Atalo I (engriego antiguoἌτταλος)Sóter (en griego:Salvador; 269 a. C.-197 a. C.),[1] reinó sobre lapolis griega dePérgamo, situada en la actualTurquía, entre los años 241 a. C. y 197 a. C. Era primo segundo (o sobrino-nieto) del reyEumenes I,[2] que lo adoptó como su heredero. Fue el primer integrante de ladinastía atálida que asumió el título de rey en 238 a. C.[3] Era hijo de Atalo y su esposa Antióquida, princesa deSiria.
Atalo obtuvo una importante victoria sobre losgálatas, una tribucelta que había llegado algunos años antes aTracia y que, durante más de una generación, había estado saqueando e imponiendo tributos en gran parte deAsia Menor sin apenas oposición. Para conmemorar esta gran victoria, se erigió en Pérgamo un gran monumento, famoso por su escultura central, conocida comoElGálata moribundo, y también porque representaba el fin de la amenaza que suponían los gálatas. Tras la victoria, Atalo adoptó el sobrenombre deSóter y el título de rey.
Valiente y capaz general, se convirtió en uno de los más fieles aliados deRoma, desempeñando un papel fundamental en laprimera ysegunda guerra macedónica contra elrey macedonio,Filipo V. Durante la guerra dirigió numerosas operaciones navales y entorpeció los movimientos de la armada macedonia a lo largo de todo elmar Egeo, ganando con ello grandes honores, saqueando posiciones y conquistando para su reino la isla griega deEgina, durante la primera guerra macedónica, y la isla deAndros en la segunda. Su vida corrió peligro durante los dos conflictos, ya que estuvo a punto de ser apresado en dos ocasiones por Filipo.
Murió en 197 a. C., a la edad de 72 años, mientras presidía enBeocia una cumbre de los líderes etolios poco antes de que finalizara la segunda de lasguerras macedónicas. La causa del fallecimiento pudo haber sido underrame cerebral. Durante su vida disfrutó de una vida doméstica feliz, junto a su esposa y sus cuatro hijos. Le sucedió en el trono su hijoEumenes II.
Poco se conoce acerca de la infancia y juventud de Atalo I, aunque se sabe que era hijo de Atalo y una princesa de la casa seléucida llamada Antióquida.[4]
El padre del futuro monarca oriental era hijo de Atalo, hermano deFiletero, fundador de ladinastía atálida, y de Eumenes, padre deEumenes I, predecesor en el trono de Atalo. Se le menciona junto con sus hermanos como hombre muy querido enDelfos. Ganó gran fama como conductor de carros, y al vencer enOlimpia, fue recompensado con un monumento en su honor en Pérgamo. Su padre murió cuando Atalo era un aún un niño, antes de 241 a. C., y el joven Atalo fue adoptado por Eumenes I.
La madre de Atalo, llamada Antióquida, estaba probablemente relacionada con la familia realseléucida (posiblemente era nieta deSeleuco I Nicátor). El matrimonio de Atalo y Antióquida fue organizado por Filetero con el fin de consolidar su poder en Asia Menor. Esta teoría se basa en el hecho de que el abuelo de Atalo, Filetero, designó al padre del futuro monarca como su heredero, aunque fue sucedido por Eumenes, ya que, a la muerte de Filetero, Atalo era muy joven para gobernar.
SegúnPausanias, «el mayor de sus logros» fue la victoria sobre losgalos (Γαλάται).[5] Pausanias se refiere a los gálatas, tribus celtas estacionadas enTracia, que se asentaron finalmente enGalacia, región situada enAsia Menor. Los antiguosgriegos y romanos los llamabangalos, asociándolos con los habitantes de los que hoy esFrancia,Suiza y el norte deItalia. Desde el ascenso al trono deFiletero, el tío deEumenes I, este pueblo había supuesto un gran inconveniente para elReino de Pérgamo. Las tribus gálatas habían amenazado a los pueblos asentados en Asia Menor, obligándoles a pagar un tributo de protección. Eumenes I había accedido a pagar una determinada cantidad de dinero con el objetivo de proteger su reino del ataque gálata. Sin embargo, al acceder al trono, Atalo se negó a continuar con la tradición, siendo el primer gobernante en atreverse a hacerlo.[6] A consecuencia de ello, los gálatas determinaron atacar Pérgamo. El ejército de Pérgamo y las fuerzas gálatas se enfrentaron en las inmediaciones del nacimiento delrío Caico,[7] Una inscripción colocada en la Acrópolis de Pérgamo reza: «El rey Atalo ofrece a Atenea su victoria contra los gálatas tolistoagios en la batalla».[8] ganando una batalla decisiva. Tras la gran victoria, Atalo decidió seguir el ejemplo deAntíoco I Sóter y adoptó el sobrenombre deSóter, que significa en griegoSalvador, y recibió el título de rey. Esta victoria concedió a Atalo una fama legendaria. Surgió una historia, rescatada por Pausanias, que en tiempos pretéritos había predicho lo sucedido:
Tras haber cruzado el estrecho del Helesponto,
El devastador anfitrión galo, avanzó sin control
Causó estragos en Asia, y les hizo mucho mal
A los que habitan a la orilla del mar
Por un corto tiempo. Pero pronto, el hijo de Cronos
Deberá elevar un salvador, el querido hijo de un toro criado por Zeus
¿Quién de todos los galos señalará el día de la destrucción?
