Actas del debate con el maniqueo Fortunato
Réplica a Adimanto, discípulo de Manés, llamadadel Fundamento
Réplica a Fausto, el maniqueo
Actas del debate con el maniqueo Félix
La naturaleza del bien
Respuesta al maniqueo Secundino
Salmo contra la secta de Donato
Réplica a la carta de Parmeniano
Tratado sobre el bautismo
Carta a los católicos sobre la secta donatista (llamadaLa unidad de la Iglesia)
Réplica a las cartas de Petiliano
Réplica al gramático Cresconio, donatista
El único bautismo (resumen del debate con los donatistas)
Mensaje a los donatistas después de la Conferencia
Sermón a los fieles de la Iglesia de Cesárea
Actas del debate con el donatista Emérito
Réplica a Gaudencio, obispo donatista
Consecuencias y perdón de los pecados, y el bautismo de los niños
El espíritu y la letra
La naturaleza y la gracia
La perfección de la justicia del hombre
Actas del proceso a Pelagio
La gracia de Jesucristo y el pecado original
Naturaleza y origen del alma
El matrimonio y la concupiscencia
Réplica a las dos cartas de los pelagianos
Réplica a Juliano
Réplica a Juliano (obra inacabada)
La gracia y el libre albedrío
La corrección y la gracia
La predestinación de los santos
El don de la perseverancia
Homiléticas
Tratados sobre el Evangelio de san Juan (1.º y 2.º), 1-124
Tratados sobre la primera carta de san Juan
Comentarios a los salmos (1.º, 2.º, 3.º, 4.º), 1-150[132]
Sermones (1.º), 1-50: sobre el Antiguo Testamento
Sermones (2.º), 51-116: Sobre los evangelios sinópticos
Sermones (3.º), 117-183: Sobre el Evangelio de San Juan, Hechos y Cartas de los apóstoles[133]
Sermones (4.º) 184-272B: Sobre los tiempos litúrgicos
Sermones (5.º), 273-338: Sobre los mártires
Sermones (6.º), 339-396: Sobre temas diversos
Sermón a los catecúmenos sobre el Símbolo de los apóstoles
La devastación de Roma
Sermón sobre la disciplina cristina
La utilidad del ayuno
Cartas
El extenso epistolario agustiniano prueba su celo apostólico. Sus cartas son muy numerosas y a veces extensas. Fueron escritas desde el 386 al 430. Se pueden haber conservado unas 800.
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↑Jerónimo escribió a Agustín en 418:Eres conocido en todo el mundo; los católicos te honran y estiman como aquel que ha restablecido la antigua fe (conditor antiquae rursum fidei).[3] Cf.Epistola 195
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↑Paulist Fathers, ed. (1952).Catholic World, Volúmenes 175–176. p. 376. «Todo el norte de África era una gloria de la cristiandad con San Agustín, él mismo bereber, como su principal ornamento.»
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↑Jerónimo escribió a Agustín en 418: «Eres conocido en todo el mundo; los católicos te honran y estiman como aquel que ha restablecido la antigua fe» (conditor antiquae rursum fidei).[3] Cf.Epistola 195
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-“¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé. Lo que sí digo sin vacilación es que sé que si nada pasase no habría tiempo pasado; y si nada sucediese, no habría tiempo futuro; y si nada existiese, no habría tiempo presente. Pero aquellos dos tiempos, pretérito y futuro, ¿cómo pueden ser, si el pretérito ya no es y el futuro todavía no es? Y en cuanto al presente, si fuese siempre presente y no pasase a ser pretérito, ya no sería tiempo, sino eternidad. Si, pues, el presente, para ser tiempo es necesario que pase a ser pretérito, ¿cómo deciros que existe éste, cuya causa o razón de ser está en dejar de ser, de tal modo que no podemos decir con verdad que existe el tiempo sino en cuanto tiende a no ser?”.
↑Agustín de Hipona,Sobre el significado literal de Génesis (De Genesi ad litteram ), VIII, 6:12, vol. 1, pp. 192–93 y 12:28, vol. 2, pp. 219-20, trad. John Hammond Taylor SJ; BA 49,28 y 50–52; PL 34, 377. Cf. Agustín de Hipona,De Trinitate, XII, 12.17, CCL 50, 371–372 [v. 26-31; 1–36];De natura boni 34–35, CSEL 25, 872;PL 42, 551–572.
↑Augustine of Hippo,Nisi radicem mali humanus tunc reciperet sensus ("Contra Julianum", I, 9.42;PL 44, 670)
↑Serna Holanda, Blas.Activación de la inteligencia. Editorial LibrosEnRed, 2004.ISBN9789875611276, p. 50.
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Obras completas de San Agustín. 41 volúmenes. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.ISBN978-84-220-0448-6.
Obra selecta. Estudio introductorio de Salvador Antuñano. Cartoné. Biblioteca de Grandes Pensadores. Madrid: Editorial Gredos. 2012.ISBN978-84-249-2459-1.
Oroz Reta, José; Galindo Rodrigo, José Antonio, eds. (1998-2010).El pensamiento de San Agustín para el hombre de hoy (en tres tomos. Tomo I: La filosofía agustiniana. Tomo II: Teología Dogmática. Tomo III: Temas particulares de Filosofía y Teología). Edicep.ISBN8470505033.
Ferrer Santos, Urbano — Román Ortiz, Ángel Damián,San Agustín de Hipona, en Fernández Labastida, Francisco – Mercado, Juan Andrés (editores), Philosophica: Enciclopedia filosófica en línea.