Según Pausanias, el «hijo de toro», el «de cuernos de toro», se refiere a Atalo, ya que el rey de Pérgamo tenía una complexión bovina.[9] En laacrópolis dePérgamo se erigió en conmemoración de la victoria un triunfal monumento que incluía una famosa escultura llamadaGálata moribundo.
Moneda emitida durante el reinado de Atalo I. En el anverso están representados Atalo y Filetero, y en el reversoAtenea, diosa griega de la guerra y la sabiduría.
Varios años tras la primera victoria sobre los gálatas, Pérgamo fue nuevamente atacado por esta belicosa tribu de Asia Menor, junto con su aliadoAntíoco Hierax, el hermano menor deSeleuco II Calinico, y el monarcaseléucida en Asia Menor, desde su capital enSardes. Atalo derrotó a los gálatas y a Antíoco en labatalla del Harpasus y de nuevo en una segunda batalla en el este. El monarca de Pérgamo combatió en posteriores batallas contra Antíoco en solitario: enFrigia, donde tal vez Antíoco buscaba refugio junto a su padrastroCielas, rey deBitinia; en las inmediaciones de Sardes en la primavera de 228 a. C. y finalmente en una campaña enCaria.[10]
Como resultado de esa victoria, Atalo dominó sobre todos los territorios del Imperio seléucida al norte de losmontes Tauro.[11] Atalo mantuvo el control sobre esta zona a pesar de los intentos deSeleuco III Cerauno, el hijo mayor y sucesor de Seleuco II. La contienda culminó con un enfrentamiento al pie de losTauro, batalla en la que venció Seleuco, aunque cayó asesinado víctima de una traición[11] en 223 a. C.
Aqueo, que había acompañado durante su campaña a Seleuco III, asumió el mando del ejército. Se le ofreció el reinado, aunque lo rechazó en favor del hermano menor de Seleuco III,Antíoco III Megas, apodadoEl Grande, que hizo a Aqueo gobernador de la zona al norte de Tauro. En un plazo de dos años, Aqueo recuperó todos los territorios que había perdido el Imperio seléucida y confinó a Atalo dentro de las murallas de Pérgamo.[11]
Tras un breve periodo de paz, en el año 218 a. C., Atalo, junto con algunos aliados gálatas, volvió a recuperar los territorios, aprovechando que Aqueo estaba ausente al mando de una expedición al sur de los Tauro, enPisidia.[12] A su vuelta en 217 a. C., Aqueo reanudó las hostilidades contra Atalo.
Antíoco, en virtud del tratado de amistad con Atalo, cruzó los Tauro en 216 a. C. y atacó a Aqueo,[13] sitiando a Sardes. En 214 a. C., durante el segundo año de sitio fue capaz de tomar la ciudad.[14] Aunque la ciudad era leal a Aqueo, el general fue capturado y se le condenó a muerte.[15] En 213 a. C., Antíoco había recuperado el dominio de todos sus territorios en las provincias asiáticas.
Frustradas sus ambiciones en el este, Atalo dirigió su atención al oeste. Probablemente a causa de la creciente preocupación que estaba despertando el joven y ambicioso monarca macedonioFilipo V, Atalo resolvió firmar una alianza con los enemigos de Filipo de laLiga Etolia, una unión de Estados helénicos en laGrecia central que se habían opuesto a las ambiciones expansionistas del monarca macedonio.[16]
Filipo V de Macedonia.
Filipo firmó una alianza con el general cartaginésAníbal en 215 a. C., lo que causó una gran preocupación en Roma, que estaba perdiendo en esos momentos lasegunda guerra púnica.[17] En 211 a. C. Roma y la Liga Etolia firmaron un tratado en el que estas dos potencias y algunos aliados de ambos bandos, entre ellos Atalo,[18] se unieron en una coalición que tenía como objetivo enfrentarse a Filipo. Atalo fue elegido como uno de los dosstrategos (generales) de la Liga,[19] y en 210 a. C. comandó a sus tropas en la conquista de la isla deEgina, isla que adoptó como su base de operaciones enGrecia.[20]
Durante la primavera del año siguiente, en 209 a. C., Filipo marchó hacia el sur de Grecia. Bajo el mando delstrategos llamadoPirrias, los aliados etolios perdieron dos batallas enLamía.[21] Atalo en persona marchó a Grecia en julio[21] y se unió en su base de Egina alprocónsul romanoPublio Sulpicio Galba Máximo, que estaba acampado allí con su ejército.[22] Durante el verano de 208 a. C., una armada compuesta por 35 barcos de Pérgamo y 25 barcos romanos fracasaron en su intento de ocuparLemnos, aunque tuvieron éxito a la hora de apoderarse de la isla deSkópelos.[23]
Atalo y Sulpicio asistieron a una reunión de los líderes antimacedonios enHeraclea de Traquinia, en la que se manifestaron en contra de llegar a un acuerdo de paz con Filipo. Cuando se reanudaron las hostilidades, el monarca saqueóÓreo, en la costa deEubea, yOpunte, la capital de la comarca oriental deLócrida.[24]
El botín procedente del saqueo de Óreo fue reservado para el procónsul Sulpicio, que regresó a la ciudad mientras Atalo seguía saqueando la ciudad de Opunte. Con las fuerzas enemigas divididas, Filipo atacó a Atalo por sorpresa y el monarca apenas pudo escapar.[25]
Atalo fue entonces obligado a regresar a Asia, ya que había recibido noticias de quePrusias I, monarca deBitinia, que se había aliado con Filipo mediante un matrimonio, estaba movilizando a su ejército para marchar contra Pérgamo. Poco después los romanos abandonaron Grecia para hacer frente aAníbal. Su objetivo de impedir a Filipo de que prestara apoyo al general cartaginés había sido logrado.[26]
En 206 a. C., la Liga Etolia aceptó la paz a pesar de las duras condiciones impuestas por Filipo. Se elaboró un tratado en la ciudad deFénice, tratado que pasaría a llamarse laPaz de Fénice (205 a. C.) y que terminaba formalmente con la primera guerra macedónica. LaPaz de Fénice también puso fin a la guerra contra Prusias. Atalo pudo conservar sus posesiones enEgina.
El tratado firmado en Fénice había frustrado las ambiciones del Filipo de expansionarse hacia el este y, por tanto, el monarca macedonio dirigió su atención hacia elmar Egeo y Asia Menor. En la primavera de 201 a. C., Filipo tomóSamos y la flota egipcia que allí se hallaba estacionada. A continuación inició elasedio deQuíos.
Estas acciones provocaron a Atalo y a sus aliados deRodas,Bizancio yCícico, que no dudaron en entrar en la guerra. Se libró una gran batalla naval en el estrecho entre el continente y Quíos, justo al suroeste deEritras. SegúnPolibio, por el lado macedonio participaron cincuenta y tres barcos de guerra con cubierta y más de ciento cincuenta pequeñas naves, mientras que por el lado de la coalición antimacedonia tomaron parte sesenta y cinco naves de guerra cubiertas, aunque un menor número de pequeñas embarcaciones.[27] Durante la batalla, Atalo fue aislado de su flota y tuvo que huir de la enfebrecida persecución de Filipo, siendo obligado a desembarcar de sus barcos el tesoro real con el fin de que sus enemigos desviaran su atención de la persecución y se entregaran al pillaje.[28]
Durante el año 201 a. C., Filipo inició la invasión de Pérgamo y, aunque no pudo apoderarse de la fuertemente defendida ciudad, gracias a las disposiciones tomadas por Atalo antes de la llegada de Filipo,[29] ordenó la demolición de los templos y altares que estaban situados en el exterior del recinto fortificado.[30] Mientras estaba bajo asedio, Atalo y sus aliados de Rodas enviaron una airada delegación a Roma para denunciar las agresiones de Filipo.[31]
En 200 a. C., Atalo llevó al ejército de Pérgamo a un nuevo conflicto, conocido como la segunda guerra macedónica.Acarnania y elejército macedonio invadieron elÁtica, causando queAtenas, que se había mantenido neutral en los conflictos de sus vecinos, se viera obligada a pedir ayuda a los enemigos del rey macedonio.[32] Atalo, que estaba estacionado enEgina a la cabeza de una flota, recibió una embajada ateniense que le pedía que fuera a la ciudad. El monarca de Pérgamo tuvo noticias de que se hallaba una delegación romana en Atenas y decidió partir hacia allí de inmediato.[33]Polibio describe así el extraordinario recibimiento del grupo:
[...] En compañía de los romanos y de los magistrados de Atenas, inició su marcha a la ciudad. El monarca iba acompañado, no sólo por todos los magistrados y los caballeros, sino por todos los ciudadanos con sus hijos y esposas. Y cuando los dos grupos se reunieron, la calidez de la bienvenida dada por la población a los romanos, y aún más a Atalo, no podría haber sido superada. A su entrada a la ciudad por la puerta Dipylon los sacerdotes y sacerdotisas de la ciudad llenaban las calles por ambos lados: se abrieron todos los templos; se prepararon víctimas en todos los altares, y el rey se ofreció para realizar lossacrificios pertinentes. Finalmente le dotaron de tan grandes honores como nunca antes se había hecho con ninguno de sus antiguos benefactores: los atenienses dieron a una de sus tribus el nombre del monarca pergamense y lo proclamaron como un héroe.[34][35]
El entoncescónsul Sulpicio Galba convenció alSenado para que declarara la guerra a Filipo[36] y pidió Atalo que combinaran sus flotas, formando de ese modo una potente armada capaz de realizar una campaña naval destinada a acosar a las posiciones macedonias a lo largo delmar Egeo.[37] Durante la primavera de 199 a. C., la fuerza combinada romana-pergamense tomóAndros, una de lasIslas Cícladas. El botín resultante del saqueo fue a parar alErario de laRepública romana, mientras que la isla se incorporó al territorio de Pérgamo. Desde Andros navegaron hacia el sur e intentaron sin éxito ocuparCitnos, otra de las Islas Cícladas. La armada regresó al norte, saqueando el territorio deScíathos, situado en la costa deMagnesia y tomando las provisiones necesarias. De allí siguieron hasta llegar aMende, donde la flota fue azotada por una fuerte tormenta. Fueron rechazados enCasandrea, sufriendo graves pérdidas y siguieron navegando hacia el Noreste hasta llegar aAcanto, donde volvieron a ser rechazados. Tras la campaña, la flota volvió aEubea con sus naves cargadas de botín.[38]
Mapa de Macedonia.
A su regreso, Atalo y el comandante romano fueron aHeraclea de Traquinia, donde se reunieron con una delegación de laLiga Etolia, que pidió, amparándose en los términos de su tratado de alianza, una fuerza al rey pergamense integrada por un millar de soldados. Atalo se negó y replicó a la petición de los etolios alegando que ellos mismos no habían cumplido el tratado al no enviar soldados a Pérgamo cuando el rey macedonio la atacó hace dos años. Las operaciones militares se reanudaron y Atalo y Galba atacaron de nuevo, fracasando en la conquista deÓreo. Tras la derrota, salieron a la cabeza de una fuerza que atacó en línea recta el territorio deTesalia. Esta fuerza intentó apoderarse de Óreo, esta vez con éxito, quedándose los romanos con los prisioneros y Atalo con la ciudad.[39] La campaña de ese año había finalizado y Atalo, tras asistir a losMisterios eleusinos, regresó a Pérgamo, donde permaneció durante los dos siguientes años.[40]
En la primavera de 198 a. C., Atalo regresó aGrecia con veintitrésquinquerremes y se unió a una fuerza de veinte barcosrodios, finalizando la conquista de Eubea que había comenzado el año anterior. Pronto se sumaron a la campaña losromanos, y la flota combinada tomó las posiciones deEretria y despuésCaristo. Tras estas conquistas, los aliados controlaban toda Eubea a excepción deCalcis.[41] Tras un infructuoso intento de hacerse conCorinto, los romanos se dirigieron aCorcira, mientras Atalo navegaba porEl Pireo.[42]
A principios de 197 a. C., el cónsul romano del año,Tito Quincio Flaminino, convocó a Atalo a un consejo de líderes antimacedonios enTebas, donde se discutió qué parte de Beocia participaría en la guerra. Atalo fue el primero en parlamentar en el consejo, pero mientras hablaba se derrumbó, con la mitad de su cuerpoparalizado.[43] El monarca murió poco después de caerse, tras recibir las noticias de la decisiva victoria romana en labatalla de Cinoscéfalos, batalla que finalizaba la segunda guerra macedónica.
Atalo se casó con una mujer llamada Apolónide que procedía deCícico. La pareja tuvo cuatro hijos,Eumenes,Atalo, Filetero y Ateneo (en memoria del padre de Apolónide).[4] Polibio describe de la siguiente manera a la mujer del monarca pergamense:
[...] Es una mujer que merece ser recordada con honor por muchas razones. Hay que decir en su favor que a pesar de que procediera de una familia excluida de los círculos reales, al convertirse en reina, no cayó en fútiles fascinaciones por su nuevo rango y mantuvo una gran integridad y virtud en su vida privada y en la vida pública hasta el final de sus días. Ella fue la madre de cuatro hijos a los que otorgó las mayores muestras de afecto y amor maternal hasta su muerte.[44]
También ha sido registrado por ciertas fuentes antiguas el amor filial que existía en la familia de Atalo. Un decreto deAntíoco IV Epífanes dice así:
[...] El rey Atalo y la reina Apolónide fueron ejemplo de virtud y bondad, cualidades que a través de una sabia educación transmitieron a sus hijos.[45]
Existe en Pérgamo una representación de Apolónide que dice así:
[...] La reina siempre alabó y dio gracias a los dioses, no sólo por la riqueza o el poder del reino, sino también por haber visto crecer sanos y fuertes a sus hijos, que protegían con su férreo cariño filial al mayor, por lo que la reina gobernó sin temor a que, tras la muerte de su marido Atalo, se iniciara una disputa por el poder entre sus vástagos.[45]
Al describir la vida de Atalo, Polibio dice lo siguiente sobre la reina:
[...] Y lo que es más notable de todo, es que dejó tan bien resuelta la sucesión entre los hijos de Atalo, que a la muerte del monarca no hubo ningún problema.[46]
Atalo murió en el año 197 a. C. a la edad de 72 años. Le sucedióEumenes II, sin ningún problema como antes se ha reseñado.
En 205 a. C., tras firmar laPaz de Fénice, Roma acudió a Atalo dada su condición de único aliado enAsia con motivo de un asunto religioso. Un número inusual de lluvias de meteoritos había causado gran preocupación en la capital republicana y había hecho que se consultaran losOráculos sibilinos, en los que se descubrieron unos versos que decían que un enemigo extranjero acudiría a batallar aItalia, y que solo sería derrotado si laIdaea Magna, laDiosa Madre, asociada con elMonte Ida, localizado enFrigia, se trajera desdePesino a la capital republicana. El senadorMarco Valerio Levino partió de la ciudad liderando una selecta delegación que se dirigió aPérgamo en busca de la ayuda de Atalo. SegúnTito Livio, el monarca pergamense recibió la delegación con los brazos abiertos y los guio hasta Pesino, donde les hizo entrega de la que los nativos de Frigia consideraban la «Madre de los Dioses».[47] Cuando la delegación regresó a Roma, el nombre de la diosa selatinizó pasando a llamarse laMagna Mater.
↑Livio,33.21–22Archivado el 13 de diciembre de 2004 enWayback Machine., dice que Atalo murió durante el reinado de Minucio y Cornelio (197 a. C.), a la edad de 72 años y habiendo reinado durante 44.Polibio18.41, coincide conTito Livio y dice que murió a los 72 años tras haber reinado durante 44.Estrabón,13.4.2, en cambio, dice que reinó durante 43 años
↑Estrabón,13.4.2, dice que era primo de Eumenes. Pausanias,1.8.1, alegan que Estrabón y Pausanias se han saltado una generación; ver Hansen, p. 26.
Hansen, Esther V. (1971).The Attalids of Pergamon. Ithaca, Nueva York: Cornell University Press; Londres: Cornell University Press Ltd.ISBN 0-8014-0615-3.
Kosmetatou, Elizabeth (2003) "The Attalids of Pergamon," en Andrew Erskine, ed.,A Companion to the Hellenistic World. Oxford: Blackwell: pp. 159–174.ISBN 1-4051-3278-7.
Livio,Historia de Roma, Rev. Canon Roberts (traductor), Ernest Rhys (Ed.); (1905) Londres: J. M. Dent & Sons, Ltd.